
Cosa de locos. Todo lo que estaba pasando parecia sacado de una pelicula de terror.
Estabamos atrapados en aquel mundo helado y habiamos perdido a Raquel que habia desaparecido con esa bruja de Meredith, pero no todo era malo. Gracias a los cuidados de Marina, Carlos ya estaba casi recuperado.
Llevabamos dos dias en aquella cueva, buscando la forma de salir de allí y volver a nuestro mundo, pero no habiamos tenido ningun éxito. Tocabamos todas las paredes, recorriamos la cueva de arriba abajo, pero nunca encontrabamos nada. El segundo dia por la tarde, estabamos todos reunidos dentro del refugio que habia construido Ángel, pensando que hacer.
- Yo creo que deberiamos volver a recorrer la cueva, solo para asegurarnos. – dijo Jenny.
- Ya la hemos mirado cincuenta veces y no ha funcionado. Tiene que haber alguna otra forma. – le dijo Carlota con la voz baja.
- Bueno ¿y entonces que hacemos? Raquel y Meredith llevan por ahí demasiado tiempo y a saber lo que estará pasando fuera.
- Tenemos que calmarnos y pensar – digo – Meredith nos introdujo aquí con la magia, asique tendremos que salir del mismo modo ¿no?
- Si, pero ella es mucho más poderosa que todos nosotros – dice Ángel.
- De eso nada. Ella tiene todos los poderes de los 4 elementos, y nosotros tambien – dijo Ivan – somos tres personas de agua, dos de tierra, dos de fuego y uno de aire. Los cuatro elementos, todo lo que nos hace falta.
Todos miramos a Ivan sorprendidos y yo le sonrio orgullosa.
- ¿y se puede saber porque no lo has dicho antes? – le preguntó Marina con voz chillona.
- Porque se me acaba de ocurrir si te digo la verdad. – admite. Yo no puedo evitar reirme.
- Bien, entonces unamosnos todos e intentemos abrir la dichosa puerta a traves de una pared, ¿pero como? – dijo Carlos poniendose de pie y paseando de un lado a otro.
- Recuerdo que cuando seguí a Marcos hasta el sótano vi en la pared un dibujo de un escudo con cuatro partes, uno para cada elemento. Se supone que alli deberian estar los cuatro medallones, y tambien ponia: “Solo los cuatro elementos juntos igualan a la oscuridad”; si encontramos en alguna parte el escudo podriamos juntar nuestros poderes – dijo Ángel
- Si, eso tendria que funcionar – dijo Carlos.
- Pero tambien ponia: “solo el que complete el escudo tendrá el poder de abrir y cerrar esta puerta a su antojo”, si fuera tan fácil ¿no creeis que Meredith ya habria abierto la puerta sin necesidad de tener todos lo medallones?
- Tal vez no encontró a nadie tan loco como ella para ayudarla – le dije.
- Bien, entonces separemosnos y busquemos de nuevo – dijo Marina poniendose tambien de pie al lado de Carlos – recordad, buscamos el dibujo de un ecudo dividido en cuatro partes, fijaos bien. Si alguien encuentra algo que grite. Vamos.
Nos dividimos en parejas: Ángel y Nicolás, Marina y Carlos, Jenny y Carlota y yo con Ivan. Mientras ibamos andando por aquel lugar cojidos de la mano se me ocurrió preguntarle una cosa a Ivan.
- ¿y que se supone que vamos a hacer cuando salgamos de aquí? No sabemos donde estan Raquel y Meredith, ni sabemos lo que quiere.
- Supongo que tendremos que buscarlas por el colegio y todo el bosque. Quizas Meredith tenga algun otro escondite por algun lado ¿no?
- Pero no podemos volver al colegio, si nos ven llamaran para que vengan a recojernos, nos echaran.
- Pues entraremos sin que nos vean. Podemos pedir ayuda a mis amigos y a algunos compañeros más para que nos cubran.
Hice que nos parasemos al lado de la fuente termal a la que nos metimos el primer día. Miré a Ivan y sonreí.
- ¿Qué pasa?
- Te has combertido en todo un experto en el tema y eso que al principio querias que dejara de meterme en todo esto- le dije. El sonrió y me abrazó.
