
Llueve.
Las gotas de agua caen fuertemente contra el cristal del coche provocando un extraño sonido acompasado que me introducen en una pequeña ensoñación, la humedad hace que poco a poco se empañe el cristal casi por completo. Muevo la mano y la coloco en él, como suponía está frío y hace que me sienta a gusto, me siento seguro y caliente aquí dentro, resguardado del punzante frío. Afuera solo hay árboles y más árboles, hay una extensa vegetación que está siendo zarandeada sin piedad por el salvaje viento de la tormenta de este día gris y la densa niebla me dificulta la visión del paisaje, me obliga a fijar la vista, pero aún así puedo distinguir el final de mi viaje. Al fin hemos llegado.
-Es impresionante- Dice mi madre desde el asiento delantero haciéndome volver a la realidad.
Desde luego está tan impresionante como la última vez que vine. Es tan grande y se alza con tanta elegancia que llega a intimidarme. El colegio está formado por varias torres de color ladrillo simple y el tejado es de un color gris oscuro, puedo distinguir varios patios al alrededor, y la gran puerta principal que se encuentra abierta. En seguida empiezo a ver gente. Está lleno. Chicos y chicas de más o menos mi edad andan de un lado a otro, unos saludándose y otros sin saber que hacer, pero todos corren adentro a resguardarse de la lluvia. A algunos sus padres les acompañan y supongo que esos son los de primer año, como yo.
-¿Quieres que te acompañemos? - Me pregunta mi padre cuando ya ha aparcado el coche cerca de la entrada.
La última vez que vine fue, cuando hicieron una reunión con los alumnos aceptados de primer año. Ese día ya traje mi maleta, y me señalaron mi habitación, por lo que ya conocía un poco este nuevo entorno.
-No, no hace falta.
Abro la puerta y de pronto una ráfaga de viento acompañada de agua me impacta revolviendo mi pelo y obligándome a cerrar los ojos. ¡Maldito viento!
-Pórtate bien y aprovecha esta oportunidad, ¡y corre que llegas tarde! -Grita mi madre.
-¡Que sí mamá!- La verdad es que les voy a echar mucho de menos, así que rápidamente abro la puerta delantera y le doy dos besos y un abrazo a mis padres.- ¡Os quiero mucho!
-Nosotros a ti también hijo.
-¡Cuídate! ¡Vendremos a visitarte pronto!
Les echo una última mirada, cierro la puerta y me aparto para dejarles marchar.
-¡Adiós!-gritó sabiendo que no me pueden escuchar y levanto la mano para despedirme.
En seguida el coche arranca y se introduce en la niebla hasta el punto de que ya no puedo distinguirlo. Rápidamente corro hacia la entrada de mi nuevo hogar aunque ya da igual: Estoy completamente empapado por la maldita lluvia.
Ya apenas hay gente, como mucho dos o tres alumnos corriendo también hacia la escuela, Corro y entro por la puerta de la verja, una vez dentro me dirijo a la puerta principal del gran edificio que se encuentra abierta a pesar de la lluvia, cuando por fin la traspaso siento un súbito calor por todo mi cuerpo como si mis órganos se estuvieran quemando, y después siento frío, estoy helado. Como resultado compruebo estupefacto que mi ropa se encuentra secada.
-Buah…-susurro sin poder creérmelo y un poco mareado.
-Es fantástico, ¿verdad?
Me doy la vuelta y veo a Marina.
¡Marina!- y sin poder evitarlo le doy un abrazo, ya sé que es extraño en mí pero resulta confortable ver a alguien de mi mundo en este lugar.
Marina pone una cara extraña sonrojada y deja salir una risita.
-¿Qué ha pasado?- pregunto refiriéndome a mi ropa.
-Ah, es un dualización de elementos- Al ver mi cara de extrañeza se ríe y sigue- Sí, Ángel, sí, una dualización de elementos, fuego y viento. Han creado como una fina barrera o burbuja en la puerta y cuando alguien la pasa el fuego evapora las pequeñas moléculas de agua y viento se encarga de enfriarlas.
