
Me desperté como de costumbre la primera, miré por la ventana y hoy estaba nublado. Me emocioné ya que tal vez podría llover un poco por la tarde y ayudarnos con las pruebas de agua.
Abrí del todo las cortinas y dejé que Irene y Jennifer comenzaran a despejarse, entré en el baño y dejé que el agua de la ducha cayera por mi cara, ayer por la tarde Juan Carlos intentó que domináramos al agua, que la moviéramos a nuestro antojo. Miré fijamente las gotas de agua que se quedaban por mi cuerpo e intenté concentrarme para poder moverlas, dejé la mente en blanco y canalizaba mi energía como dijo ayer mi profesor, creo que me tiré así cinco minutos pero ni un milímetro se movieron.
Cuando salí del baño Irene entró rápidamente y yo comencé a ponerme el uniforme, Jennifer aún estaba tumbada en la cama luchando por abrir los ojos.
Me fijé de nuevo en la ventana de nuestro cuarto y vi como unas gotitas de agua chocaban contra el cristal de la ventana. Me emocioné, abrí la ventana un poco intentando no chafar a Jenny, algunas gotas chocaron contra mi cara, miré a Jennifer con una sonrisa pícara.
-Quizás por las buenas no, pero, si es para divertirme…-Susurré.
Algunas gotas de lluvia que se habían quedado en el marco de madera de la ventana, y las imaginé moviéndose en el aire y cayendo en la cara de mi compañera. Cerré los ojos y lo imaginé una y otra vez, y cuando estaba a punto de darme por vencida Jennifer me asustó del grito que pegó.
Abrí los ojos rápidamente y la miré, estaba completamente empapada de agua, me tapé la boca con las manos para disimular mi sonrisa. Irene salió justo en ese momento y nos miró con una ceja levantada.
-¿Qué hacéis?
-¡Irene me ha salido, me ha salido!.-Dije emocionada.
-¿El qué?
-He movido las gotas de agua hasta Jennifer, a ti ya te salió ayer, pero por fin me ha salido a mí.
Jennifer me miró con los ojos entrecerrados, y se levantó para entrar en el baño.
En el almuerzo todos se rieron cuando Irene les contó lo que había hecho.
-Sí, ayer estaba concentradísima, pero como hoy lo podía utilizar para fastidiar le ha salido a la primera.-Dijo Irene mordiendo una magdalena.
-Entonces sólo falta que Jenny mueva el agua ¿No?
-Sí Ángel sólo falto yo.-Dijo Jenny observando su libro-Pero es que es tan aburrido, además no se entiende nada.
-Mira los dibujos.-Dije cogiendo el libro de Jennifer- observa las imágenes que hay en cada página, y busca lo que te transmite, te están contando una historia, así es como lo hago yo.
Todos se me quedaron mirando extrañados y confusos.
-O es una mente privilegiada o está loca.-Dijo Ángel levantando la mano.
Todos se comenzaron a reír y el desayuno pasó enseguida, Irene, Jennifer y yo fuimos directas a nuestra clase y nos sentamos en las mesas del otro día, el profesor no llegó muy tarde y enseguida comenzó a hacer grupos de dos. A Jennifer le tocó con una chica pelirroja, a mí con un chico moreno y a Irene con Iván, el chico penúltimo de la lista de clase.
Cuando descubrí para qué eran los grupos me asusté mucho, Juan Carlos dijo que eran para casi todo el año, que así podríamos trabajar con el agua y con ayuda de el compañero o compañera. En esos momentos me imaginaba golpeándome la cabeza contra la mesa, ya que mi compañero Félix era un auténtico creído y sabelotodo.
Ayer fue uno de los primeros en mover el agua y parece que se le subió a la cabeza, pasados unos minutos estábamos todos separados por parejas y Félix no paraba de decirme que tenía que esforzarme mucho ya que ayer no había conseguido mover el agua.
-Para tu información esta mañana sí que lo he hecho.
-¿Enserio?-Dijo a modo de que no me creía-Pues esta tarde me lo podrías demostrar.
-Es un auténtico capullo.-Dije en medio de la comida.
-Pues mi pareja está bien.-Dijo Irene.
-Claro, la parejita, Iván y tú acabaréis juntos.
Marina contó que su cambio en clase había sido tremendo, ahora todos en clase la aceptaban y Carlos el chico que había conseguido calentar el agua como ella, parecía estar muy interesado en Marina.
Susana hoy se había ido a comer con Nicolás y con los amigos de este así que la comida transcurrió tranquilamente.
Estábamos en el río como ayer, pero esta vez con las nuevas parejas. Irene se reía con Iván y no paraban de hacerse bromitas con el agua. Jennifer hablaba con su compañera y de vez en cuando esta conseguía pasarle interés a Jennifer para que se interesara en sus estudios.
Y yo estaba sentada en un tronco observando cómo Félix se entretenía moviendo el agua y diciéndome que me esforzara, que lo de esta mañana me perdonaba que le hubiera mentido.
Seguro que si me pudiera ver tendría la vena de la frente hinchada, no podía soportar más a Félix. Una de las masas de agua que dominaba Félix se me acercó demasiado y me empapó entera.
-Ups, perdón.-Dijo riendo, casi se cae al suelo de el ataque de risa que le dio.