- Bueno, supongo que es por que cuanto antes acabe todo esto más tiempo tendremos para nosotros. Sin estar preocupandonos por que alguien intente matarnos.
- Si, bien pensado – le dije, me acercó más a el y me besó, cuando nos separamos me quedé mirando el agua y entonces caí en la cuenta de algo. – el agua.
- ¿Qué?
- No hemos mirado dentro del agua, quizas en las paredes haya algo. – me solté del abrazo de Ivan y me metí dentro del agua.
- ¿Qué estas haciendo?
- Metete y ayudame a buscar, fijate bien- dije y acto seguido aspiré aire y me sumergí. Las paredes eran roca arrugada y sucia, fui tocando parte por parte y lo único que sentí era lo áspera que eran las paredes. Noté como Ivan caia dentro del agua y justo cuando iva a salir para tomar aire detuve la mano en un trozo algo distinto de roca. Fijé bien la vista y vi el dubujo del escudo dividido en cuatro partes y en cada una de ellas, el hueco del medallón. Salí a la superficie a la vez que lo hacia Ivan.
- Lo he encontrado – le dije – he encontrado el escudo, hay que llamar a los demás.
- ¿estas segura?
- Si. ¡¡eeeh! ¡Venid! ¡¡lo hemos encontrado! – grité. Al minuto siguiente aparecieron corriendo todos.
- ¿lo habeis encontrado? ¿Qué haceis metidos en el agua? – preguntó Ángel mirandonos confusos.
- Está aquí debajo
- Pero no podemos juntar todos los poderes ahí – dijo Marina.
- No pasa nada, podemos evaporar el agua – dijo Ivan. Me ayudó a salir y nos colocamos frente al agua, nosotros dos y Jenny, extendimos las manos y en unos segundos el agua desapareció dejando ver perfectamente el escudo en la pared. Saltamos al hoyo que ahora habia quedado en el suelo y nos quedamos mirandolo.
- ¿y ahora que? – preguntó Nicolás.
- Quizas si ponemos una mano en cada hueco funcione – ideó Carlota.
- Vale, de aire está claro quien la pone ¿pero de los demás?- dijo Marina mirandonos.
- creo que deberia ser yo – dijo Carlos - ¿te parece bien? – preguntó mirandola.
- Si, de acuerdo.
- Y yo pondré la mia – saltó Ángel.
- Sin problema – le dijo Carlota – y ¿de agua?
Miré a Ivan y Jenny y ninguno dijo nada. No se si era porque todos queriamos o por que a todos nos daba miedo.
- Yo la pondré – dije.
- Vale, pues vamos allá – dijo Carlos y acto seguido, Él, Ángel, Nicolás y yo nos acercamos al escudo extendiendo la mano hasta colocarla cada uno en el ueco correspondiente. Nos concentramos al máximo y dejamos que de nuestras manos saliera una pequeña muestra de nuestro poder. Yo empapé mi mano dejando mi hueco completamente bañado en agua, de la mano de Carlos salió una llamarada de fuego muy potente, de la de Ángel una sustancio parecida al barro y de la de Nicolás una rafaga de viento que nos llegó a todos. Por unos segundos pareció no pasar nada hasta que de pronto, el agua, el fuego, la tierra y el aire que desprendimos se juntaron y empezaron a girar sobre nuestras manos, cada vez más rápido hasta que se detuvieron de golpe y todo se detuvo. Nos miramos en silencio.
- ¿ha funcionado? – pregunté y acto seguido nosotros cuatro caimos hacia el lado que teniamos la mano, atravesando la pared.
- Aaaah! ¡dios! ¿Dónde estamos? – pregunté mientras me quitaba de encima de las piernas a Ángel y Carlos y miraba alrededor. - ¿estamos en el sótano de nuevo?
- Si parece – dijo Nicolás poniendose de pie y ayudando a Ángel
- ¿dónde estan los demás? – pregunté asustada
- Aquí – dij una voz. Me giré hacia la pared del sótano y vi a Jenny que ya habia pasado a traves de ella mientras lo hacian los demás.
- ¿ha funcionado? – preguntó un poco asombrada Marina en cuanto pasó. Yo corrí al lado de Ivan.