-Ya veo-susurro extrañado, sin apenas hacer esfuerzo por enterder y fijándome en el interior de la escuela.
El suelo es de piedra pura, de un color grisáceo y las paredes en cambio son lisas de un color extraño, cálido tipo marrón y rojo decoradas con varias fotos y cuadros que hacen de este lugar un sitio acogedor.
-¿Han venido los demás?-pregunto a Marina.
-Supongo, habíamos quedado aquí pero como ya es tarde habrán entrado.
-Vamos entonces.
Marina y yo nos dirigimos hacia delante, no hay nadie por el pasillo, supongo que ya estarán todos allí reunidos. Pronto llegamos a un recinto circular en el que se dan cinco caminos, dos hacia la izquierda, otros dos hacia la derecha, y uno hacia delante. Como ya suponía seguimos hacia delante, hacia el gran salón. La puerta se encuentra cerrada, al principio nos da vergüenza pero finalmente abro la puerta. Entramos en silencio.
-…Y ahora pasaremos a la entrega de los Flements books.
El salón se encuentra al completo, hay miles de alumnos sentados en las sillas, hablando entre ellos por lo bajo. Intento localizar a Pedro, Irene, Raquel, Jenny, Susana o a Carlota, pero no veo a nadie. Esto es como buscar una aguja en un pajar.
-Jo, ya han empezado- se queja Marina.
-Bueno- digo yo- mira la parte positiva: al menos no nos hemos tenido que tragar todo el discurso.
Al final de la sala hay una mesa rectangular, en el que se encuentran varios adultos, que supongo que serán los profesores, el del medio con aspecto de más mayor parece ser director, se coloca unas gafas y coge un papel y pronuncia con voz clara y fuerte:
-Susana Garrido.
¡Susana! Miro hacia todos los lados y al final puedo localizar a Susana levantándose del sitio donde se encontraba. Como suponía los demás están con ella. Pedro, Irene y Raquel están hablando entre ellos y Carlota y Jennifer tienen un aspecto más bien aburrido aunque el de Jenny también es de nerviosismo.
-Allí-le digo a Marina.
Cuando llegamos saludamos a todos y como no hay más sillas no nos queda otro remedio que quedarnos de pie.
-¿Por qué habéis llegado tan tarde?-Pregunta Irene.
-Ha sido culpa de la lluvia-Respondo, pero la verdad no sé porque ha sido, supongo que por nada en particular.
En seguida llega Susana, lleva entre sus manos una túnica de color gris y un pequeño libro de color negro en el que se puede distinguir claramente un tipo de dibujo en la portada, una clase de espiral.
-¡Viento! ¡Soy viento!-Grita eufórica.
Todos compartimos su alegría y gastamos varias bromas. Poco a poco el director va nombrando nombres de los nuevos alumnos que se van levantando. Al rato ya han ido todos los del grupo, resulta que Raquel, Jenny y Irene son agua, Pedro y Carlota tierra y Marina fuego.
-¡Guau fuego!- dice Carlota.
-¡Yo quería ese!-Grita Raquel.
-¡Jajaja ahora nos os metáis con Marina que os quema!- salta Irene.
Todos reímos al unísono, la verdad es que estoy nervioso, se supone que soy tierra por mi horóscopo, ya que soy Tauro, pero de todas formas pueden ocurrir muchas cosas, por eso este tipo de prueba. Por si acaso.
-Ángel ****- oigo al fin.
Al oír mi nombre siento un escalofrío por todo el cuerpo. Me dirijo hacia la mesa del fondo, que ahora me parece estar a miles de kilómetros de mí. Me pongo nervioso, siento miles de miradas en mí y a la gente murmurar. Estoy paranoico. Ahora estoy más nervioso, tan nervioso que me parece haber olvidado andar. Bajo la mirada hacia mis pies, los siento torpes y débiles, como si estuvieran a punto de chocar entre ellos. <> me obligó a decirme.
