martes, 1 de septiembre de 2009

CAPÍTULO 19: ¿Lucha?


Llevaba dos días enteros en la biblioteca, a penas salía para ir al baño y coger algo de comida de la máquina que se encontraba enfrente de la entrada a la biblioteca, me escocían los ojos y la cabeza estaba a punto de estallar, pero por fin creía que había encontrado algo, no gracias a los libros, se me había ocurrido al releer por centésima vez la adivinanza: En el sol de las doce...
Enfracasda en mis pensamientos, pensando si cabía alguna duda, Susana me golpeó suavemente la espalda.
-Reunión en la habitación de Ángel, creo que han conseguido el medallón...

Por todo el colegio había corrido la noticia de la desaparición de Pedro. Ángel y Carlota, a pesar de que me había costado mucho esfuerzo convencerles a todos, fueron lentamente a explicárselo al director, la única solución al problema era que alguien con más poder y experiencia que todos nosotros ayudara a nuestro amigo. Por otra parte, me dirigía la cuarto de Carlos a explicarle mi descubrimiento, necesitaba una segunda opinión y ¿quién mejor que el primero de la clase? Llamé a la puerta y me abrió un hosco Alex que me miró con odio.
-Si de verdad te importara Carlos, no vendrías a molestarle.- No me importó su brusca respuesta, de hecho Carlos pidió divertido a Alex que me dejara pasar.
Carlos se encontraba sentado en su enorme cama con tan solo un pantalón de chándal y con las piernas cruzadas en posición de meditación, además tenía los ojos cerrados. Me concentré en recordar por qué había ido.
-Carlos necesito tu ayuda- Alex gruñó desde el ordenador- ¿te acuerdas de lo que te hablé? ¿de lo de las piedras..?- Él abrió los ojos dándome a entender que sí. Entonces procedí a explicarle la conclusión a la que había llegado, que, según mis cálculos, a las doce de la mañana el sol tendría un angulo de inclinación que haría que cierto lago de la zona del bosque lo relejara por completo. Le enseñé los cálculos y los croquis que llavaba haciendo desde que lo emepcé a intuir, antes de que llegara Susana. Luego le miré esperando que se vistiera para ir conmigo al lago.
-Creo que puedes estar en lo cierto, es más, si tuviera que apostar apostaría por ti...
-Vale, gracias, pero vamos o qué.
-Marina, mañana es la luhca...- dijo mirándome como si aquella frase explicara todo.
-Carlos ¿has oído lo de Pedro?
-Me lo han mencionado.- Respondió mirando con una sonrisa a Alex que éste le devolvió.
-¿Y si el director no puede ayudarle? Solo habrá otra forma de ayudarle, y necesitamos ese medallón.
-Corrígeme si me equivoco, Marina, pero creo que más bien, necesitas ese medallón... Lo siento no puedo a estas alturas dejar de entrenar.- Lo miré atónita y me dieron ganas de darle un guantazo.- No, será mejor que no lo hagas, en estos momentos tengo una temperatura corporal de más de cincuenta grados...
Salí de la habitación enfadada y decepcionada al mismo tiempo, dispuesta a encontrar ese medallón con o sin ayuda porque sabía que mis amigos no tendrían fuerzas para ayudarme. Iba repasando mis papeles cuando me choqué con Susana.
-Susana, voy a intentar conseguir el medallón de fuego, díselo a los demás.
-Claro, iremos contigo.
-No, no es necesario, lo he calculado todo y no hay ningún peligro, será ir y volver.-Sabía que si fingía la seguridad necesaria me dejaría ir sola, la verdad es que no sabía si me encontraría algún peligro, pero sabía que no quería implicar en esto más vidas que la mía.
-Pensé que irías con Carlos- comentó despreocupada, a lo que le respondí que era demasiado fácil como para desperdicir sus grandes habilidades...
-Por cierto, -añandí- dile a Raquel de mi parte que le de una buena paliza.
Entonces caí en la cuenta de lo egoísta que estaba siendo, no podía acudir a Carlos cada vez que tuviera un problema, además no quería arriesgar la vida de mis amigos ¿por qué la suya sí? Eso no era justo él solo me había prometido ayuda con la adivinanza. Este pensamiento me llevó a volver a llamar a mi amiga quien se giró bastante confundida.
