
El cielo estaba de un gris oscuro, más triste que ningún otro día, y hacía frío. Demasiado frío.
En apenas unos minutos todo el concepto de lo que sucedía había cambiado por completo, ¿A quién quería verdaderamente Meredith? ¿Jennifer? ¿Cómo era posible?
Jenny, ella nunca…Es imposible, ¿Jenny esconde en su interior ese gran poder que busca Meredith? Jenny nunca había dado muestras de tener algo especial, es más, ahora que lo pienso nunca le he visto hacer uso de la magia, por lo que pensaba que no sería muy buena en ella… ¿Y si Meredith se equivocaba? ¿No sería Carlos? ¿Marina? ¿O Raquel como siempre habíamos pensado? No puedo entenderlo.
¿Dónde estaban? ¿Nicolás dónde estás?
-¡Suéltala!
La voz de Irene me hizo salir de mi pequeña ensoñación.
-¡Te he dicho que la sueltes!- Esta vez irene no duda y empuja a Marcos.
Habíamos parada en mitad del bosque de la escuela y enfrente nuestra estaba Raquel y Marcos sujetándola por detrás y tapándole la boca, así evitando que emitiese cualquier sonido. Raquel aprovechando la ayuda de Irene se quita la mano de la boca sin apenas esfuerzo, y se vuelve a él.
-¿Qué haces?
-¡Está matando a mi mejor amiga!- grita Raquel furiosa.
-¿¡Qué!?- Gritamos todos.
-¿Dónde están?
-¿¡Y Marina!?- Pregunta a gritos Carlos-¿¡Donde está!?
Y como otras muchas veces, todo pasó en una velocidad extremadamente letal, Raquel se quitó a Marcos de encima, salió corriendo hacia un claro del bosque y todos la seguimos.
-¡¡JENNY!!
Allí, en mitad de aquel claro, se encontraba Jennifer, flotando en el aire, inconsciente, sus ojos se encontraban negros y de ellos salían unas pequeñas lágrimas que bajaban por su delicada mejilla. Enfrente de ella Meredith se mantenía de pié, con los ojos cerrados, concentrada y las manos extendidas hacia mi amiga. Algo extraño y resplandeciente salía del cuerpo de Jenny hacia el de Meredith.
-¡¡MALDITA BRUJA SUELTA A MI AMIGA!-Rugió Raquel.
No se lo pensó, solo una cosa rondaba su cabeza: "Tengo que acabar con esto". Furiosa como nunca, se abalanzó hacia la bruja oscura, dispuesta a acabar con ella, sin importarle nada, como una simple hormiga soldado.
Entonces Meredith abrió los ojos.
-Ya no me eres útil.
La maga tenebrosa alzó su brazo izquierdo y después señaló a Raquel. La palabra que dijo Meredith a continuación penetro fríamente en nuestros oídos como un puñal de hielo:
-Muere.
-¡¡NO!!
Y el mortífero rayo negro impactó quitando así una vida, como había ordenado su Dueña. El cuerpo impactó con una fuerza brutal contra un árbol que se quebró por la mitad y se quedó tirado en suelo, inerte, ya sin vida.
-¡RAQUEL!
Raquel parecía no ver ni oír, ni siquiera existir. No se movía. No miraba a ninguna parte, diría que no respiraba ni siquiera. De pié, mirando el cuerpo víctima del rayo susurraba palabras apenas audibles.
-No…No…No puede…Es imposible...Marcos… ¡MARCOS!
Y por fin reaccionó, enseguida empezaron a salir lágrimas por sus ojos, lágrimas de odio e impotencia, lágrimas de tristeza. Se agachó y cogió a Marcos entre sus brazos.
-¿Por qué Marcos? ¿Por qué te has puesto en medio?- y besó sus labios ya sin vida.
Un beso amargo, frío y húmedo como la muerte. Y por primera vez en mi vida vi a Raquel débil y humana, como un papel mojado, cuando está seco es duro y puede llegar a cortar, pero sin embargo cuando se moja se vuelve blando y rompe con facilidad.
Entonces me di cuenta del cuerpo de Marina y Nicolás tirados en el suelo, Carlos corrió hacia Marina, Carlota, Irene e Iván fueron hacia Raquel y Marcos.
Y yo… allí estaba él, su pelo rubio se encontraba despeinado, sus ojos cerrados, y sus labios siempre tentadores ahora llenos de sangre. Corrí hacia él, apena fue unos segundos pero para mí fue un eternidad.
-¡Nico! ¡Mírame Nico!