Por fin llego y suspiro aliviado.
-¿Ángel ****?-pregunta el director.
-Sí, soy yo.
El director me tiende la mano con un pequeño papel en ella de color amarillo.
-Cógelo y apriétalo fuerte en tu mano.
Lo cojo y aprieto como él ha dicho.
-Es un papel mágico-explica sin ganas- Si cuando abras el puño ya no está significa que eres fuego, si está cortado en pedazos serás viento, si ha perdido el color entonces agua y si no pasa nada tierra. Anda, abre ya.
Nervioso abro la mano. Nada. Como suponía.
-Enhorabuena, eres Tierra. Aquí tienes - Me da una túnica verde y un libro negro con el dibujo de una pequeña hoja saliendo de la tierra- tu túnica y tu flement book.
-Gracias-Respondo entusiasmado.
-¡Pásame la sal!-Pide Pedro.
Ahora mismo estamos cenando. Nuestra primera cena juntos aquí. Estamos en el salón en una parte de una larga mesa rectangular. He ojeado mi nuevo libro de tapa negra, mi flement boock, pero apenas he entendido lo que pone, está escrito en un idioma extraño para mí, lo bueno es que tiene algunas ilustraciones.
-Puff que nervios-dice Jenny-mañana nuestra primera clase.
-Sí, por fin.
-Hay ganas ya ¿eh?
-Ya ves- digo dando la razón a todos pero la verdad es que no estoy atento.
Mi atención está totalmente fijada en la mesa de enfrente. Concretamente en un chico rubio que viste una túnica gris. Aunque creo que quiero no puedo apartar la mirada de él, me he quedado embobado por su sonrisa. Mi corazón está palpitando más rápido de lo normal, estoy nervioso, su pelo rubio, su cara, esos ojos… Es perfecto. De pronto me mira. No sabría explicar que es lo que siento, todo se vuelve difuso, las voces de mi alrededor se apagan, el palpitar de mi corazón acelera aún más, empiezo a sudar, y aunque apenas nuestro cruce de miradas es un segundo para mi es una eternidad dulce. Muy dulce. Quiero levantarme e ir con él. Quiero sentir sus labios rozando mi piel, quiero sentir el calor de un abrazo suyo. Lo quiero para mí. Aparto la mirada, y al segundo me arrepiento, vuelvo a mirar de reojo pero ya no me mira.
-Bueno-Dice Susana-Vosotros al menos vais juntos, yo y Marina no conocemos a nadie.
-Es verdad-Dice Raquel- Yo voy con Irene y Jenny, y Carlota, Pedro y Ángel van juntos también.
Paso toda la cena hablando con todos, gastando bromas y riéndome, pero sobre todo mirando de reojo a aquel chico, nuestras miradas se han cruzado varias veces durante la noche. Sus ojos azules me han hipnotizado por completo, ésta noche soñaré con él, lo sé. Al finalizar la cena todos se dirigen ya a sus habitaciones, nosotros los ocho hacia el recinto circular, allí antes de separarnos estamos hablando un rato más. Después nos despedimos de Irene, Jenny, Raquel y Marina que se dirigen a uno de los pasillos de la izquierda, pero esta última coge un pasillo distinto. Carlota, Pedro, Susana y yo nos dirigimos a la derecha pero Susana hace lo mismo que Marina, coge un pasillo distinto, pues ella es viento y nosotros tierra.
-¡Mañana nos vemos!
Ahora vamos andando por el pasillo, Pedro no para de hablar de lo nervioso que está y Carlota de quejarse pues no conoce aún a su compañera de habitación.
-Espero que sea maja ¿no?- le digo.
-Sí, eso espero yo también.
Dejamos a carlota en una habitación del pasillo, y pedro y yo nos dirigimos a la nuestra compartida, que resulta ser la penúltima. Cuando entramos pedro se tira rendido a la cama y me deja a mí la de la ventana. Cosa que no entiendo, pues yo hubiera cogido la de la ventana, sin duda. La habitación es simple, hay dos camas, una ventana, un armario, un baño y un escritorio con un ordenador.
