jueves, 10 de septiembre de 2009

Capítulo 23: Decisión final


Pasamos toda la noche en la cabaña juntos, pero parecía que estuviéramos tan solo Ángel, Carlota y Nicolás, los demás se apartaron en seguida de la conversación: no aguantaban más, el dolor el agotamiento y la tristeza habían podido con Jeny, Irene e Iván que no se separaba de ella.
-No deberíamos decidir nada sin que esté Raquel presente, su opinión también la necesitamos...- comentaba Ángel con voz apesadumbrada, los demás asentimos.
-Iré a bsucarla.- Me ofrecí, sintiéndome culpable por mi primer fracaso en el que había intentado pedir ayuda, aunque siendo sincera conmigo misma no era esa la única razón... El bosque estaba tranquilo, silencioso, se palpaba en el ambiente el paso de la tormenta, no veía a nadie tras la larga y dura pelea que se había llevado a cabo hacía escasas horas, me alejé de la cabaña intentando encontrar el camino de vuelta al colegio, no resultó difícil cuando llegué a un punto en el que se oían voces y lamentos, me acerqué temerosa y un auténtico campo de cuerpos mutilados se presentó ante mis ojos acompañado de un olor a sangre y barro algo nauseabundo. Observé con atención y llegué a la conclusión de que no había ningún cuerpo inmóvil por lo que no deberíamos de lamentar muchas muertes... Por fin, entre tanto dolor encontré a mi amiga arrodillada junto al cuerpo de Marcos, éste sangraba bastante por un costado, me aproximé a ellos y me arrodillé, Marcos estaba inconsciente pero Raquel parecía tranquila, por lo que deduje que no sería grave...
-¿Cómo está?
-A perdido mucha sangre pero la hemorragia se está deteniendo ya.
-No ha muerto nadie ¿no?- el temblor de mi voz era más que evidente. Raquel levantó la vista del cuerpo semidesnudo de Marcos y me miró entristecida.
-Sí, Marina ha muerto más gente- miré a mi alrededor incrédula- los cuerpos desparecen, no sé explicarlo, los profesores no dan a basto con todo esto...
-Joder Raquel todo esto es por mi culpa. Yo organicé la dichosa pelea...
-Marina culparte no ayuda mucho ahora ¿no crees? ¿Y los demás?
-Están en una cabaña en el bosque, queríamos hablar contigo, uno de los Pedros llegó a hablar con Irene... pero les diré que vengan, aquí serán más útiles.
-No, primero quiero que me expliquéis eso. ¡Lucas! Quédate con Marcos por favor.
Ambas salimos de aquel tétrico escenario y mientras caminábamos hacia la cabaña le puse al corriente de todo, supe su posición nada más empezar a hablar: ella optaba por darle los medallones enseguida, quería recuperar a sus amigos.
Al llegar a la cabaña formulé en voz alta la preocupación que tan solo podría haber salido a la luz debido a la seguridad de que, al entrar, comenzaría un debate que no me dejaría pensar en ello.
-Raquel... ¿viste a Carlos?
-No...- contestó- pero es muy buen alumno, Marina, a pesar del cansancio tenía poder suficiente para aguantar esto.
Me tranquilicé, aunque no sabía si lo había dicho para calmarme o porque de verdad lo pensaba.

