
Iba andando hacia el colegio en busca de los demás, no tardé mucho en llegar y me puse a buscarlos por las salas.
En una de ellas me encontré una pequeña llama de fuego que se iba apagando cada segundo que pasaba y cuando pasé por su lado se apagó eternamente.
Oí algunas voces a lo lejos y me acerqué para ver si realmente eran ellos, las personas a las que estaba buscando.
Pero nada mas entrar en la habitación descubrí a varios alumnos.
Estaban escondidos aunque no resultaba muy difícil descubrir donde estaban,
Sus caras estaban pálidas y en sus ojos se mostraba el miedo que sentían.
Realmente sentí pena por ellos, iba a pasar de largo en busca de las personas que estaba buscando realmente pero me paré en la madera de la puerta.
-Salir de aquí cuanto antes… pero no os acerquéis al bosque.
Se hacía muy poco llevadero, las paredes por las que pasaba delataban todo lo que habían vivido, las personas que habían pasado por ahí e incluso las personas que aún seguían dentro del colegio.
Seguía teniendo en mi poder los medallones de la tierra y del agua, y por eso creía que Meredith todavía no me había matado.
Sino lo más seguro es que ya estuviera muerta.
¿O quizás si que me quería como a una alumna?
Pero valía la pena hacer algunos pequeños sacrificios para que la mayoría de las personas siguieran sanas y salvas.
Entonces al fin descubrí donde estaban, se encontraban en las habitaciones de los alumnos del aire y había más gente desconocida entre ellos.
Salí corriendo hacia donde se encontraban y cuando giré una esquina para llegar a las habitaciones me choqué contra Ángel y los dos caímos al suelo.
-¡¿RAQUEL?! -Dijo Ángel, y en ese momento todos los demás aparecieron en un segundo.
-¿Qué haces tú aquí?-Preguntó Carlos.
Miré por encima a los que estaban detrás de Carlos, Iván, Irene y Carlota.
Habían varios alumnos de primer y segundo año, aunque no sabía de que elementos eran ya que no llevaban sus uniformes ni la capa del colegio.
-Todo va bien.-Dije levantándome del suelo- os ayudaré a encontrar a los demás alumnos y los llevaremos todos al bosque.
-¿Te das cuenta de que ahora estas sola?-Dijo Carlos avanzando varios pasos hasta ponerse frente a mi.
-Si yo no regresara con vosotros Meredith no dudaría en mataros a todos, y… sigo teniendo en mi poder los dos medallones que me distes…
Carlos se quedó en silencio durante varios segundos hasta que yo dije:
-El elemento de la tierra me permite saber donde se encuentran las personas en este colegio.-Dije y me puse a andar hacia una de las habitaciones.- y os podría ayudar en esta búsqueda.
Abrí una puerta y entré en la habitación.
-Aquí ya hemos mirado.-Dijo Ángel entrando después de Carlos.
-No todo es lo que parece…-Dije mientras abría un armario, pero para mi sorpresa no había ninguna persona, sino un tronco.
-No hay nadie.-Volvió a repetir Ángel.
-Si que hay alguien.-Y comencé a pensar en las veces que Meredith había convertido a varias personas en troncos.-aquí hay alguien.
Saqué el tronco con cuidado, si Meredith se había tomado la molestia en convertir a alguien en un trocó y no matarlo sería por algo.
Posé las manos sobre él, y a mi alrededor se comenzó a concentrar la energía de la tierra.
Irene, Ángel y los demás se acercaron lentamente observando todo lo que pasaba.
Poco a poco el tronco empezó a tomar forma humana, pero no una forma cualquiera sino la forma de alguien conocido, la forma de Marcos.
Me quedé de piedra al verlo recobrar el sentido, comenzaba a abrir los ojos y mis manos se aferraron a su cuerpo haciendo que los dos nos fundiésemos en uno, comencé a llorar y Marcos me rodeó con sus brazos.
-Raquel…-Susurró.
-¿Por qué te ha hecho esto?-Pregunté en un susurro apenas audible para los demás.
-Meredith no es lo que parece, no va a ayudarte… acabará contigo como a echo con el director.
Todos nos rodearon con más rapidez al escuchar las ultimas palabras que Marcos había pronunciado.
-No puede matarme, aún sigo teniendo los medallones.
-Te matará cuando se de cuenta que tu no eres la elegida…
Carlos se abalanzó sobre Marcos cayendo de rodillas sobre el suelo.
-¡¿Qué quieres decir?!
-Que la verdadera persona que posee los poderes de Meredith aún sigue ahí fuera…
Nos quedamos en silencio sin saber lo que realmente pasaba, yo no era la portadora de el poder de Meredith.
Entonces ¿Porqué todo este tiempo me habían pasado estas cosas?
Mi extraño poder a qué se debía, y si realmente yo no era la elegida…¿Quién lo era?
-El cuaderno solo lo podía encontrar el descendiente de Meredith ¿No?-Dijo Carlos incorporando a Marcos.
-Así es…
-Entonces el elegido soy yo…
-No, si hubieras sido tú Meredith no habría dejado que Raquel te atacase, y ella hubiera intentado que tú la ayudaras a ella.
-¿Entonces?-Dijo Irene detrás de Ángel.
-¿Quién estaba el día que encontrasteis el diario?-Dijo Marcos mirándome a la cara.
-Carlos, Marina, Jennifer y yo…
-¿Dónde están Marina y Jennifer?
-Estaban en el bosque, pero tranquilos todavía no nos ha llegado ninguna señal-Dijo Carlota.
-¡¡¡ESTÁN EN PELIGRO!!!-Dije y salí corriendo hacia el bosque.
Miré varias veces hacia atrás y veía a mis compañeros corriendo detrás de mí, sin saber lo que realmente pasaba.
Me gritaban cosas a lo lejos pero que apenas llegaban con claridad a mis oídos.
Solo quería llegar cuanto antes, y que no fuera demasiado tarde…
Me paré en seco delante de aquel escenario, Marina y Nico estaban tirados en el suelo agonizantes del dolor.
Busque con la mirada a Jennifer y la encontré no muy lejos de mis compañeros, estaba de pie frente a Meredith que la miraba desconcertada.
Quería llamarla a gritos, pero algo me agarró y me tapó la boca con fuerza.
-¿Qué es lo que pasa aquí?-Dijo Meredith con su aterciopelada y fría voz.


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