-Toma que modernos ¿no?-suelto.
-Que nivel-dice pedro.
Después de haber colocado todo en su sitio y habernos puesto el pijama pedro ya se ha metido a la cama, y al parecer por sus ronquidos ya está durmiendo. Yo antes de meterme en ella me acerco al escritorio y enciendo el ordenador, tarda un poco pero da igual, pongo el Messenger. En seguida me habla Carlota:
Karly dice:
¿No tendríamos que estar en la cama ya? Mañana tenemos que madrugar.
Respondo lo primero que se me ocurre:
Ángel dice:
Sí, ¿pero se puede dormir con estos nervios?
Karly dice:
Jajaja, yo estoy deseando empezar.
Ángel dice:
Ya queda poco, ¿Qué tal tu compañera?
Karly dice:
Jeje, es simpática.
Ángel dice:
Me alegro, bueno me voy a dormir ya que se me cierran los párpados. ¡Hasta mañana!
Karly dice:
¡Mañana nos vemos!
Ángel dice:
¡Te quiero!
Karly dice:
¡Yo más!
Cierro el Messenger y apago el ordenador. Apago la luz y me meto en la cama. Oigo el ruido de la ventana que se encuentra al lado mía tambaleándose por culpa de la tormenta que aún continúa, ya entiendo la decisión de Pedro. Ese extraño sonido se mezcla con los ronquidos de Pedro creando una rara atmósfera. Cierro los ojos, me escuecen, estoy cansado y me duele la espalda, pero es un dolor placentero, un dolor de descanso. Pronto caigo bajo el cálido abrazo de Morfeo y mi último pensamiento es dedicado para aquel chico de pelo claro: Él y yo abrazados bajo la luz de las estrellas.
Las gotas de agua caen fuertemente contra el cristal del coche provocando un extraño sonido acompasado que me introducen en una pequeña ensoñación, la humedad hace que poco a poco se empañe el cristal casi por completo. Muevo la mano y la coloco en él, como suponía está frío y hace que me sienta a gusto, me siento seguro y caliente aquí dentro, resguardado del punzante frío. Afuera solo hay árboles y más árboles, hay una extensa vegetación que está siendo zarandeada sin piedad por el salvaje viento de la tormenta de este día gris y la densa niebla me dificulta la visión del paisaje, me obliga a fijar la vista, pero aún así puedo distinguir el final de mi viaje. Al fin hemos llegado.
-Es impresionante- Dice mi madre desde el asiento delantero haciéndome volver a la realidad.
Desde luego está tan impresionante como la última vez que vine. Es tan grande y se alza con tanta elegancia que llega a intimidarme. El colegio está formado por varias torres de color ladrillo simple y el tejado es de un color gris oscuro, puedo distinguir varios patios al alrededor, y la gran puerta principal que se encuentra abierta. En seguida empiezo a ver gente. Está lleno. Chicos y chicas de más o menos mi edad andan de un lado a otro, unos saludándose y otros sin saber que hacer, pero todos corren adentro a resguardarse de la lluvia. A algunos sus padres les acompañan y supongo que esos son los de primer año, como yo.
-¿Quieres que te acompañemos? - Me pregunta mi padre cuando ya ha aparcado el coche cerca de la entrada.
La última vez que vine fue, cuando hicieron una reunión con los alumnos aceptados de primer año. Ese día ya traje mi maleta, y me señalaron mi habitación, por lo que ya conocía un poco este nuevo entorno.
-No, no hace falta.
Abro la puerta y de pronto una ráfaga de viento acompañada de agua me impacta revolviendo mi pelo y obligándome a cerrar los ojos. ¡Maldito viento!
-Pórtate bien y aprovecha esta oportunidad, ¡y corre que llegas tarde! -Grita mi madre.