- Sí, estamos en el sótano del colegio, ahora el problema es como salimos sin que nos vean. – dijo Ángel.
- Y encontrar a Meredith y Raquel, no te olvides de eso – le dijo Carlota.
- Si, eso tambien.
- Bueno salgamos ya de aquí, guardar silencio – dijo Carlos y se puso el primero en la fila guiandonos a todos para salir del sótano. Abrió la puerta muy despacio para impedir que sonara, asomó ligeramente la cabeza por el hueco y vio los oscuros pasillos vacios, nos indicó con la manos que lo siguieramos y salió. No parecia que hubiera nadie por allí, no se oia ningun sonido de alumnos ni profesores vigilando asique seguimos nuestro camino con la espalda pegada a las paredes. Nos detuvimos en la puerta del salón y miramos confusos a la salida. Las puertas estaban abiertas de par en par y el viento hacia que se movieran de forma terrorifica, las hojas de los arboles y las gotas de lluvia que caian fuera entraban, dejandolo todo mojado y sucio. Nos miramos entre nosotros muy confusos y al hacerlo una pequeña porcion de nuestra vista captó el interior del salon y nos giramos para verlo mejor. Todo, absolutamente todo, estaba fuera de su sitio. Las mesas, las sillas, los adornos, los cuadros… todo estaba desparramado y roto por allí. Habia trozos de cristales en el suelo, las cortinas llenas de rajas y quemadas y a las paredes les faltaban algunos trozos.
- ¿Qué ha pasado aquí? – pregunté mientras entrabamos en aquel lúgubre lugar. Daba verdadero miedo entrar. Si ya de por si daba pavor, la noche y la tormenta de fuera empeoraban su aspecto de un modo espectacular.
- parece como si hubiera habido una lucha aquí – dijo Marina.
- Una gran lucha – señaló Ivan. – entonces han atacado el colegio… ¿creeis que aun segiran aquí?
- no. No siguen aquí – dijo Carlos muy serio.
- ¿Cómo estas tan seguro? – le preguntó Marina.
- No lo se. Pero tengo esa sensación. Creo que debemos salir al bosque.
- ¿al bosque? – preguntó Ángel.
- Sí. Meredith y Raquel estan allí. Estoy seguro.
- Bien, pues vayamos. Tenemos que encontrarlas. – dije. Miramos una última vez el salón y nos dirijimos hacia el orcuro bosque. Lo más normal en estos casos, lo que haria la gente cuerda, seria dar la vuelta y huir en dirección contaria a donde está el peligro; pero siempre he creido que nosotros eramos distintos al resto y haciendo lo que estabamos haciendo me confirmaba mi propia teoria. Allí estabamos, adentrandonos en un lugar peligroso en medio de la noche mientras los rayos caian y la lluvia nos empapaba, para buscar y recuperar a nuestra amiga. Era increible hasta donde podiamos llegar por la amistad que sentiamos todos nosotros. Miré a mis compañeros y me fijé en sus caras. Jenny y Carlota parecian asustadas y cansadas pero avanzaban sin dudar en ningún paso; Ángel y Nicolás iban cogidos de la mano y no pude evitar sonreir, conociendo a Ángel seguro que tendria miedo como todos, pero sin duda alguna su interior iba gritando excitado por ir cojido de Nicolás; Marina y Carlos iban los primeros en la fila, Carlos nos guiaba a todos, pero de vez en cuando giraba la cabeza y sonreia a Marina, recordé los problemas que tuvimos al principio con él, pero ahora estabamos juntos en el mismo bando y gracias a el ibamos a arreglarlo todo. Por último miré a Ivan, delante mia, me llevaba cojida de la mano y no me la habia soltado desde que salimos del sótano. Me pareció una suerte increible haberle encontrado y aun más que siguiera conmigo despues de el lio en el que lo habia metido. Aquí estabamos todos, cansados, sucios y con dolores, pero seguiamos caminando hacia el interior del bosque.
De repente el viento aceleró y la lluvia apretó, se escuchó un fuerte crujido y una voz cantarina y estridente sonó entre los árboles asustandosnos y haciendo que nos juntaramos. Yo me junté más a Ivan y el me recojió en su abrazo.