-Pero que no le destroce la cara...- le pedí tímidamente. Y salí por patas con quince minutos de margen hacia el lago de mi predicción, llegué justo a las doce, según mi reloj. Miré al cielo y, tal y como había predicho, el sol se alzaba en lo alto del lago usándolo como espejo. Calculé unos dos metros de profundidad del lago... evaporar esa cantidad no sería fácil, pero empecé con nerviosismo. Tras dos horas de incansable trabajo tan solo había evaporado diez litros y ni siquiera parecía notarse. Al girarme descubrí una figura encapuchada con una sudadera negra a lo lejos que parecía acercarse, de repente sentí miedo y guardé el calor de mis manos por si se acercaba demasiado, pensando con lógica, debía de ser un alumno del colegio pues recorría el mismo camino que yo, pero lo hacía con más rapidez, no sabía si conseguiría escapar, otra vez los nervios con mi elemento me traicionaban... si hubiera sido de tierra me hubieran venido de perlas...
Pronto desparecieron, al bajarse la capucha vi el rostro de Carlos mirando hacia todos lados, asegurándose de que nadie lo había visto salir del edificio del colegio.
-¿Qué haces aquí?
-Oye, siento lo de antes, es que hay mucha presión y...
-Da igual Carlos no me debes nada, no hace falta que te quedes por pena creo que me las apañaré.
-No es por pena.- Comentó mientras miraba con concentración mis dibujos.- Así que...¿crees que el medallósn está ahí bajo? Es extraño que un medallón de fuego se encuentre en una lago ¿no?
-Carlos antes dijiste que apostarías por mí.
Dicho esto comenzó a evaporar el agua con una facilidad y tranquilidad envidiable a una velocidad de litro por cada cinco minutos, pero el agua no bajaba de nivel, llegó el momento en el que ambos conseguimos poner en punto de ebullición todo ese agua y seguía sin bajar de nivel, me encontraba agotada, eran las cuatro de la tarde y seguía igual que a las doce.
-No lo entiendo... ¿por qué no se evapora?- pregunté cansada.
-Hay un túnel subterráneo que lleva el agua hasta aquí si queremos bajar habrá que aguantar un poco más.
Y seguí ayundándole. Por fin, a las siete de la tarde el nivel del agua se encontraba a la mitad, pero yo no podía más, llevaba dos días sin dormir y sin comer en condiciones así que le cedí el turno a Carlos que parecía inagotable, de hecho, se lo dije, él me respondió que era gracias a Alex que le hacía entrenar mucho porque había apostado mucha pasta en la lucha. A las diez de la noche, cuando empezaba a oscurecer Carlos me llamó desde el borde del lago, estaba medio dormida, así que me ayudó a bajar. con la poca luz que quedaba en el cielo no se podía ver nada, pero ambos estábamos seguros de que ahí no se encontraba el medallón, Carlos me señaló el diminuto túnel que traía el agua, nos adentraríamos por él Carlos hizó flotar una llama para darnos luz y pasó primero, apenas cabíamos a cuatro patas, por lo que el recorrido fue muy pesado, hasta que a media noche acabó el túnel, y topamos con un enorme escenario de roca, una roca conocida por ambos: era roca volcánica.
-Mira.- Me dijo él señalandome hacia arriba, no era una cueva con un techo altísimo como una catedral, se veía el cielo, bueno, se veía la luna ya que las paredes de la cueva convergían en un orificio del tamaño adecuado para que solo se viera la luna.- El sol de las doce.
-¿Estamos en ..?
-Sí, pero no va a entrar en erupción, está apagado desde hace años.- comentaba mientras dirigía la llama por las paredes del volcán.- Aquí no hay nada...
Era cierto, no parecía haber signo alguno del medallón, según las experiencias de los otros, el medallón se había iluminado, como si les llamara, pero hay no había nada... Todas las piezas encajaban pero faltaba la principal, entonces llegué a la conclusión de que los demás lo habían encontrado en su propio elemento.
-Tenemos que hacer que entre en erupción.- Carlos resopló y me miró con cansancio.
-De acuerdo, pero va a ser muy difícil frenar la lava una vez que consiga salir, yo me encargaré de eso- dijo mirándome con precaución.- Tú intenta hacer un boquete en el suelo lo bastante grande para que la lava pueda salir sin tener que hacer presión y nos evitaremos volar por los aires.
Sin mucho esfuerzo conseguimos empezar a sacar la lava líquida y sin presión del suelo, Carlos la manejaba telepáticamente como si de plastilina se tratara. Finalamente, caundo la lava ya nos quemaba los zapatos, vimos como un elegante medallón salía flotando en todo ese conjunto ardiente de piedras derretidas, sin apenas daños, parecía intacto. Lo cogí, ni siquiera quemaba...