-¡Que sí mamá!- La verdad es que les voy a echar mucho de menos, así que rápidamente abro la puerta delantera y le doy dos besos y un abrazo a mis padres.- ¡Os quiero mucho!
-Nosotros a ti también hijo.
-¡Cuídate! ¡Vendremos a visitarte pronto!
Les echo una última mirada, cierro la puerta y me aparto para dejarles marchar.
-¡Adiós!-gritó sabiendo que no me pueden escuchar y levanto la mano para despedirme.
En seguida el coche arranca y se introduce en la niebla hasta el punto de que ya no puedo distinguirlo. Rápidamente corro hacia la entrada de mi nuevo hogar aunque ya da igual: Estoy completamente empapado por la maldita lluvia.
Ya apenas hay gente, como mucho dos o tres alumnos corriendo también hacia la escuela, Corro y entro por la puerta de la verja, una vez dentro me dirijo a la puerta principal del gran edificio que se encuentra abierta a pesar de la lluvia, cuando por fin la traspaso siento un súbito calor por todo mi cuerpo como si mis órganos se estuvieran quemando, y después siento frío, estoy helado. Como resultado compruebo estupefacto que mi ropa se encuentra secada.
-Buah…-susurro sin poder creérmelo y un poco mareado.
-Es fantástico, ¿verdad?
Me doy la vuelta y veo a Marina.
¡Marina!- y sin poder evitarlo le doy un abrazo, ya sé que es extraño en mí pero resulta confortable ver a alguien de mi mundo en este lugar.
Marina pone una cara extraña sonrojada y deja salir una risita.
-¿Qué ha pasado?- pregunto refiriéndome a mi ropa.
-Ah, es un dualización de elementos- Al ver mi cara de extrañeza se ríe y sigue- Sí, Ángel, sí, una dualización de elementos, fuego y viento. Han creado como una fina barrera o burbuja en la puerta y cuando alguien la pasa el fuego evapora las pequeñas moléculas de agua y viento se encarga de enfriarlas.
-Ya veo-susurro extrañado, sin apenas hacer esfuerzo por enterder y fijándome en el interior de la escuela.
El suelo es de piedra pura, de un color grisáceo y las paredes en cambio son lisas de un color extraño, cálido tipo marrón y rojo decoradas con varias fotos y cuadros que hacen de este lugar un sitio acogedor.
-¿Han venido los demás?-pregunto a Marina.
-Supongo, habíamos quedado aquí pero como ya es tarde habrán entrado.
-Vamos entonces.
Marina y yo nos dirigimos hacia delante, no hay nadie por el pasillo, supongo que ya estarán todos allí reunidos. Pronto llegamos a un recinto circular en el que se dan cinco caminos, dos hacia la izquierda, otros dos hacia la derecha, y uno hacia delante. Como ya suponía seguimos hacia delante, hacia el gran salón. La puerta se encuentra cerrada, al principio nos da vergüenza pero finalmente abro la puerta. Entramos en silencio.
-…Y ahora pasaremos a la entrega de los Flements books.
El salón se encuentra al completo, hay miles de alumnos sentados en las sillas, hablando entre ellos por lo bajo. Intento localizar a Pedro, Irene, Raquel, Jenny, Susana o a Carlota, pero no veo a nadie. Esto es como buscar una aguja en un pajar.
-Jo, ya han empezado- se queja Marina.
-Bueno- digo yo- mira la parte positiva: al menos no nos hemos tenido que tragar todo el discurso.
Al final de la sala hay una mesa rectangular, en el que se encuentran varios adultos, que supongo que serán los profesores, el del medio con aspecto de más mayor parece ser director, se coloca unas gafas y coge un papel y pronuncia con voz clara y fuerte:
-Susana Garrido.
¡Susana! Miro hacia todos los lados y al final puedo localizar a Susana levantándose del sitio donde se encontraba. Como suponía los demás están con ella. Pedro, Irene y Raquel están hablando entre ellos y Carlota y Jennifer tienen un aspecto más bien aburrido aunque el de Jenny también es de nerviosismo.