-No creo que sea una trampa.- Opinó Raquel.
-Pero está esa opción y no deberíamos arriesgarnos- comentó Irene.
-Tenemos que tomar una decisión cuanto antes- dijo Ángel- en el caso de que decidamos no darle los medallones ¿qué proponéis que hagamos?
Todos nos quedamos en silencio, no se nos ocurría nada, pero era un decisión bastante dura. Por una parte, de ser verdad el pacto de Meredith, recuperaríamos todas las vidas perdidas hoy, aunque ella podría ir y venir a su antojo por la puerta del sótano; en el caso de que fuera una trampa, no perderíamos nada y ella seguería pudiendo ir y venir a su antojo, en cualquiera de los dos casos ella conseguiría lo que quiere... Por mi parte decidí que valía la pena arriesgarse.
-Yo se los daría- dije- ganamos más de lo que perdemos.
-En el caso de que sea cierto- comentó Iván.
Raquel y Jeny también pensaban como yo, pero Ángel, Carlota y Nico no estaban seguros, por su parte, Irene e Iván se negaban a arriesgarse. Tras dos horas de meditación que se me hicieron eternas, aún más cuando pensaba Carlos, Carlota decidió pensar como Irene e Iván mientras que Nico creía que debíamos arriesgarnos, todos miramos expectantes a Ángel como si todo dependiera de su decisión. Él suspiró y se levantó.
-No decidiré nada hasta hablar con Marcos.- Dijo y salió de la cabaña, supe que escondía algo que no nos había contado ¿por qué?

Al llegar hasta el trágico escenario, todos nos pusimos a ayudar como podíamos: trasladando alumnos a sus cuartos, interviniedo con rústicos primeros auxilios... Pero mi mente seguía ocupada con él, no lo veía por ninguna parte, preguntaba por él a cada alumno que ayudaba pero ninguno sabía resnponderme o no estaba en condiciones para ello, con esto aumentaba mi preocupación.
Finalmente, cuando apenas quedaban alumnos en el claro y supe que podrían apañárselas sin mí, me puse a buscarlo, pero en el bosque ya no parecía quedar nadie, le pregunté a Isaac por él y me dijo que todos los alumnos heridos habían sido llevados al claro para ser atendidos allí y luego trasladados a sus habitaciones, cosa de la que ya nos habíamos ocupado.
-Por cierto, Marina, mañana habrá una reunión para todos los alumnos al mediodía, hazlo saber, por favor.
Caminé lentamente por los pasillos de colegio, más vacíos que nunca, estaba amaneciendo y si quería llegar a la reunión, prefería hacerlo descansada, pero no sin antes saber qué había sido de Carlos, llegué con la claridad del amanecer a la puerta de su cuarto, empujé levemente y se abrió sin oponer resistencia. Allí estaba, un enorme peso que me oprimía desde el comienzo de la noche había desparecido, me acerqué rápidamente y le imprimí un beso en los labios que él no correspondió, se cubrió la cara con las manos y comenzó a llorar; me empezaba a imaginar parte de la historia, me senté a su lado y le cogí la mano.
-Le mordieron, está muerto...
No supe que decirle ¿qué se dice en estos casos? ¿qué está en un lugar mejor? Engaño, tratándose de Meredith es difícil ¿que todos moriremos tarde o temprano? Engaño, él seguiría vivo si no hubiera pasado esto ¿que nadie tiene la culpa? Engaño, la que está a su lado tiene la culpa.
-Carlos, lo siento, si yo no...
-No necesito que te culpes, ambos sabemos de qué va todo esto...
Después de un gran momento en el que mi impotencia llenó la habitación acompañando sus llantos, creí que me dormiría sentada si era posible, el cansacio me vencía, me recosté en su cama, él apoyó la cabeza en mi pecho y no recuerdo mucho más, solo como mi respiración acompasaba sus sollozos.

