viernes, 18 de septiembre de 2009

Capítulo 27: La última vez


El tiempo parecía haberse detenido, todos miramos a nuestro alredor buscando a la dueña de esa imponente voz, ésta no se hizo esperar demasiado, apareció seguida de Raquel pero no le ví la cara. Todos nos juntamos más entre nosotros, podía notar y emitir temblores propios de personas que han sido sentenciadas a muerte pero le tienen miedo a la misma...
-Me sorprendéis...- dijo Meredith tranquila.- La primera persona que consiguió entrar tardó años en descubrir cómo salir...
El frío que emitía la simple presencia de Meredith era sobrecogedor y la sensación de tener a mis amigos alrededor lo hacía más llevadero... ¿íbamos a morir? ¿morir por rescatar a una de nuestras amigas que quizás ya no lo era..?
-Meredith- empezó Carlos desafiante pero con un gran miedo contenido- queremos que los que mataste la otra noche vuelvan a vivir y por lo que hemos visto ya has cumplido tu venganza...
-Lo que me pides es difícil...- dijo cortándole e hizo una pausa mientras buscaba las palabra adecuadas- pero no imposible...
Obviamente intentaba imponernos condiciones para cumplir su pacto...
-¿Y bien?
-Haré que vivan siempre y cuando me deis lo que pido... Mi venganza ya está cumplida como bien has dicho, la única persona que había sido capaz de vencerme ya está muerta... Maté a vuestro director hace escasas horas y con él a todos los que se pusieron de su parte... Pero no todos fueron tan valientes... Aún quedan alumnos en el colegio que no he tenido que matar gracias a su prudencia. Encontrarlos, yo no puedo perder tiempo en eso, esperarme todos en el comedor principal, acudiré en seguida con los inocentes que murieron el día de la lucha.
Todos nos miramos entre nosotros, no sabía qué estaban pensando los demás, con la oscuridad no conseguía verles la cara...
-¿Qué hacemos?- susurré, no estaba segura de que Meredith ignorara nuestra conversación, pero sabía que desde la distancia a la que nos encontrábamos ninguna persona normal lo hubiera escuchado...
-Puede ser un trampa.- Añadió Irene, siempre desconfiada.
-Algo trama, eso seguro- le dio la razón Carlos.
-¿Qué podemos perder?- inquirió Nicolás- En el caso de que sea una trampa ¿qué nos hara? ¿matarnos?
-¿Te parece poco?- preguntó Ángel.
-He vivido lo suficiente para llegar a saber lo qué es la felicidad.- dijo mirándole. Y todo resultó algo incómodo, aunque en el momento en el que nos encontrábamos era normal algo así, decir lo que realmente sentíamos... sentí envidia de ellos, a pesar de lo que habían pasado habían sido felices, yo no había experimentado esa felicidad que hacía que tanto le brillaran los ojos a Nico...
-De acuerdo ¡aceptamos!- le gritó Carlota a Meredith, todos la miramos, confusos.
-Bien, entonces nos vemos allí...- dijo Meredith, adentrándose en el bosque seguida de Raquel.

Caminábamos mirando a Carlota con curiosidad, ella nunca habría dicho algo sin pensarlo bien antes, por lo que sabíamos que tenía un plan que no contaría hasta estar seguros de que Meredith no nos oiría, no tardó en comenzar a contarnos lo que pensaba con rapidez y en un susurro inaudible que parecía un grito debido a que el sonido natural del bosque brillaba por su ausencia.
-Vale, algunos podéis quedaros en el bosque e intentar encontrar a Meredith para ver si de verdad parece que va a cumplir su parte del trato, los otros que vayan al colegio a decirles a los demás lo que está ocurriendo, en el caso de que sospechéis que es una trampa enviarnos alguna señal mediente el bosque e intentaremos estar preparados; en el caso contrario regresad al castillo y esperemos...
-De acuerdo...- dijo Ángel- ¿quién se queda?
-Será necesario que se quede Nico, necesitaremos a alguien que controle el aire para mandarnos la señal a los demás.
-Yo también me quedaré- dijo Jenny.
-Y Marina.- propuso Carlos.
Iba a protestar, como siempre hacía, siempre que me tocaba a mi quedarme a esperar al grupo retrasado, pero esto no era una excursión, había mucho en juego y Carlos quería mantenerme lo más lejos posible del colegio y de lo que allí pudiera pasar.
Nos despedimos de los demás demasiado nerviosos como para articular algo más que un sincero "hasta pronto" porque ninguno nos atrevíamos a decir adiós.
Carlos me besó en la frente, como aquella vez que me deseó buenas noches, y no dijo nada más; pero cuando estaba camiando hacia el colegio con los demás se paró en seco y volvió corriendo, me abrazó y, al igual que Nico, pensé que no me importaba morir siempre y cuando muriera así... Luego nuestro labios se buscaron y al encontrarse parecía como si ni el mísmisimo poder del fuego pudiera separarlos, fue un beso único humedecido por nuestras lágrimas que tendría en mi cabeza cuando tuviera que enfrentarme a esta dura prueba que nos había tocado.