Caundo volvimos al colegio, sanos y salvos, pero exhaustos me encontré a mis amigos en el vestíbulo principal.
-¡Marina! Menos mal, estábamos pensando en ir a buscarte.- Dijo Ángel.
-Lo tengo- dije orgullosa.
Todos corrieron al comedor para decíselo a Irene, la única que no se había enterado de mi escapada. Luego estuvimos comentando las opciones que nos quedaban de ayudar a Pedro, el director les había dicho a los demás que investagaría pero que no comprendía cómo podía haber pasado; todos pensaban como yo: si había una persona capaz de salvarlo era Meredith, Irene sugirió que ése había sido el plan de Meredith desde el principio: conseguir a alguno de nosotros para acercar a Raquel y Carlos hacia ella, pero yo discrepaba.
-Si eso fuera así ¿por qué Pedro? Es amigo de Raquel, sí, pero ya no lo es lo suficiente... Además conseguir el medallón de fuego no ha sido tan difícil como el de Tierra ¿tendrá eso algo que ver?
-Si supiéramos cómo consiguió Raquel el de agua exactamente...- dijo Susana provocando que todos miráramos hacia Raquel y Marcos, en la mesa más apartada.
-Yo creo que deberíamos esperar hasta que el director nos diga algo y tener también el medallón de aire.- propuso Carlota, y así acabó la conversación cada uno nos fuimos anuestrs respectivos cuartos, decidiendo que sería Ángel quien guardaría los medallones, hasta que decidiéramos algo definitivo.

A la mañana siguiente, todo el colegio rebosaba de energía, todo el mundo estaba nervioso con la lucha que iba a tener lugar en unos minutos, todos mis amigos habían ido a coger sitio bien cerca de la tarima en la que lucharían Raquel y Carlos; sin poderlo ni quererlo evitar me dirigí a la habitación de Carlos para desearle suerte y pedirle que tueviera cuidado, pero cuando me aproximaba a su habitación oí unos gritos procedentes del interior.
-¡Maldito cabrón! ¿cómo que no vas a luchar?
-Alex...
-¿Sabes lo que he apostado en esta pelea? Voy a perderlo todo como o te levantes y le des una paliza a la tía esa.
-No me encuentro bien...
-¿Qué coño estuviste haciendo anoche?- hubo una pausa y una queja de Carlos.- Mira, si de verdad te importa algo mi amistad, ves a luchar.
-En serio, no puedo.
Alex salió dando un portazo a la habitación y al verme se paró en seco.
-Más vale que arregles esto, o te juro que no lo cuentas.- Escupió.
Entré en la habitación y me encontré a Carlos en la cama, tumbado bocabajo, con la cara hundida en el almohadón, la primera impresión dejaba mucho que desear, pero realmente estaba mal, excesivamente cansado, no quería luchar, decía que no podía quedar peor si se quedaba en su cuarto que si iba a la luchar y acababa muerto.
-Pero tu quieres luchar...
-Sí, pero no morir... no puedo pelear en este estado.
Salí de la habitación con una idea en mente, al llegar a la tarima donde ya estaban todos congregados expectantes vi a mis amigos cerca de Raquel, y su inseparable Marcos, deseándole suerte, me aproximé a ellos con cautela.
-He apostado por ti Raquel, no me falles,- decía Iván.
-Chicos- dije- no va a haber pelea.
-¡¿Cómo?!- Preguntaron todos a la vez.
-Carlos no puede luchar, no se encuentra bien.
-¿Tan pronto se ha rendido?- Comentó Raquel,- pues sí que me lo ha puesto fácil.
-El caso es que él quiere luchar- aquí empezaba mi plan- Dale otra oprtunidad, retrasa la pelea, haremos correr el rumor, piénsalo, no habrá profesores, ni reglas.
Sabía que eso la tentaba, ella también se había quedado con ganas de luchar, pero esa oportunidad de que Carlos quedara como un cobarde delante de todo el colegio, sobretodo delante de los soberbios alumnos de fuego que tanto habían apostado, era muy llamativa.
-Creo que se merece esa oportunidad- añadió Irene.
-¿Y bien?

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