lunes, 29 de junio de 2009

Capítulo 9: Flor marchitada



-Pues no, resultan que ni tienen ojos ni boca y menos aún chillan- Dice Pedro

Estamos en la clase de prácticas, en el invernadero y nos toca a hacer en grupos una pócima somnífera con jugo de mandrágora. Pedro sujeta con fuerza como si fuera a escaparse la pobre planta escuálida, la investiga observándola milímetro a milímetro y toqueteándola por todas partes..

-Creo que has visto demasiadas películas Pedrito- Suelta carlota- Toma Ángel, yo ya tengo la mía cortada a trozos.

Cojo los pedazos de mandrágora, los machaco con el mortero y suelto el jugo en la olla con agua hirviendo. Enseguida el líquido coge un color marrón amarillento.

Al terminar la clase, cada grupo llena un recipiente de cristal que lleva los nombres con un poco de pócima, después los dejamos encima de la mesa de Alonso, nuestro profesor para que los examine. Carlota y pedro salen los dos juntos por delante de mí de la clase, yo les sigo por detrás sin ganas, cuando voy a salir me encuentro apoyado en el marco de la puerta a Nicolás. Sonrío nada más verlo, está tan guapo como siempre.

-Hola- saluda con media sonrisa.
-Hola, ¿Qué haces por aquí?
-Creía que dijimos de ir a cenar esta noche a tu habitación.
Le miro y me río.
-Que bien que no te hayas olvidado.
Levanta los brazos y me enseña una bolsa de plástico.
-Les he dicho a las cocineras que estabas malo en tu habitación-se explica.
-Oh, buena idea.




La habitación está hecha una porquería, la comida esta esparcida por el suelo, no puedo vivir con este desastre, bueno ahora sí. Los labios de Nicolás vuelven a besar los míos y yo cierro los ojos y me dejo llevar. Es extraño, parece que nuestros labios hubieran sido creados a propósito para encajar el uno con el otro, como un puzzle, como una pieza y su engranaje. Mis labios se deslizan con delicadeza por los suyos, es como un mundo infinito con miles de posibilidades. Ahora me muerde suavemente. Sus labios son dulces. Aparto la cara hacia un lado y me mira extrañado.

-Necesitaba respirar- me quejo riéndome.

Estamos en la cama tumbados, él encima de mí, se ríe y a mí me gusta. Vuelve a juntar su cuerpo con el mió, pero está vez más cerca, puedo sentir el palpitar de su corazón chocando contra mi pecho, un palpitar que no es tan fuerte como el mío, sin duda, siento que esta sensación que tengo en el pecho es tan fuerte que me voy a morir, tiene tanta fuerza que hasta causa dolor. Me vuelve a besar.

De pronto abren la puerta. Enseguida Nico y yo nos apartamos y nos sentamos en la cama.

-Ejem…-Tose Pedro.- Ahora ya sé porque no habéis cenado con nosotros.

En otro momento, para ser específico, en otro momento anterior me hubiera asustado, pero hace ya dos días que les dije a mi grupo lo que teníamos Nicolás y yo, así que no me sobresalté mucho.

-¿Ya has terminado de cenar?-Pregunto a Pedro para romper la tensión.
-¿Has visto la hora que es? Queda quince minutos para el toque de queda-mira a Nicolás- tendrías que ir ya tu habitación si no quieres que te castiguen.
-Sí, cierto- Dice levantándose.
-Te acompaño-le digo.


Cuando llegamos a la habitación nos despedimos con un simple “hasta mañana” aunque en el fondo lo que quiero de verdad es abrazarle y besarle. Pero no nos queremos arriesgar a que alguien nos vea.

-Corre si no quieres que te castiguen, no deberías de haberme acompañado, ya son las doce, ti ven la llevas clara.

-Tranquilo-digo.

Salgo del pasillo de los alumnos de viento y me introduzco en la zona circular, está todo completamente oscuro, apenas veo, menos mal que los relámpagos de la tormenta de afuera alumbran la estancia de vez en cuando. De repente como si me hubieran oído el pensamiento una luz alumbra un poco la sala. La luz pertenece a una vela que baja por las escaleras que llevan al segundo piso. Miro y veo que es Melanie, la profesora de viento que bajo en camisón. Si atravieso la sala hacia mi pasillo me verá, así que decido no arriesgarme y me introduzco por el pasillo de agua. Me aprieto en la pared e intento no respirar apenas pero por desgracia la luz de la vela se acerca por este pasillo. Corro sin hacer ruido e intento acordarme de la habitación de Jenny.
Me va a pillar…
Corro hasta el final, intentando no provocar ningún sonido, Melanie cada vez se acerca más, puedo oír sus pasos, la luz casi me alcanza…
Estoy perdido.
Pero de pronto se para. Aprovecho y organizo mis pensamientos. Al fin localizo la puerta de la habitación de mis amigas. No me arriesgo a tocar, así que transformo mi dedo en una llave de madera. Mi dedo se convierte en una fina rama, la introduzco en la cerradura donde se ensancha y se moldea. Al principio no funciona pero al final coge forma y la puerta cede. Paso y cierro rápido.