- ¡¿Cómo habeis conseguido salir?!
Estabamos atrapados en aquel mundo helado y habiamos perdido a Raquel que habia desaparecido con esa bruja de Meredith, pero no todo era malo. Gracias a los cuidados de Marina, Carlos ya estaba casi recuperado.
Llevabamos dos dias en aquella cueva, buscando la forma de salir de allí y volver a nuestro mundo, pero no habiamos tenido ningun éxito. Tocabamos todas las paredes, recorriamos la cueva de arriba abajo, pero nunca encontrabamos nada. El segundo dia por la tarde, estabamos todos reunidos dentro del refugio que habia construido Ángel, pensando que hacer.
- Yo creo que deberiamos volver a recorrer la cueva, solo para asegurarnos. – dijo Jenny.
- Ya la hemos mirado cincuenta veces y no ha funcionado. Tiene que haber alguna otra forma. – le dijo Carlota con la voz baja.
- Bueno ¿y entonces que hacemos? Raquel y Meredith llevan por ahí demasiado tiempo y a saber lo que estará pasando fuera.
- Tenemos que calmarnos y pensar – digo – Meredith nos introdujo aquí con la magia, asique tendremos que salir del mismo modo ¿no?
- Si, pero ella es mucho más poderosa que todos nosotros – dice Ángel.
- De eso nada. Ella tiene todos los poderes de los 4 elementos, y nosotros tambien – dijo Ivan – somos tres personas de agua, dos de tierra, dos de fuego y uno de aire. Los cuatro elementos, todo lo que nos hace falta.
Todos miramos a Ivan sorprendidos y yo le sonrio orgullosa.
- ¿y se puede saber porque no lo has dicho antes? – le preguntó Marina con voz chillona.
- Porque se me acaba de ocurrir si te digo la verdad. – admite. Yo no puedo evitar reirme.
- Bien, entonces unamosnos todos e intentemos abrir la dichosa puerta a traves de una pared, ¿pero como? – dijo Carlos poniendose de pie y paseando de un lado a otro.
- Recuerdo que cuando seguí a Marcos hasta el sótano vi en la pared un dibujo de un escudo con cuatro partes, uno para cada elemento. Se supone que alli deberian estar los cuatro medallones, y tambien ponia: “Solo los cuatro elementos juntos igualan a la oscuridad”; si encontramos en alguna parte el escudo podriamos juntar nuestros poderes – dijo Ángel
- Si, eso tendria que funcionar – dijo Carlos.
- Pero tambien ponia: “solo el que complete el escudo tendrá el poder de abrir y cerrar esta puerta a su antojo”, si fuera tan fácil ¿no creeis que Meredith ya habria abierto la puerta sin necesidad de tener todos lo medallones?
- Tal vez no encontró a nadie tan loco como ella para ayudarla – le dije.
- Bien, entonces separemosnos y busquemos de nuevo – dijo Marina poniendose tambien de pie al lado de Carlos – recordad, buscamos el dibujo de un ecudo dividido en cuatro partes, fijaos bien. Si alguien encuentra algo que grite. Vamos.
Nos dividimos en parejas: Ángel y Nicolás, Marina y Carlos, Jenny y Carlota y yo con Ivan. Mientras ibamos andando por aquel lugar cojidos de la mano se me ocurrió preguntarle una cosa a Ivan.
- ¿y que se supone que vamos a hacer cuando salgamos de aquí? No sabemos donde estan Raquel y Meredith, ni sabemos lo que quiere.
- Supongo que tendremos que buscarlas por el colegio y todo el bosque. Quizas Meredith tenga algun otro escondite por algun lado ¿no?
- Pero no podemos volver al colegio, si nos ven llamaran para que vengan a recojernos, nos echaran.
- Pues entraremos sin que nos vean. Podemos pedir ayuda a mis amigos y a algunos compañeros más para que nos cubran.
Hice que nos parasemos al lado de la fuente termal a la que nos metimos el primer día. Miré a Ivan y sonreí.
- ¿Qué pasa?
- Te has combertido en todo un experto en el tema y eso que al principio querias que dejara de meterme en todo esto- le dije. El sonrió y me abrazó.