Al despertar, miré la hora, aún quedaba una hora para la reunión y se estaba demasiado bien allí por lo que no me molesté en despertar a Carlos, a pesar de que sentía enormes calambres por todo el cuerpo ya que no me había movido en las cinco horas que había dormido, miré a Carlos como respiraba apacible aún tenía el rostro manchado debido a las peleas y lleno de la salinidad de las lágrimas que dibujaban curiosos caminos en su rostro y me recordaron la monstruosa noche que habíamos vivido, ambos habíamos perdido a dos amigos, pero a él le afectaba de forma inimaginable. En seguida comenzó a parpadear y abrió los ojos, unos ojos rojos cuya belleza cristalina parecía haber desparecido.
-Buenos días.- Susurré.
Él se levantó pesadamente y se dirigió al baño, noté como la circulación volvía a regar todas las partes de mi cuerpo y le imité estirando al máximo todas mis extremidades. Le comuniqué la hora de la reunión y cuando estuvo listo nos dirigimos al comedor, allí le pedí que se sentara con mis amigos, que necesitábamos su opinión también, aunque resultaba evidente, él sin ganas ni fuerzas para discutir se sentó a mi lado ignorando las posibilidades que existían de ayudar a Alex.
Cuando el comedor estuvo repleto de estudiantes con exceso de tristeza, el director, también con escasos ánimos, se puso en pie dispuesto a comenzar su discurso.
-Buenos días, todos sabemos por qué estamos aquí, lo acontecido anoche es de una gravedad inmensurable, hemos perdido a muchos compañeros y no sabemos cómo explicarselo a sus familiares.- Sentí nauseas- He decidido informar a vuestros padres y tutores de lo ocurrido para que sean ellos los que decidan si os quedáis o prefieren que continuéis vuestros estudios en otro colegio. Hasta nuevo aviso no estará permitido salir del edificio sin compañía de un profesor, también hemos tenido que suspender las pruebas del torneo ya que iban a ser celebradas en el bosque y no queremos más ataques.
Dicho esto se retiró de la mesa cabizbajo acompañado por algunos tutores. Por otra parte en mi mesa, Ángel se levantó y todos le seguimos, sabíamos que se dirigía al cuarto de Marcos ya que éste no había asistido a la reunión por falta de fuerzas. Al llegar, guiados por Raquel, pidió que le dejáramos entrar solo. Mi sospecha de que sabía algo que lo demás ignorábamos se hizo cierta cuando Raquel, molesta porque no había podido entrar con Ángel a pesar de su insistencia, se fue con Jeny a dar una vuelta. Fue entonces cuando Irene me contó lo que Ángel había visto en el bosque durante la pelea.
-Ángel quiere saber lo que opina Marcos del plan de Meredith y pensó que sería mejor mantener al margen a Raquel.
-Eso no está bien, ella debería saberlo.
-Creemos que debe de ser Marcos el que le diga la verdad a Raquel ¿no? si tanto la aprecia...
-Pero no se lo dirá es un maldito cobarde.
Ángel salió cerrando tras de sí la puerta. Nos miró confundido, y al percatarse de que Raquel no estaba empezó a contarnos lo que había averiguado.
-Marcos dice que lo de los cuerops estaba programado y la pelea facilitó muchas cosas, no quería llevarse a tanta gente solo iba a por una persona, pero con tantas personas piensa que es más fácil que cedamos a lo que nos pide. Según Marcos ella fue encerrada tras la puerta hace muchos años debido a una pelea que perdió y solo puede salir con los medallones. También dice que es muy probable que no sea una trampa...
-Pero él está con Meredith, puede estar mintiéndonos...- sugirió Irene, leyéndome el pensamiento.
-No me lo parece- respondió Ángel,- estaba tan nervioso, se ha arriesgado mucho contando los planes de Meredith... creo que deberíamos estar agradecidos.
En ese momento apareció Raquel e interrogó con la mirada a Ángel, algo mosqueada.
-¿Y bien?
-Raquel creo que Marcos te debe muchas explicaciones... Pero primero deberíamos decidir qué hacer con lo de los medallones- propuse.
Raquel confusa, mantuvo su opinión de entregarlos y, finalmente, Irene también decidió que valía la pena recuperar a Pedro y a Susana. Carlos al enterarse de toda la historia había estado más que dispuesto a entregar los medallones.

Bajamos todos, encabezados por Ángel al sótano del colegio dónde había oído la voz de Meredith por primera vez. Al llegar, la humedad y oscuridad hacía que toda nuestra energía abandonara nuestros cuerpos, el nerviosismo era más que palpable en el ambiente, de repente la puerta por la que habíamos entrado se cerró arrojándonos un enorme golpe de viento helado y una melódica vvoz femenina se oyó por toda la estancia.
-Os estaba esperando...

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