-¿Raquel?
-¿Tengo pinta de ser Raquel?
Oigo un clic y una pequeña luz procedente de la mesita de noche de Irene alumbra un poco la habitación.
-¡Ángel! ¿Qué haces aquí a estas horas?- pregunta Jenny acurrucada en su cama, al igual que Irene.
-Es una larga historia- Digo sin ganas de dar explicaciones-¿Y Raquel, donde está?
Irene bosteza, estira los brazos y después contesta con sueño.
-La verdad es que creíamos que eras ella, se ha ido hace media hora con el director y aún no ha vuelto.
-¿Y qué quiere el director de ella?
-A lo mejor quiere entregarle el cuaderno que encontramos ella y yo en el bosque- Salta Jenny.
-Eso me ha dado una idea-digo de repente.
Me acerco a la cama de Irene, le cojo de la mano y le saco de un estirón.
-¿Adónde me llevas?-Dice algo asustada.
-Ya verás, ¿Jenny te vienes?
-Emmm… no, prefiero quedarme durmiendo- Y acto seguido se tapa con la manta.

Irene y yo salimos de la habitación cogidos de la mano, yo voy el primero haciendo el camino, doy gracias en mi interior otra vez por la luz que nos proporciona los relámpagos de la tormenta.
-¡Ángel dime dónde vamos!¡Si nos pillan nos matan!
-Vamos a averiguar que está sucediendo, no sé tú, pero están pasando muchas cosas últimamente, Marina, el libro, Raquel… Y ahora el director se interesa por ella.
Me mira con cara de miedo. La misma Irene de siempre.
-Irene, no te quiero obligar, si quieres volver a la habitación, adelante, si quieres venir conmigo no me sueltes la mano. No te voy a reprochar nada, pero decídete ya.
Nos paramos un instante, Irene mi mira confusa, siento que su mano ya no se estrecha con la mía con tanta fuerza, cada vez está más floja, siento que se me resbala y cuando están a punto se soltarse aprieta la mía con más fuerza justo a tiempo.
Nos sonreímos mutuamente y seguimos el camino.
Subimos las escaleras en silencio, cuando llegamos al segundo piso nos dirigimos directos al despacho del director, nos acercamos a la puerta cuando de repente vemos el pomo de la ésta girar. Irene y yo retrocedemos asustados y nos escondemos detrás de un macetero que hay en el pasillo. Salen dos figuras que no tardan en ser delatadas por la luz de la tormenta. Son Raquel y el Director.

-Bien, ahora te enseñaré una cosa más, vamos a la biblioteca-Dice él con su gruesa voz mientras sale del despacho seguido de Raquel que ni se molesta en contestar.

Puedo notar que hay algo distinto en Raquel, algo distinto en sus ojos, como si supiera algo que los demás no supiéramos, como si solo estuviera ella en este mundo y fuera la única que vale la pena. Irene yo aguantamos la respiración hasta que al fin se alejan lo suficiente. Salimos de detrás del macetero y me dijo en que se han dejado la puerta abierta. Irene me sigue la mirada y se da cuenta

-Oh, no, eso si que no Ángel.

Pero no le hago caso, cogidos de la mano, nos introducimos en el despacho. Para mi sorpresa no es muy grande, si no al contrario, es pequeño y ordinario, un escritorio, una estantería, un globo terráqueo… y el libro. El libro misterioso se encuentra encima del escritorio a simple vista, algo que me parece demasiado extraño, pero no hay tiempo, lo agarro y salimos del despacho sin perder más tiempo



Al fin estamos en la habitación, Jenny está en su cama sólo despierta por curiosidad, por saber que contiene ese libro, yo estoy en la cama de Irene con ella, ojeando el libro a la luz de la lámpara pequeña de la mesita.

-Parece un diario…-Dice Irene- Um… Meredith Vals.
-¿Meredith Vals?-Pregunto
-Sí, así se llama.

Empezamos a ojearlo. Pasada media hora llegamos a una conclusión: MeredithVals era una estudiante de fuego en esta misma escuela con hechos muy parecidos a los de Raquel.

-Fíjate – Le digo a Irene señalando una página del diario.

17 de septiembre de 1852

Querido Diario:
Este colegio en una cárcel, ¿Cómo han podido mis padres encerrarme aquí? Necesito salir, no soy nadie. No sirvo para nada y mi profesor se encarga de recordármelo todos los días. Vale no seré una buena maga de fuego ¿y qué? Quiero morirme.