-Allí-le digo a Marina.
Cuando llegamos saludamos a todos y como no hay más sillas no nos queda otro remedio que quedarnos de pie.
-¿Por qué habéis llegado tan tarde?-Pregunta Irene.
-Ha sido culpa de la lluvia-Respondo, pero la verdad no sé porque ha sido, supongo que por nada en particular.
En seguida llega Susana, lleva entre sus manos una túnica de color gris y un pequeño libro de color negro en el que se puede distinguir claramente un tipo de dibujo en la portada, una clase de espiral.
-¡Viento! ¡Soy viento!-Grita eufórica.
Todos compartimos su alegría y gastamos varias bromas. Poco a poco el director va nombrando nombres de los nuevos alumnos que se van levantando. Al rato ya han ido todos los del grupo, resulta que Raquel, Jenny y Irene son agua, Pedro y Carlota tierra y Marina fuego.
-¡Guau fuego!- dice Carlota.
-¡Yo quería ese!-Grita Raquel.
-¡Jajaja ahora nos os metáis con Marina que os quema!- salta Irene.
Todos reímos al unísono, la verdad es que estoy nervioso, se supone que soy tierra por mi horóscopo, ya que soy Tauro, pero de todas formas pueden ocurrir muchas cosas, por eso este tipo de prueba. Por si acaso.
-Ángel ****- oigo al fin.
Al oír mi nombre siento un escalofrío por todo el cuerpo. Me dirijo hacia la mesa del fondo, que ahora me parece estar a miles de kilómetros de mí. Me pongo nervioso, siento miles de miradas en mí y a la gente murmurar. Estoy paranoico. Ahora estoy más nervioso, tan nervioso que me parece haber olvidado andar. Bajo la mirada hacia mis pies, los siento torpes y débiles, como si estuvieran a punto de chocar entre ellos. <
Por fin llego y suspiro aliviado.
-¿Ángel ****?-pregunta el director.
-Sí, soy yo.
El director me tiende la mano con un pequeño papel en ella de color amarillo.
-Cógelo y apriétalo fuerte en tu mano.
Lo cojo y aprieto como él ha dicho.
-Es un papel mágico-explica sin ganas- Si cuando abras el puño ya no está significa que eres fuego, si está cortado en pedazos serás viento, si ha perdido el color entonces agua y si no pasa nada tierra. Anda, abre ya.
Nervioso abro la mano. Nada. Como suponía.
-Enhorabuena, eres Tierra. Aquí tienes - Me da una túnica verde y un libro negro con el dibujo de una pequeña hoja saliendo de la tierra- tu túnica y tu flement book.
-Gracias-Respondo entusiasmado.
-¡Pásame la sal!-Pide Pedro.
Ahora mismo estamos cenando. Nuestra primera cena juntos aquí. Estamos en el salón en una parte de una larga mesa rectangular. He ojeado mi nuevo libro de tapa negra, mi flement boock, pero apenas he entendido lo que pone, está escrito en un idioma extraño para mí, lo bueno es que tiene algunas ilustraciones.
-Puff que nervios-dice Jenny-mañana nuestra primera clase.
-Sí, por fin.
-Hay ganas ya ¿eh?
-Ya ves- digo dando la razón a todos pero la verdad es que no estoy atento.
Mi atención está totalmente fijada en la mesa de enfrente. Concretamente en un chico rubio que viste una túnica gris. Aunque creo que quiero no puedo apartar la mirada de él, me he quedado embobado por su sonrisa. Mi corazón está palpitando más rápido de lo normal, estoy nervioso, su pelo rubio, su cara, esos ojos… Es perfecto. De pronto me mira. No sabría explicar que es lo que siento, todo se vuelve difuso, las voces de mi alrededor se apagan, el palpitar de mi corazón acelera aún más, empiezo a sudar, y aunque apenas nuestro cruce de miradas es un segundo para mi es una eternidad dulce. Muy dulce. Quiero levantarme e ir con él. Quiero sentir sus labios rozando mi piel, quiero sentir el calor de un abrazo suyo. Lo quiero para mí. Aparto la mirada, y al segundo me arrepiento, vuelvo a mirar de reojo pero ya no me mira.