Le cojo la cabeza, le toco el rostro, y sin querer mis lágrimas caen en su rostro. Cuando las lágrimas caen en él reacciona y abre los ojos. Esos dos ojos azules como el cielo más brillante de un verano. Enseguida levanta su brazo, me coge la cabeza con delicadeza y me acerca a él, pero esta vez, no espero y soy yo quien da el primer paso, mis labios se acercan los suyos, sin importarme el rojo intenso de la sangre, y nos besamos.
-No me dejes nunca-Susurro.
-Nunca.
Y nos fundimos en un último beso.
Ayudo a Nico a levantarse, Carlota se acerca a nosotros, en su cara puedo ver el desconcierto, ésta no es la vida que ella quería, Irene y Iván también se acercan cogidos de la mano, se estrechan la mano con fuerza, tienen miedo a separarse, no soportarían la pérdida del otro, se apoyan entre ellos, son una luz entre esta maldita oscuridad. Después vuelve Carlos con Marina a su lado, Carlos le rodea con la mano por la cintura, haciendo ademám de protegerla de cualquier cosa, se ve tan cansada Marina… Tan frágil a simple vista, pero sus ojos... sus ojos brillan, sí, estoy seguro, he visto fuego en ellos, una pequeña llama que sigue aún luchando y que luchará aunque eso suponga apargarse para siempre.
Por último Raquel se levanta poco a poco y se aleja del cuerpo de Marcos, de la persona que amaba, por la que había sacrificado y tenido que hacer muchas cosas de las que se arrepentía y ahora él... él estaba muerto. Sé que no quiere alejarse de él, pero… ¿Qué le pueden quitar más?
Nos situamos enfrente de Meredith, todos juntos, sin decir nada, en un silencio absoluto, preparados al fin. Al fin puedo sentirlo, puedo sentir ese poder, nuestro poder, el poder que irradiamos, tierra, agua, viento, fuego, todos juntos al fin, preparados para la batalla.
Meredith no nos ve, no le resultamos un problema para ella, para ella somos simples orugas, lo que no sabe es que estas orugas se han convertido al fin en mariposas; es hora de desplegar las alas.
Jenny sigue frotando, su cuerpo está demacrado y su piel más pálida de lo normal, Meredith le está robando la vida y no sé cuanto tiempo más podrá aguantar. Alzo la mano hacia ella al mismo tiempo que mis compañeros, como si estuviéramos conectados mentalmente o por algún tipo de fuerza, y después todos, los ocho, dejamos nuestra fuerza salir, nuestra energía salir en estado pura que estalla contra Meredith. Y la conexión entre nuestra amiga y Meredith se rompe y Jenny cae al suelo, pero es demasiado tarde: Meredith ha conseguido lo que quería.
Enfrente nuestra ya no está esa persona mayor, esa anciana…
Ahora hay una chica joven, hermosa como ninguna otra, pelo plateado, blanco como la nieve, ojos azules, piel blanco marfil, rasgos perfectos, simétricos, y esa aura, esta vez más poderosa, la más poderosa que he sentido en mi vida, un aura violenta capaz de arrasar cualquier cosa.
Meredith empieza a reír y su sonrisa metálica retumba en todo el bosque como una fuerte onda de sonido.
-Adorada juventud.
Entonces de pronto el tiempo parece detenerse, todo se vuelve lento, cada vez más lento hasta que todo se detiene, como si la vida hubiera dado una pequeña pausa y miles de imágenes recorren mi cabeza en apenas un efímero instante.
Como una tormenta de lluvia que estalla sin avisar inundaron mi mente. Primero una imagen, luego otra y otra, y finalmente cuando fui consciente de lo que sucedía ya estaba lloviendo a borbotones.
Vi toda mi vida, todos los momentos vividos en esta nueva vida, todo lo bueno, todo lo malo… y cuando al fin dejaron mi mente en paz todo había cambiado.
Todo estaba nevado y congelado, los árboles del bosque se encontraban helados, muertos sin vida., parece la Antártida. Nicolás me aprieta contra él en signo de protección, recorro con la vista mi alrededor, Meredith está enfrente nuestra, preparada y el grupo... todos estamos bien, pero...
-¡No...!-Puedo gritar apenas, y me maldigo por no poder chillar como desearía pero quizás ya no tengas más fuerzas o quizás la muerte es tan cercana a nostros que ya no nos afecta.Mi amiga Carlota ya no me oye, no oye mi grito de dolor: se encuentra sumergida, atrapada dentro de un iceberg. Ella como Pedro, como Susana, como Marcos, Como Jenny, ha caído...
-Bienvenidos al infierno.


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