Meredith V.



-Se ve que la chica era un poco depresiva ¿qué pasa con eso?- pregunta Irene extrañada.
-Ahora fíjate en este- Digo buscando otra hoja hasta que al fin la encuentro- lee.

26 de septiembre de 1852

Querido Diario:
Todo ha cambiado. Ahora sé que puedo. Hoy casi mato a un compañero. Ha sido tan fuerte la furia que sentía hacia él que ni me ha costado invocar un remolino de fuego alrededor de él, mientras ardía no pude parar de reírme, por desgracia no ha muerto pero ahora sé que soy fuerte. Tengo poder, soy poderosa y los demás me temen. Por fin soy alguien. Hasta el profesor me ha felicitado y el Director ha hablado conmigo.


-¡Mirad!-Grita Irene como una loca
-¿Qué pasa?- Le sigue Jenny eufórica.
-Te lo dije- digo nervioso-sigue.

Irene me hace caso y sigue leyendo pero está vez en voz alta

-"El director me ha explicado que hay pocas personas como yo, que soy especial, pero no ha dicho en ningún momento que sea poderosa, me tiene envidia, codicia mi poder, he notado que él también me teme- Irene hace una pausa y después prosigue- Me ha explicado que cada persona somos diferentes, que nuestro cuerpo es un transformador de energía, que todos tenemos el mismo tipo de energía, unos más y otros menos, pero es la misma, lo que cambia es la manera en la que sale a la luz, cada cuerpo se encarga de transformarla, esa energía pasa a transformarse en agua, fuego, viento…pero al fin y al cabo es lo mismo; energía pura. Me ha explicado que cuando la energía es devastadora y se hace mal uso de ella cambia nuestra forma de transmitirla de sacarla a la luz, al mundo real, se vuelve oscura. Así nace la magia oscura. Ahora sé lo que me está pasando."

Irene para de leer.
-¿Qué? ¡Sigue!- Grita Jenny enfadada.
-No, no hay más- Digo
¿No hay más?-pregunta Irene.
-Bueno, sí, pero no son importantes, pero sin embargo el último día me ha llamado muchísimo la atención, míralo.

7 enero de 1853

Por fin ha llegado el momento. Tantos meses informándome y entrenándome ha valido la pena. Los demás me temen, los alumnos, los profesores hasta el mismísimo director, ese viejo enclenque. Es hora de demostrar al mundo lo que es la magia de verdad. Lo que es la magia oscura. Es hora de formar mi propio imperio, soy una diamante en bruto entre escoria y ahora lo sé. Nadie me puede parar, soy invencible, he nacido para triunfar, yo soy el poder y esta noche lo demostraré, mataré en un duelo de magia al débil del director y después iré lejos, formaré mi propio reino y seré inmortal.

Meredith V.


-Esta chica no estaba muy bien- dice Jenny.
-Ahora sí que ya no hay más hojas- informa Irene.
-Déjamelo
Irene me pasa el diario, lo examino y encuentro unas palabras pequeñas, casi invisible al final de la hoja, las leo en voz baja y entonces ocurre.
De pronto el sonido de un trueno retumba en toda la habitación, la luz de la lámpara empieza a parpadear pero no se apaga y la ventana se abre dejando pasar el viento de la tormenta y la lluvia.

-¡Maldita sea!-Grita Irene levantándose para cerrarla.

Enseguida oímos una voz cantarina por toda la habitación.

Oh, Oh, no deberías haber hecho eso.

Jenny, Irene y yo miramos a todos los lados asustados.
¿Quién anda ahí?- digo- déjate ver.

Oímos un ruido en la oscuridad de un rincón y después vislumbramos dos grandes ojos azules como zafiros. El misterioso intruso se deja ver, resulta ser una extraña criatura, enana, de unos quince centímetros, parece ser un duende, o quizás un hada, su piel es negra y sus alas son como las de un mosquito, me fijo en sus afilados dientes. De pronto da un saltito y empieza a volar, veo el reflejo del libro en sus grandes ojos azules sin pupila ni pestañas.
-¡NO!- Digo cuando me doy cuenta. Pero es demasiado tarde, a la velocidad de la luz, casi invisible vuela hacia el libro, lo agarra sin apenas esfuerzo a pesar de que este es mucho más grande que él.

Jenny no se mueve, está asustada y se mete mucho más en la cama, sin embargo Irene y yo estamos levantados enfrente de la ventana dispuestos a no dejarle marchar.

-Dánoslo si no quieres que te hagamos daño- Digo intentando que no se me note el temblor en mi voz.

La pequeña criatura se coloca a la misma altura de nuestros ojos con el libro en las manos, nos mira y sonríe.

Oh, Oh, no debo hacer esperar a mi señora o se enfadará.

