jueves, 25 de junio de 2009

Capítulo 6: El primer enfrentamiento


Estoy cansada. Por fin hemos terminada el ultimo dia de clases, mañana será fin de semana y tendremos un dia libre, porque el sabado nos llevan a todos los de primer año a dar una vuelta por el bosque y conocer los alrededores. Las prácticas estan bien aunque me agotan. Seguimos yendo al rio a hacerlas donde conseguí mover el agua a la primera y eso me animó bastante. Ahora estaba en el salón con susana, jenny y carlota.
- ¿Dónde esta raquel? – nos pregunta carlota.
- No tengo ni idea. Ultimamente está muy rara. – comenta jenny
- En clase ya estaba super rara. Se ha sentado en su sitio, dejando el tuyo en medio de las dos – les digo mirando a jenny – y se ha puesto a mirar a juan carlos toda la hora, pero parecia que estuviera en las nubes.
- Hay que hablar con ella- opinó susana.
Despues de decidir que susana tenía razon, terminamos de cenar y jenny y yo nos levantamos y fuimos hacia nuestro dormitorio. Al entrar, vimos a raquel sentada en el escritorio, parecia que estaba leyedo algo. Jenny y yo nos miramos de reojo y fuimos hacia ella sin quitarnos ni siquiera la capa.
- ¿Por qué no has venido a cenar?
- No tenia ganas. – me mosqueó la forma en que le contestó a jenny. De una forma demasiado cortante.
- Raquel… ¿Qué te pasa? – le pregunto dejandome de rodeos.
Ella suspiró profundamente, se volvió en la silla y nos miró. Jenny y yo retrocedimos un poco esperando.
- No lo se. – contesta sinceramente mirando al suelo – no se lo que me pasa. No puedo mover pequeñas cantidades de agua y sin embargo el otro dia estuve a punto de tirar a felix al suelo de la tromba de agua que le lancé encima. Empapé a jenny de agua y lo que estaba intado hacer era mover las gotas que se habian quedado en la ventana y hoy mientras hablaba con angel e ahogado a un pajaro…
- ¿Cómo? – preguntamos jenny y yo a la vez
- y lo peor de todo es que todas esas cosas las he conseguido cuando estaba enfadada. Solo puedo mover el agua para todo lo malo.
- Pero bueno raquel, estamos al principio del curso, tu tranquila… – le digo, sin saber que más decir.
- Claro…
- Pero eso no tiene nada que ver… - nos dijo. Se dio la vuelta y continuó leyendo en el ordenador.
Jenny y yo nos miramos. Ambas teniamos la misma expresión, de preocupación y un poco de miedo.
Como aun era pronto para dormir, me quité la túnica y me puse más cómoda. Con unos pantalones y una camiseta de manga corta. Me senté en mi cama y cuando me iba aponer a leer llamaron a la puerta. Miré a mis compañeras. Raquel seguía leyendo y jenny me miraba tumbada en la cama con una sonrisa. Puse los ojos en blanco y dije:
- Tranquilas, no hace falta que vayamos todas a la vez. Ya voy yo.
Cuando abrí la puerta, me llevé la sorpresa de encontarme a ivan, mi compañero de prácticas al otro lado.
- Oh, - dije. – hola
- Hola. ¿estas ocupada?
- No.
- ¿quieres ir a dar una vuelta?
Me quedé quieta un momento con el corazón latiendome a cien por hora.
- Claro – dije al fin. Me volví a mis compañeras para despedirme y vi que ambas sonreian. Cuando volviera me iban a interrogar seguro. Cerré la puerta y seguí a Ivan por el pasillo.
- ¿Cómo has sabido donde estaba mi habitación?
- Me he encontrado a angel por el pasillo y me lo ha dicho, y menos masl porque llevaba un rato largo dando vueltas. – dijo sonriendo, y yo me reí.
Ya habiamos llegado al rio y nos sentamos en la orilla, observando como el agua se iba oscureciendo conforme el sol se ponia.
- Eso es una de las cosas que me gustan de ti, que siempre te estas riendo – me soltó. Yo sonreí y no pude evitar sonrojarme. Odiaba que me pasara eso. Ivan tambien sonrió al verme.
- Estamos avanzando mucho en las prácticas ¿verdad?
- Eeeh, si.formamos una buena pareja. De prácticas – me apresuré a añadir al ver que se me quedaba mirando. El volvió a reir.
- ¿mañana vas a la excursión?
- Si. ¿tu?
- Tambien. ¿te importa que vaya contigo?
- No, claro que no.- le contesté sinceramente.
- Genial. – dijo. Nos quedamos hablando un largo rato más de las clases, mis amigos y los suyos, los profesores… cuando nos dimos cuenta se habia hecho ya demasiado tarde, asique nos le vantamos y fuimos hasta nuestros dormitorios.atravesamos el trozo de bosque hasta dentro del internado. Como los dias anteriores habia llovido, la noche estaba fresca y parecia que la lluvia iba a volver mañana. Ivan me acompañó hasta la puerta de mi habitación.
- Bueno, mañana nos vemos – dijo
- Si…
Nos quedamos en silencio, mirandonos, hasta que ambos dimos un salto al oir una voz llamarme.
- ¡Irene! – pedro venia hacia nosotros con una expresión extraña. En ese momento me dieron ganas de estrangularlo.
- ¿Qué quieres? - le pregunté enfadada.
- ¿puedes acompañarme a la enfermeria? Esque no se me ha pasado el dolor de cabeza.
- Aah, claro. Vamos. – miré a Ivan que reia con la cabeza hacia abajo y le dije.
- Bueno, hasta mañana.
- Adios. Adios pedro, y que no sea nada.
Cuando estabamos a punto de entrar a la enfermeria, le pregunté a Pedro:
- ¿mañana vas a venir a la excursión?
- Claro.
- ¿pero tú no estabas malo?
- Si, pero bueno, es una excursión al aire libre, eso es bueno.
- Pues no eres tu listo ni nada. – le dije riendo. Miré la hora en el movil, raquel y jenny ya deberian estar durmiendo y eso me gustó, asi no tendria que contarles nada de lo que hablé con Ivan... aunque tampoco había mucho que contar la verdad. De todos modos, ya encontrarian el momento de empezar su interrogatorio ayudadas de Susana y Ángel, que seguro serian los primeros.
A las 9:00 de la mañana del día siguiente, todos los de primer año estabamos listos en el salón, esperando a que los profesores nos avisaran para poder irnos. Cuando nos levantamos, Raquel parecia que estaba de mejor humor. Hizo lo de siempre, se levantó la primera y abrió las cortinas para que Jenny y yo nos despertaramos mientras no paraba de hablar sonriendo ampliamente.
- Te lo digo de verdad, hay veces que Raquel me da miedo – le dije a Jenny.
- ¿a ti sola? Porque es mi mejor amiga y se como es, porque si no pensaria que está loca.
- ¿y decis que anoche no estaba bien? – preguntó Susana.
- Que va, tenia cara de desquiciada. – le contesté.
- Bueno, pero ella siempre ha sido asi, ¿no? – dijo riendo, y todos los demás nos reimos. – por cierto, ¿dónde está?
- Yo la he visto hablando con un chico de 2º - nos dijo Carlota.
- ¿de 2º?
- Si. Ah, mirala, por ahí viene.
Miramos en la dirección que Cartlota nos indicaba y vimos a Raquel viniendo hacia nosotros, sonriente.
- Buenas.
- Hola, ¿Qué hacias? – le preguntó Ángel
- Nada, dar vueltas. ¿Cuándo nos vamos?
- En cuanto nos avisen los prefesores. – le dije. Me quedé un poco extrañada por su comportamiento, pero pensé que ya volvia a ser la misma de siempre. Oí mi nombre por el mismo pasillo que vino Raquel, miré y vi a Ivan, que venia hacia nosotros. Se puso a mi lado y sonrió.
- Hola. Hola a todos. – yo le devolví la sonrisa en modo de saludo.
- Haber, atención, es hora de irnos. Andando – anunció Juan Carlos. Todos los alumnos empezarazon a salir a tropel por la puerta y nosotros los seguimos.
La verdad esque no habia nada nuevo en el bosque que no hubieramos visto ya, cada día ibamos a hacer prácticas asique… de todas maneras me gustó que salieramos. Nos habían dejado ponernos la ropa que quisieramos y eso hacia que fuermos más cómodos. Los profesores nos dejaron toda la tarde libre para que pudieramos explorar por nuestra cuanta y si queriamos seguir practicando con los demás.
- Oye, nosotras vamos a dar un paseo. – anunció Raquel tirando del brazo de Jenny, quien tenia una expresión algo preocupda y se perdieron entre lo arboles.
- ¿nos podemos sentar?
- ¿ya empezamos Pedro? – lo regañó Susana.
- Esque estoy cansado
- ¿cansado? Yo si que estoy cansada, ¡pero de ti! Que noo… - dijo riendo
- Va, venga vamos.
- Que pesado eres Pedro, ¡vamos ya y callaté! – le dijo Ángel. Ellos dos más Carlota y Susana (esta última resoplando) fueron a sentarse bajo la sombra de un gigantesto árbol. Marina iba a ir con ellos cuando oimos que la llamaron a nuestras espaldas, al volvernos vimos a su compañero de prácticas que la llamaba y hacia señas con el brazo para que fuera a reunirse con el y varios más de fuego que se disponian a dar un paseo. Marina pareció pensarselo, pero al final se despidió con un leve "hasta luego" y se fue con ellos.
- Bueno, solo quedamos nosotros – me dijo Ivan - ¿quieres que vayamos al rio?
- Vale.
Pasamos por al lado de mis amigos y sonreí al ver la cara de Susana. Nos sentamos en el mismo sitio de la noche anterior.
- Oye ¿Susana y Pedro siempre estan así?
- Bah, y eso no es nada… - le dije poniendo los ojos en blanco.
- Pues vaya – sonrió.
- Esque los dos son bastante cabezotas…
- Un poco, si.
Silencio. Cuando no estamos hablando la cabeza me va a mil por hora, intentando encontrar algun tema de combersación, pero lo único que se me ocurre es hablar de las prácticas, "qué original", decido quedarme callada, esperando que hable él primero. Me pongo a mirar correr el agua por el cauce del rio, muevo la mano por encima pero sin llegara tocarla y agua empieza a moverse en la dirección contaria. Miro de reojo a Ivan y veo que está sonriendo. De repente alzó sus manos y también las colocó encima del agua, empezó a moverlas en circulos, como moldeando algo. Dejé de mover el agua y lo miré extrañada, me indicó con la cabeza que observara el agua y al hacerlo abrí los ojos impresionada. En el aire, flotando delante de mí había una preciosa rosa formada completamente de agua. Los débiles rayos de sol que entraban entre las ramas de los árboles hacían que brillara intensamente, dando la sensación de estar hecha de cristal. Me volví y le dediqué una sonrisa radiante. La rosa fue hacercandose a mi, hasta el punto en que pude llegar a tocas sus pétalos. El agua estaba fria, muy fria, pero me encantó.
De repente se oyó un ruido ensordecedor proviniente de detrás nuestro, ambos nos giramos y la rosa desapareció, cayendome el agua encima. Yo salté y me puse de pie cuando el agua congelada me cayó encima.
- Lo siento, ¿estás bien? – me preguntó Ivan mientras me apartaba mechones de pelo mojado de la cara.
- Si, si, tranquilo, esque está congelada. Pero, ¿qué ha sido eso? – le dije, volviendo a mirar en la dirección del sonido.
- No tengo ni idea, espera ¿eso es humo?
- ¡Si! ¿se habrá prendido fuego algo?
- Vamos a ver.
Corrimos hacia donde provenia el humo y nos paramos en seco al lado de un árbol. Raquel estaba parada frente al compañero de Marina, ambos con las manos colocads de la forma en que se hacian las prácticas y con cara de enfado. Vi a Jenny detrás de Raquel, con cara de susto. Cojí a Ivan del brazo y fuimos con ella.
- ¡Jenny! ¿Qué es lo que pasa?
- ¡se estan peleando!
- ¿Por qué?
- Raquel y yo estabamos paseando y encontramos ese libro – dijo señalando a un cuaderno pequeño que habia en medio de los dos chicos – -Carlos, el compañero de Marina nos vió leyendolo y vino a quitarnoslo, Raquel se enfadó e hizo que le cayera encima una gran tromba de agua, mucho mayor que la que le tiró a Felix,¡y el otro se ha defendido con fuego! ¡Han chocado en el aire y a pegado una explosión! E incluso un poco de fuego ha ido a parar a un árbol. Marina y yo les estamos pidiendo que paren pero no nos hacen caso. ¡Y tampoco podemos meternos en medio porque no dejan de atacarse el uno al otro! – habló rapidamente, mirandome nerviosa.
- ¡Raquel! ¡Raquel para ya! – la llamé.
- ¡Raquel!
- ¡Raquel estaros quietos! – le dijo también Ivan. Pero no pudimos seguir llamandola, porque en ese momento un llamarada de fuego, proviniente de las manos de Carlos, pasó por su lado y dio en el árbol que teniamos a nuestras espaldas justo despues de que los tres nos tiraramos el suelo. Levanté la cabeza y los miré. Raquel se defendia bien, muy bien en realidad, el igual que su contrincante. Cantidades enomes de agua chocaban contra cantidades enormes de fuego. Una voz grave los llamó, y por el otro extremo apareció Juan Carlos acompañado de los demás profesores, que fueron corriendo hacia ellos. Ivan nos ayudó a levantarnos a Jenny y a mi y los tres nos quedamos mirando como Juan Carlos e Isaac, utilizaban sus poderes para detener el agua y el fuego respectivamente.

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