- Bueno, supongo que es por que cuanto antes acabe todo esto más tiempo tendremos para nosotros. Sin estar preocupandonos por que alguien intente matarnos.
- Si, bien pensado – le dije, me acercó más a el y me besó, cuando nos separamos me quedé mirando el agua y entonces caí en la cuenta de algo. – el agua.
- ¿Qué?
- No hemos mirado dentro del agua, quizas en las paredes haya algo. – me solté del abrazo de Ivan y me metí dentro del agua.
- ¿Qué estas haciendo?
- Metete y ayudame a buscar, fijate bien- dije y acto seguido aspiré aire y me sumergí. Las paredes eran roca arrugada y sucia, fui tocando parte por parte y lo único que sentí era lo áspera que eran las paredes. Noté como Ivan caia dentro del agua y justo cuando iva a salir para tomar aire detuve la mano en un trozo algo distinto de roca. Fijé bien la vista y vi el dubujo del escudo dividido en cuatro partes y en cada una de ellas, el hueco del medallón. Salí a la superficie a la vez que lo hacia Ivan.
- Lo he encontrado – le dije – he encontrado el escudo, hay que llamar a los demás.
- ¿estas segura?
- Si. ¡¡eeeh! ¡Venid! ¡¡lo hemos encontrado! – grité. Al minuto siguiente aparecieron corriendo todos.
- ¿lo habeis encontrado? ¿Qué haceis metidos en el agua? – preguntó Ángel mirandonos confusos.
- Está aquí debajo
- Pero no podemos juntar todos los poderes ahí – dijo Marina.
- No pasa nada, podemos evaporar el agua – dijo Ivan. Me ayudó a salir y nos colocamos frente al agua, nosotros dos y Jenny, extendimos las manos y en unos segundos el agua desapareció dejando ver perfectamente el escudo en la pared. Saltamos al hoyo que ahora habia quedado en el suelo y nos quedamos mirandolo.
- ¿y ahora que? – preguntó Nicolás.
- Quizas si ponemos una mano en cada hueco funcione – ideó Carlota.
- Vale, de aire está claro quien la pone ¿pero de los demás?- dijo Marina mirandonos.
- creo que deberia ser yo – dijo Carlos - ¿te parece bien? – preguntó mirandola.
- Si, de acuerdo.
- Y yo pondré la mia – saltó Ángel.
- Sin problema – le dijo Carlota – y ¿de agua?
Miré a Ivan y Jenny y ninguno dijo nada. No se si era porque todos queriamos o por que a todos nos daba miedo.
- Yo la pondré – dije.
- Vale, pues vamos allá – dijo Carlos y acto seguido, Él, Ángel, Nicolás y yo nos acercamos al escudo extendiendo la mano hasta colocarla cada uno en el ueco correspondiente. Nos concentramos al máximo y dejamos que de nuestras manos saliera una pequeña muestra de nuestro poder. Yo empapé mi mano dejando mi hueco completamente bañado en agua, de la mano de Carlos salió una llamarada de fuego muy potente, de la de Ángel una sustancio parecida al barro y de la de Nicolás una rafaga de viento que nos llegó a todos. Por unos segundos pareció no pasar nada hasta que de pronto, el agua, el fuego, la tierra y el aire que desprendimos se juntaron y empezaron a girar sobre nuestras manos, cada vez más rápido hasta que se detuvieron de golpe y todo se detuvo. Nos miramos en silencio.
- ¿ha funcionado? – pregunté y acto seguido nosotros cuatro caimos hacia el lado que teniamos la mano, atravesando la pared.
- Aaaah! ¡dios! ¿Dónde estamos? – pregunté mientras me quitaba de encima de las piernas a Ángel y Carlos y miraba alrededor. - ¿estamos en el sótano de nuevo?
- Si parece – dijo Nicolás poniendose de pie y ayudando a Ángel
- ¿dónde estan los demás? – pregunté asustada
- Aquí – dij una voz. Me giré hacia la pared del sótano y vi a Jenny que ya habia pasado a traves de ella mientras lo hacian los demás.
- ¿ha funcionado? – preguntó un poco asombrada Marina en cuanto pasó. Yo corrí al lado de Ivan.