Y con un simple chasquido de sus dedos la ventana se abre y noto un gran fuerza invisible que me empuja y me lanza contra la pared. Cuando intento reaccionar, me pasa lo mismo que la última vez, llego tarde: La criatura ya se ha marchado y se ha llevado el libro con ella.
Irene se levanta del suelo.
-¿Qué ha pasado?
Jenny no tarda en responder.
-Magia negra…
Los tres nos miramos asustados, sin saber que hacer, nerviosos y con el corazón a punto de estallar, tenemos miedo.
-Creo que será mejor que durmamos y ya hablaremos de esto por la mañana- sugiere Irene respirando con dificultad.
-Sí, nos hemos metido en un lío, y esto no es juego.
-Nos vemos mañana.

Abro la puerta y cierro, está todo oscuro, tiemblo nada más de pensar que tengo que traspasar un montón de camino hasta llegar a mi habitación. Mi respiración es agitada, me tiemblan las manos y las piernas, el pulso está demasiado acelerado, la cabeza me quema, no puedo dejar de temblar, no quiero andar, quiero quedarme quieto y pasar toda la noche aquí en el pasillo, tengo miedo de verdad. Pero sé que tengo que llegar, corro sin mirar atrás, tengo ganas de llorar cuando oigo la voz de la criatura entre la oscuridad:

Oh Oh, ahora irá a por vosotros.

Ahora una lágrima cae por mi mejilla, abro la puerta de mi habitación y entro. Por fin estoy a salvo. Voy directo al baño. Me tranquilizo, dejo que el pulso de mi corazón vuelva a la normalidad y me miro en el espejo.
Ha sido un fin de semana intenso y he empezado la semana muy mal. Creo haber abierto los ojos, ahora veo todo de otra forma, con otra perspectiva, me siento extraño, casi no me reconozco; todo está cambiando y tengo miedo a ese cambio, tengo miedo a lo desconocido, a lo que está por venir. Me miro en el espejo, mis dos ojos verdes brillan más de lo normal, pero es un brillo de pena, de desesperanza, de ira, de impotencia, de dolor, de soledad…Un brillo que muestra debilidad. Mi pelo se encuentra despeinado, mi pálida y pecosa piel sudorosa, Ahora que me fijo tengo una cara extraña, soy horroroso. ¿Cómo puede estar Nicolás, alguien tan perfecto y hermoso conmigo? No le merezco, me odio, soy asqueroso. La rabia invade mi cuerpo y con ella las ganas de llorar, y dejándome llevar por un impulso animal cojo lo primero que encuentro, agarro el recipiente del jabón y lo lanzo contra el cristal del baño que se rompe en mil pedazos. Una lágrima cae por mi mejilla, miro mi imagen desfigurada en lo que queda del espejo y veo mi patética cara, sigo dando asco.
Voy vestido pero aún si no dudo en entrar a la ducha y abrir el grifo, me siento y apoyo la espalda contra la pared y dejo que las pesadas gotas de agua caigan sobre mí mezclándose con mis lágrimas dulces, las pequeñas gotas que para mí son enormes van cayendo poco a poco contra mi débil piel humana provocando un sonido seco, suenan como mil latidos al mismo compás. Siento mis pensamientos fluir de un lado a otro, todo se junta en mi cabeza: Lo rara que está Marina últimamente, la pelea que hubo en el bosque, el potencial del Raquel y Carlos que hacen sentirme débil, y ahora esto, una asquerosa criatura que me roba el libro, no sirvo para nada, me siento como un simple peón en una partida de ajedrez y no sé mi papel. Aquella criatura… ¿En qué mundo vivo? Me siento débil e inferior, siento que este mundo en el que he nacido es una mentira, que todo lo que creía cierto no lo es, ¿y si nada fuese cierto? Me siento solo, muy solo, sin nadie a mi lado, necesito que alguien me comprenda, que alguien me busque y pregunte por mí, en vez de ser yo el que siempre lo haga, quizás sólo una persona se preocupe por mí: Nicolás, pero es ¿Real? ¿Y si esto es sueño o una pesadilla? Ahora que fijo y caigo que todos nos resguardamos en el amor, Iván, Mario, el chico en que se ha fijado Raquel, Nico…Necesitamos amor para sentirnos fuertes, para sentirnos queridos. Hoy estoy mal, estoy triste como este día gris. Son más de las tres de la mañana, y solo me conforta el agua caliente al caer contra mi piel, solo aquí me siento seguro, resguardado de la fría tormenta que hay afuera. Siento frío, soledad, siento que estoy más solo que nunca. Cierro los ojos cansado, no puedo hacer nada y lo sé. Me siento marchitar, estoy marchitándome y no sé cuanto podré aguantar, finalmente lleno de impotencia bajo las gotas de agua dejo que este pulso lo gane el dolor…

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