Jenny y Nico se pusieron en camino a mi lado, ninguno decía nada, quizás porque no habían palabras que expresaran lo que sentíamos: mezcla de angustia y miedo que hacían insoportable la idea de seguir caminando. La idea de que Meredith nos descubriera era algo en lo que los tres pensábamos y temíamos que ocurriera, porque, de ser así, podríamos darnos por muertos... aunque peor sería lo que estaban pasando los demás en el colegio buscando a los asustados alumnos y esperando a que Meredith apareciera, si no conseguíamos hacerles llegar la señal en el caso de que fuera una trampa estarían perdidos.

De repente oímos unos susurros procedentes de un frondoso escenario, nos acercamos con sigilo y casi se podía oír el latir de nuestros corazones. Vimos a Meredith como se arrodillaba frente a un tronco, lo tocaba y éste ¡se convertía en persona! y no en cualquier persona ¡era Alex! Repitió el proceso con un montón de troncos más que habían esparcidos por el suelo, como si no fueran más que eso... Al finalizar se volvió hacia ellos y se irguió orgullosa.
-Bien, ya sabéis lo que tenemos que hacer.- Se giró para mirar a un bulto que no conseguimos distinguir parecía una persona pero debido a la gran cantidad de fluído rojo no me atrevía a jurarlo.- Bien, ahora verás lo que se sufre al ver a tus alumnos morir uno a uno...

Los tres nos miramos incrédulos: era una trampa. En seguida creé una diminuta llama que Nico impulsó de camino al colegio, pero nunca sabríamos si llegaría bien porque en ese momento Meredith se volvió hacia Raquel que miraba con una impasibilidad infinita a lo que quedaba de su antiguo director.
-Raquel, me has ayudado cómo me prometiste, y no te voy a obligar a que vengas conmigo al colegio si no quieres, ya sabes que tendrás todo lo que te prometí y además te ofrezco algo más, algo con lo que quizás nunca soñaste: el secreto de la energía pura... conviértete en mi aprendiz y te enseñaré todo lo que quiereas, serás poderosa.
Justo tras pronunciar esta frase Jenny salió de nuestro escondite delatándonos a todos.
-Raquel, no hagas esto, tú no eres así.
Raquel miró a su amiga preocupada pero no dijo nada... Meredith se volvió hacia Nico y hacia mi y pudimos ver un fuego ardiente en su mirada que nos puso los pelos de punta.
-¡Traidores! Sabía que no podía confiar en vosotros... me estáis obligando a mataros y le había prometido a Raquel que no os tocaría, pero me lo estáis poniendo difícil.
-Raquel no la escuches, nos iba a matar igual- dije aunque no parecía escucharnos- pasa de todas sus promesas.
-Bien Raquel, decide, ¿quieres ser mi aprendiz?-Tras un intenso silencio Raquel, en contra de toda predicción... aceptó.- Muy bien, entonces ves al colegio y finge que todo va bien, que enseguida llegaré al colegio con sus compañeros, descubre si hay algún complot o algún valiente planeando algo y elimínalo.
Raquel se puso en marcha con demasiada naturalidad ¿en realidad era así? ¿fingía?
-Ahora vosotro, sufriréis la misma suerte que vuestros profesores.- Se acercó al cuerpoque jadeaba con dificultad del suelo que algún día había sido del directo, le levantó la cabeza y le susurró- Quiero que veas esto.

Entonces solo hubo dolor, un ardiente dolor que quemaba cada parte de nuestro cuerpo tanto por dentro como por fuera, cada célula prendía pero no se apagaba... era el mismísimo infierno, notaba como se despegaba la piel del cuerpo y supe que moriría así que simplemente evoqué el recuerdo del beso con Carlos por última vez...

No hay comentarios: