lunes, 5 de octubre de 2009

Capítulo 30: Ya llega el fin.


Golpes, gritos, arañazos… no podemos con Meredith. Ella es mucho más fuerte. El agotamiento hace tiempo que se apoderó de nosotros y estamos débiles, cansados, tristes, agotados…
Meredith no cesa de lanzarnos ataques, uno detrás de otro. Lo único que quiere es matarnos para poder seguir con su plan. Quiere que le dejemos tranquila y si sigue atacandonos de esa forma, conseguirá lo que quiere en cuestión de minutos.
Estoy luchando al lado de Ángel y enfrente nuestra están Nico, Marina y Raquel. Estamos dando lo mejor de nosotros. Todo lo que podemos. Pero… hace ya un rato que no veo a Ivan ni a Carlos. ¿Dónde estan? Ivan había permanecido a mi lado en todo momento, pero nos tuvimos que separar al esquivar una ataque de Meredith dirijido directamente a nosotros. Ivan se había perdido entre los blancos y densos árboles y ya no había vuelto a salir.
Queria ir a buscarlo pero me resultaba imposible, asique me concentré al máximo en seguir viva.
Meredith alzó las manos y dirijió una a cada lado apuntandoos con ellas y antes de que pudieramos reaccionar, dos bolas gigantescas de fuego vinieron directamente hacia nosotros, obligandonos a tirarnos al suelo para esquivarlas, pero aun así el calor que desprendian nos quemó parte de la ropa y de la piel.
La nieva que descansaba sobre las ramas de los arboles se derritió, cayendonos encima y calmando nuestro dolor un poco.
Rodé hacia Ángel como pude y lo miré.
- ¡¿estas bien?! – preguntamos a la vez y ambos sonreimos.
- Nos levantamos con mucho esfuerzo y vimos como Marina, Nico y Raquel tambien lo hacian y nos miraban.
- Volvimos a colocarnos en nuestros puestos, jadeando y sudando. Meredith nos miró y cruzó por su rostro la más cruel de las expresiones. Empezaba a cansarse de verdad de nosotros…
- -¡¿esque vosotros no moreis nunca?! – exclamó.
- ¿crees que vamos a dejar que te salgas con la tuya?
Meredith giró su bello rostro hacia donde procedia la voz.
- ¿Qué es lo que te ha pasado Raquel? – dijo con voz dulce – tu estabas de mi lado.
- ¡has matado a mi mejor amiga!
- si… eso no te lo esperabas ¿verdad?
- ¡me utilizaste!
- oooh yo no diria eso… me fuiste de gran ayuda la verdad. He vuelto a ser joven y hermosa gracias a ti, y por eso he decidido no matarte. Me fuiste útil y lo seguiras siendo- lamentablemente no puedo decir lo mismo de tus amigos.
- ni lo sueñes… no pienso seguir bajo tus ordenes y por supuesto no voy a dejar que me quites ni a uno solo más de mis amigos. – le dijo amenazandole.
Esa sí. Esa era Raquel. Nuestra Raquel. Su forma de hablar hizo que todos sonrieramos y recuperaramos un poco más de fuerza. Raquel estaba ya con nosotros, luchaba a nuestro lado sin importarle tener más poder que la propia Meredith.
- Entonces ya no me eres útil. – le dijo Meredith – sufriras la misma suerte que ellos.
- No nos vas a tocar a ninguno – saltó Marina, y acto seguido lanzó una llamarada de fuego a los asombrados de Meredith, que la esquivó por milimetros.
- Por si no lo habeis notado ya me he desecho de dos más de vosotros, no me costará mucho acabar el trabajo.
- Me temos que te has equivocado – dijo una voz detrás nuetra. Sentí un alivio infinito cuando vi aparecer a Ivan y Carlos, todo cubiertos de nieve y ceniza, Ivan se colocó a mi otro lado y me cojió la mano y Carlos rodeó a Meredith y se posicionó al lado de Marina.
- No has acabado con ninguno.
Solo por un segundo, me pareció ver como el miedo y el asombro cruzaban por aquel hermoso rostro, pero enseguida recuperó sus aires de superioridad y maldad.
Asintió una vez y miró abajo. De repente el suelo empezó a temblar bajo nuestros pies y unas grietas enormes se fueron abriendo poco a poco, obligandonos a retroceder. La nieve fue colandose por las grietas hasta que desapareció en la oscuridad del hueco. Todo se detuvo de golpe y vimos que Meredith nos habia encarrado en 5 metros cuadrados de tierra, y lo único que nos redeaba era un profundo abismo sin fin.