-Bueno-Dice Susana-Vosotros al menos vais juntos, yo y Marina no conocemos a nadie.
-Es verdad-Dice Raquel- Yo voy con Irene y Jenny, y Carlota, Pedro y Ángel van juntos también.
Paso toda la cena hablando con todos, gastando bromas y riéndome, pero sobre todo mirando de reojo a aquel chico, nuestras miradas se han cruzado varias veces durante la noche. Sus ojos azules me han hipnotizado por completo, ésta noche soñaré con él, lo sé. Al finalizar la cena todos se dirigen ya a sus habitaciones, nosotros los ocho hacia el recinto circular, allí antes de separarnos estamos hablando un rato más. Después nos despedimos de Irene, Jenny, Raquel y Marina que se dirigen a uno de los pasillos de la izquierda, pero esta última coge un pasillo distinto. Carlota, Pedro, Susana y yo nos dirigimos a la derecha pero Susana hace lo mismo que Marina, coge un pasillo distinto, pues ella es viento y nosotros tierra.
-¡Mañana nos vemos!
Ahora vamos andando por el pasillo, Pedro no para de hablar de lo nervioso que está y Carlota de quejarse pues no conoce aún a su compañera de habitación.
-Espero que sea maja ¿no?- le digo.
-Sí, eso espero yo también.
Dejamos a carlota en una habitación del pasillo, y pedro y yo nos dirigimos a la nuestra compartida, que resulta ser la penúltima. Cuando entramos pedro se tira rendido a la cama y me deja a mí la de la ventana. Cosa que no entiendo, pues yo hubiera cogido la de la ventana, sin duda. La habitación es simple, hay dos camas, una ventana, un armario, un baño y un escritorio con un ordenador.
-Toma que modernos ¿no?-suelto.
-Que nivel-dice pedro.
Después de haber colocado todo en su sitio y habernos puesto el pijama pedro ya se ha metido a la cama, y al parecer por sus ronquidos ya está durmiendo. Yo antes de meterme en ella me acerco al escritorio y enciendo el ordenador, tarda un poco pero da igual, pongo el Messenger. En seguida me habla Carlota:
Karly dice:
¿No tendríamos que estar en la cama ya? Mañana tenemos que madrugar.
Respondo lo primero que se me ocurre:
Ángel dice:
Sí, ¿pero se puede dormir con estos nervios?
Karly dice:
Jajaja, yo estoy deseando empezar.
Ángel dice:
Ya queda poco, ¿Qué tal tu compañera?
Karly dice:
Jeje, es simpática.
Ángel dice:
Me alegro, bueno me voy a dormir ya que se me cierran los párpados. ¡Hasta mañana!
Karly dice:
¡Mañana nos vemos!
Ángel dice:
¡Te quiero!
Karly dice:
¡Yo más!
Cierro el Messenger y apago el ordenador. Apago la luz y me meto en la cama. Oigo el ruido de la ventana que se encuentra al lado mía tambaleándose por culpa de la tormenta que aún continúa, ya entiendo la decisión de Pedro. Ese extraño sonido se mezcla con los ronquidos de Pedro creando una rara atmósfera. Cierro los ojos, me escuecen, estoy cansado y me duele la espalda, pero es un dolor placentero, un dolor de descanso. Pronto caigo bajo el cálido abrazo de Morfeo y mi último pensamiento es dedicado para aquel chico de pelo claro: Él y yo abrazados bajo la luz de las estrellas.


1 comentario:
wuoo!!!k bniitoh...viva l amor homoooooo!!!
pro k knste k mi patrice y mi caroline sn mas monashhhh!!!XDXD
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