- Sí, estamos en el sótano del colegio, ahora el problema es como salimos sin que nos vean. – dijo Ángel.
- Y encontrar a Meredith y Raquel, no te olvides de eso – le dijo Carlota.
- Si, eso tambien.
- Bueno salgamos ya de aquí, guardar silencio – dijo Carlos y se puso el primero en la fila guiandonos a todos para salir del sótano. Abrió la puerta muy despacio para impedir que sonara, asomó ligeramente la cabeza por el hueco y vio los oscuros pasillos vacios, nos indicó con la manos que lo siguieramos y salió. No parecia que hubiera nadie por allí, no se oia ningun sonido de alumnos ni profesores vigilando asique seguimos nuestro camino con la espalda pegada a las paredes. Nos detuvimos en la puerta del salón y miramos confusos a la salida. Las puertas estaban abiertas de par en par y el viento hacia que se movieran de forma terrorifica, las hojas de los arboles y las gotas de lluvia que caian fuera entraban, dejandolo todo mojado y sucio. Nos miramos entre nosotros muy confusos y al hacerlo una pequeña porcion de nuestra vista captó el interior del salon y nos giramos para verlo mejor. Todo, absolutamente todo, estaba fuera de su sitio. Las mesas, las sillas, los adornos, los cuadros… todo estaba desparramado y roto por allí. Habia trozos de cristales en el suelo, las cortinas llenas de rajas y quemadas y a las paredes les faltaban algunos trozos.
- ¿Qué ha pasado aquí? – pregunté mientras entrabamos en aquel lúgubre lugar. Daba verdadero miedo entrar. Si ya de por si daba pavor, la noche y la tormenta de fuera empeoraban su aspecto de un modo espectacular.
- parece como si hubiera habido una lucha aquí – dijo Marina.
- Una gran lucha – señaló Ivan. – entonces han atacado el colegio… ¿creeis que aun segiran aquí?
- no. No siguen aquí – dijo Carlos muy serio.
- ¿Cómo estas tan seguro? – le preguntó Marina.
- No lo se. Pero tengo esa sensación. Creo que debemos salir al bosque.
- ¿al bosque? – preguntó Ángel.
- Sí. Meredith y Raquel estan allí. Estoy seguro.
- Bien, pues vayamos. Tenemos que encontrarlas. – dije. Miramos una última vez el salón y nos dirijimos hacia el orcuro bosque. Lo más normal en estos casos, lo que haria la gente cuerda, seria dar la vuelta y huir en dirección contaria a donde está el peligro; pero siempre he creido que nosotros eramos distintos al resto y haciendo lo que estabamos haciendo me confirmaba mi propia teoria. Allí estabamos, adentrandonos en un lugar peligroso en medio de la noche mientras los rayos caian y la lluvia nos empapaba, para buscar y recuperar a nuestra amiga. Era increible hasta donde podiamos llegar por la amistad que sentiamos todos nosotros. Miré a mis compañeros y me fijé en sus caras. Jenny y Carlota parecian asustadas y cansadas pero avanzaban sin dudar en ningún paso; Ángel y Nicolás iban cogidos de la mano y no pude evitar sonreir, conociendo a Ángel seguro que tendria miedo como todos, pero sin duda alguna su interior iba gritando excitado por ir cojido de Nicolás; Marina y Carlos iban los primeros en la fila, Carlos nos guiaba a todos, pero de vez en cuando giraba la cabeza y sonreia a Marina, recordé los problemas que tuvimos al principio con él, pero ahora estabamos juntos en el mismo bando y gracias a el ibamos a arreglarlo todo. Por último miré a Ivan, delante mia, me llevaba cojida de la mano y no me la habia soltado desde que salimos del sótano. Me pareció una suerte increible haberle encontrado y aun más que siguiera conmigo despues de el lio en el que lo habia metido. Aquí estabamos todos, cansados, sucios y con dolores, pero seguiamos caminando hacia el interior del bosque.
De repente el viento aceleró y la lluvia apretó, se escuchó un fuerte crujido y una voz cantarina y estridente sonó entre los árboles asustandosnos y haciendo que nos juntaramos. Yo me junté más a Ivan y el me recojió en su abrazo.
- ¡¿Cómo habeis conseguido salir?!


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