domingo, 6 de septiembre de 2009

Capítulo 21: Veneno



10:45 de la mañana.

El cielo estaba despejado, bañado absolutamente de un azul claro donde los pájaros planeaban moviendo sus ágiles alas bajo la luz del sol. El sol bañaba todo el bosque del alrededor del colegio por donde yo iba andando. No tardé en llegar a mi destino y como suponía ella estaba allí. El Árbol madre estaba hermoso, la anterior noche no pude contemplar su belleza pero ahora a la luz del día podía ver esa aura majestuosa que le rodeaba. Contemplé un pequeño bulto que había en el tronco, miré a Pedro y me di cuenta de que ya no parecía él. Con el paso del tiempo poco a poco se convertía en una parte más del gran árbol y así iba perdiendo su figura humana. Ella se encontraba delante del árbol observando lo que quedaba de Pedro, al darse cuenta de mi presencia se secó una pequeña lágrima que caía por su mejilla.

-Sabía que te encontraría aquí.

Ella no se giró para contestarme y siguió con la vista fija en Pedro.

-Es como un veneno, ¿verdad?

Miré a Irene sin entender, ella pareció darse cuenta.

-El colegio, esta nueva vida que empezamos hace unos cuatro meses, hace cuatro meses nos inyectaron un veneno.

Vuelvo a mirar a Irene que sigue impasible, su voz es tranquila y parece estar pensando en voz alta.

Esta vez Irene se gira y me mira.

-Una maldita toxina que recorre nuestras arterias y venas, que nos comprime y nos quita la vida poco a poco- hace una pequeña pausa y continúa- Y Pedro fue su primera víctima.

Dicho esto volvió a mirar al frente.

-¿Te acuerdas del sueño que tuve?- pregunto intentando cambiar de tema- En el que había una muerte y tu llorabas, en el que Raquel se volvía extraña, Nicolás me dejaba, y Marina me daba la espalda.

-Sí.

-No sé si es casualidad o no pero se han cumplido muchas cosas de ese simple sueño.

Irene se dio la vuelta y empezó a irse.

-No era un simple sueño. Era una pesadilla.


23:55 de la noche.

Hemos venido a ver el combate entre Carlos y Raquel, estamos todos: Susana, Irene, Marina, Carlota, Iván y yo.
El combate parece no tener fin y nuestras gargantas están irritadas de tanto apoyar a Raquel. El combate ha caído en una rutina pesada: atacar y esquivar, atacar y esquivar…
Después de unos cuantos minutos me doy cuenta de la ausencia de Marcos, empiezo a buscarlo y lo localizo apartado del combate, escondido en el bosque y parece estar hablando con alguien. Me acerco por detrás intentando no ser visto.

-¡No ahora no!-grita a alguien que no consigo ver.

-Oh, oh, mi señora ya ha empezado.

-¡No!

Cuando llego solo veo dos ojos azules entre la oscuridad que desaparecen enseguida. Marcos se gira y me mira sorprendido y enfadado.

-¿¡Qué haces tú aquí!?

-¡Eres un traidor!-Grito.

Marcos abre la boca para replicar pero un grito de auxilio le hace callar a la vez que un trueno retumba en el cielo y empieza a llover.


00:00 De la noche


-¡¡¡CORRED!!!- Da la alarma un joven.

Al principio todo el mundo se queda perplejo sin saber qué sucede, pero no tardan en darse cuenta de la situación. Enseguida todo el mundo corre de vuelta a la escuela gritando asustados.

-¡Socorro!-Grita Raquel.

Algo ha salido de la tierra y agarra con fuerza a Raquel que intenta soltarse sin resultado.

-¡No, a ella no!- Grita Marcos corriendo hacia Raquel, su brazo se convierte en piedra y pega un puñetazo aquella criatura que cae al suelo.

Carlos también parece necesitar ayuda y su amigo Alex y Marina no tardan en ayudarle.

-¿Cómo…?-Susurra Jenny.

-No es posible-Dice Irene-¿Pedro?

El suelo empieza temblar con más fuerza y de ella salen muchas más manos. Cuando nos damos cuenta estamos rodeados de miles de Pedro que empiezan a ir cegados a por los alumnos.

-¡Corred!-Grita Carlota y sale corriendo junto a Jenny hacia la escuela.

Irene, Susana y yo nos juntamos asustados sin saber qué hacer contemplado el caos que se ha creado en el bosque: Miedo, pánico, gritos, lluvia, viento…
Los alumnos se defienden como pueden de los cadáveres vivientes que corren a una velocidad sorprendente.
De repente una mano se aferra al cuello de Irene.