- Hagamoslo más interesante – dijo. Ella estaba en su misma posición, a los únicos que había encerrado había sido a nosotros.
Pero no nos acobardó, esta vez empezamos a atacarle nosotros.
Nico levantó una tempestad enorme y vimos como encima de Meredith se fue creando un tornado cada vez más grande, entendimos lo que estaba haciendo y comezamos a lanzarle ataques también. Ángel creó una especie de arenas movedizas que se pegaban al cuerpo de Meredith impidiendole apenas el movimiento. Marina y Carlos, juntaron las manos y crearon una gigantesca llamarada de fuego intenso que quemaba con solo mirarla. Y Raquel, Ivan y yo, lanzamos cientos y cientos de agua sobre ella, capaces de ahogar a cualquiera. Todos juntos, enviamos nuestros ataques contra aquella bruja, que nos atacaba sin lograr siquiera dañarnos, mientras que Nico, que había conseguido hacer aun más grande el tornado, la encerraba dentro.
Meredith se vio atrapada en un remolino de agua, tierra, aire y fuego. Sin poder impedir que cada elemento acabara con ella a su modo.
Se revolvia intentando salir de allí, pero la fuerza que nosotros habiamos descargado en nuestros ataques, era imposible de romper. La tierra la atrapó sin moverla, el fuego la abrasaba con saña, el agua la asfixiaba y el aire, la había enjaulado. Todos juntos pero sin dañarse entre ellos; era como si hubieran tomado vida y quisieran vengarse de ella.
No paraba de gritar y gritar. Y nosotros pudimos notar que cada vez hacía más frio, tanto que nos obligó a arrodillarnos en el suelo y hacernos un ovillo para protegernos. Ángel, Ivan y yo nos juntamos lo máximo que pudimos, nuestros amigos hicieron lo mismo, pero siempre sin apartar la vista de Meredith. El tornado la levantó dos metros del suelo y a nuestro alrededor, todo empezó a girar de una manera extraña. De pronto, el frio terminó, y ya no estabamos encerrados en cinco metros de suelo, sino que a nuestro alrededor se extendian unos interminables campos de hierba verde y altísimos árboles que todos conociamos muy bien. Habiamos vuelto.
Levantamos la vista a tiempor de ver como el hermoso cuerpo de Meredith desaparecia en medio de un grito espeluznante, en un estallido de luz brillante obligandonos a cerrar los ojos.
Tardamos más de un minuto en comprender lo que había ocurrido. Nos levantamos en silencio y fuimos a reunirnos donde antes había estado Meredith. Nos miramos unos a otros y poco a poco una sonrisa fue apareciendo en nuestras caras.
- ¿ya está? – pregunté
- Eso parece – dijo Carlos. Y acto seguido se volvió y abrazó a Marina. Ángel y Nico hicieron lo mismo e Ivan me cojió y me besó con fuerza. Todos empezamos a reir y felicitarnos entre nosotros, incluida Raquel, que era como si las discusiones y todo lo malo ocurrido con ella no hubieran pasado nunca.
- Me gustaria que Marcos estuviera aquí – dijo con pena.
- Y estoy.
Todos giramos a la vez hacia donde venia la voz y pude notar como la sangre desaparecia de mi cara. Allí estaba Marcos, y a su lado, Carlota, Jenny, Susana y Pedro. Todos. Todos los que habiamos perdido habian vuelto. Nos quedamos como estatuas, totalmente quietos, sin reaccionar.
Yo fui la primera que se movió, solté la mano de Ivan por primera vez y corrí hacia Susana y Pedro para abrazarles. Ángel fue hacia Carlota, Raquel hacia Marcos y marina a Jenny.
- ¿Cómo? ¿Cómo es posible? – preguntó Raquel.
- Cuando acabasteis con Meredith se deshizo toda la magia que había hecho. En cuanto volvisteis al bosque. – le explicó Marcos.
- Menos mal que habies vuelto – les dije, aun abrazando a mis dos amigos.
- si… - le dijo. Se separó de él fue hacia Jenny.
- Lo siento
- No te preocupes – le contestó sonriendo Jenny – lo que pasó fue una sorpresa para todos, incluida para mí. Olvidemoslo. – y despues se abrazaron.
Por fin había terminado todo. Mis amigos habian vuelto, Meredith había muerto y todo podria volver a ser normal. Miré a Ivan y vi que me sonreia, le devolvi una sonrisa sincera. Supe que el estaba pensando lo mismo que yo. Ahora que todo habia terminado, tendriamos todo el tiempo del mundo para nosotros dos.
Por fin.