-¡No!- Grito

Susana y yo hacemos el ademán de atacarle pero Irene nos lo impide.

-¡Esperad!- Mira al cadáver de Pedro asustada- Pedro ¿Qué te pasa?, ¿No me reconoces? ¡Soy yo! ¡Irene!

La criatura afloja el agarre por un segundo pero luego vuelve apretar con más fuerza. Irene emite un grito. De pronto una llamarada de fuego lanza a Pedro por los aires que cae al suelo envuelto en llamas y empieza a carbonizarse. Me doy la vuelta y veo a Marina, su larga melena negra revolotea en el aire a causa del viento y sus ojos se encuentran llenos de fuego. Son como dos llamas de fuego puro. Levanta su mano y esta se llena de fuego que es lanzado contra otro cadáver viviente de Pedro que se acercaba a nosotros.

-Irene, ninguno de ellos es Pedro, ellos son los enemigos, o son ellos o nosotros.

Cuando Irene se repone salimos corriendo.

-¡Vayamos a la escuela!- grita Susana.

Salimos corriendo bajo la lluvia y nos adentramos en el bosque. Unos cuantos cadáveres nos siguen.

-¡Separémonos!- Dice Marina.

No tardamos en hacer caso, Irene y Susana se van a la izquierda y Marina y yo a la derecha.
Marina y yo nos miramos de reojo, sabemos que nos siguen dos cadáveres, podemos oír sus pasos detrás de nosotros, la lluvia empapa mi cara y siento una electricidad que empieza desde las puntas de mis dedos y de los pies, que me recorre todo el cuerpo hasta llegar a mi corazón que empieza a latir mucho más fuerte. Siento la adrenalina por todas partes, me siento fuerte y capaz de hacer cualquier cosa. Me giro y ceso el ritmo haciendo que Pedro me alcance, cuando está a punto de tocarme le rozo con el dedo pulgar y salen miles de raíces del suelo que lo envuelven a una velocidad brutal. Al segundo donde había un Cadáver viviente solo hay vegetación. El otro cadáver se abalanza hacia mí pero Marina es más rápido que él. Marina extiende los dos brazos separados hacia el enemigo con los puños cerrados, después junta los brazos y al mismo tiempo que los levanta abre las manos. Como se esperaba el fuego acude fiel como siempre a su llamada: Del suelo sale un torbellino de fuego que carboniza en un tiempo record a Pedro.

-¡Vamos!,¡Ya queda menos!- me dice.

Seguimos nuestro camino cuando Susana sale entre los árboles y se acerca a nosotros corriendo. Dos cadáveres le siguen.

-¿Y Irene?-pregunto sin parar de correr.

-¡Nos hemos separado!.

Susana se gira y con un simple movimiento de mano lanza a un enemigo por el aire, el otro embiste contra ella y la tira al suelo.

-¡Susana!-gritamos Marina y yo.

-¡Mierda! ¡Me ha mordido, me ha mordido!- grita mientras levanta a pedro en el aire y lo lanza contra un árbol.

Marina y yo nos acercamos a ella y le ayudamos a levantarse.

-¿Estás bien?

-Estoy mareada- levanta la cabeza y deja que el agua moje su rostro.

-Descansemos – sugiero.

-¿Pero dónde?-pregunta Marina mirando a todas partes.

-Allí- Dice Susana señalando a una pequeña cabaña.

Nos acercamos y nos resguardamos de la lluvia. Dejamos a Susana apoyada en la pared.

-Arg…, me escuece-se queja.

La herida está sangrando, cojo mi túnica y la rompo, y le hago un torniquete. Una gota de sangre cae al suelo y de pronto éste empieza a brillar.

-¿Qué es eso?-Pregunta Marina-¡Es un medallón!

-¡No es posible!-grito

-¿El medallón de viento?

Enfrente de Susana se encuentra un medallón brillando que ha salido del suelo, Susana lo agarra pero enseguida lo suelta porque se queda inconsciente. Cojo el medallón y me lo guardo.

-Voy a pedir ayuda- Dice Marina y sale de la cabaña.
-¡Ten cuidado!

Marina sale corriendo y nos deja a Susana y mí solos. Miro a mi amiga, está inconsciente y a pesar del frío que hace está sudando, Sus labios están morados. Le limpio el sudor de la frente y aprieto fuerte mi túnica contra la hemorragia. Susana no tarda en empezar a temblar lo que hace que me asuste y me preocupe mucho más por su vida.

-¡Susana , despierta!

De repente se pone rígida y escupe un poco de sangre.

-¡¡AYUDA PORFAVOR!

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