Lo cual me dio a entender que no había sido sin querer. No podía más el vaso de mi cabeza se había desbordado y una chispa dentro de mí estalló. De repente una masa de agua más grande de lo normal salió del río e impactó contra la espalda de Félix, en ese momento me comencé a reír.
Todo el mundo se me quedó mirando con los ojos como platos, casi todo el mundo podía controlar pequeñas cantidades de agua, pero yo había conseguido mover una cantidad considerable.
Félix se levantó enseguida y me miró extrañado, en esos momentos estaba tranquila e intentaba mover otra vez las gotas de agua pero ahora ya no podía.
-¿Has sido tú?-Preguntó Juan Carlos detrás de mí.
-No lo sé.
Irene y Jennifer se me quedaron mirando y después de que la gente volviera a sus asuntos se acercaron a mí.
-¿Cómo has hecho eso?-Me preguntó Irene.
-No lo sé, estaba totalmente enfadada con Félix, y la ira me dominó durante un momento, ese momento en el que levanté el agua.
-Raquel.-Dijo Irene riendo-no dominarás una simple gotita de agua, pero cuando te enfadas o cuando es para hacer algo malo puedes mover un litro de agua.
Irene tenía razón esta mañana había mojado a Jenny pero no con unas gotas, sino con casi un cubo de agua. Y ahora casi muevo a Félix de la cantidad de agua que le e arrojado. Todo hecho por odio o por ganas de molestar, sería una especie de mal mago ¿o algo así?
No sabía que pensar, quizás solo fuera una paranoia mía pero desde el incidente con Félix algo en mi cabeza había cambiado en la forma de pensar.
Ese día pase de la cena, no me apetecía comer nada así que me conecte en el Messenger del ordenador, había gente conectada, hacía mucho tiempo que no hablaba con ellos así que comencé a hablar con una chica.
Le pregunté acerca de magos oscuros y tonterías de esas, le pedí que me buscara información ya que a ella le interesaba mucho los mundos de fantasía y todo eso.
Me desconecté enseguida y cogí mi Flement book, lo miré por encima y comencé a visualizar las imágenes de las hojas del libro. Me sumergí en un nuevo mundo diferente a el mundo al que estaba acostumbrada, dejé la mente en blanco y comenzaron a venirme imágenes de los demás elementos, ¿y si no fuera agua? por eso no lo controlaba bien ¿y si fuera otra cosa?
O quizás sea tan tonta de no poder controlar unas gotas de lluvia. Miré por la ventana y ya no llovía salté a la cama de Jennifer y abrí la ventana de par en par me senté en el borde de madera y comencé a mirar el cielo y hacia donde estaba el río ya que no quedaba muy lejos.
Seguía llevando mi túnica azul e iba a quitármela cuando unas voces captaron mi atención, miré hacia abajo y vi dos sombras en la oscuridad.
Me quedé observándolas callada e intentando no hacer ruido, estaba demasiado oscuro pero como si me hubieran leído la mente una de las personas encendió una especie de antorcha, me fijé bien en las personas y pude ver a Nicolás, parecía estar con otro chico aunque no le veía la cara, casi me caigo de la ventana intentando ver quien era pero estaba de espaldas.
En uno de los momentos se abrazaron, en ese momento pensé que tal vez era Susana ya que era grande y su voz se podría confundir con la de un chico.
Las dos figuras hicieron un amago de besarse ya que yo no lo veía muy bien no sabía que hacían realmente.
La otra figura al fin se giró y dejó ver su cara al resplandor del fuego.
-¡ÁNGEL!-Grité, pero me escondí sentada en la cama de Jennifer al notar que lo había dicho en voz alta.
Ángel estaba con Nicolás, era imposible ¿Cómo había pasado todo eso? Alguien se habría enterado, Irene o Carlota. Se le habría notado en la cara, estaría todo el rato detrás de él. Me tapé la boca con las manos escondiendo la gran sonrisa que tenía en la cara, por fin sabía algo que los demás no.
Me fui al baño y me puse el pijama, estaba demasiado emocionada para seguir intentando calentarme la cabeza pero decidí seguir mirando las imágenes del libro, hasta que el sueño puedo conmigo y me dormí.
Después de un rato noté como abrían la puerta, supuse que eran Irene y Jennifer que por fin habían llegado de cenar. No encendieron la luz ni hicieron ruido, yo estaba demasiado dormida para reaccionar así que hice como si nada y continué durmiendo. Lo último que noté fue como alguien me tapaba con las mantas y susurraba algo.
Abrí del todo las cortinas y dejé que Irene y Jennifer comenzaran a despejarse, entré en el baño y dejé que el agua de la ducha cayera por mi cara, ayer por la tarde Juan Carlos intentó que domináramos al agua, que la moviéramos a nuestro antojo. Miré fijamente las gotas de agua que se quedaban por mi cuerpo e intenté concentrarme para poder moverlas, dejé la mente en blanco y canalizaba mi energía como dijo ayer mi profesor, creo que me tiré así cinco minutos pero ni un milímetro se movieron.
Cuando salí del baño Irene entró rápidamente y yo comencé a ponerme el uniforme, Jennifer aún estaba tumbada en la cama luchando por abrir los ojos.
Me fijé de nuevo en la ventana de nuestro cuarto y vi como unas gotitas de agua chocaban contra el cristal de la ventana. Me emocioné, abrí la ventana un poco intentando no chafar a Jenny, algunas gotas chocaron contra mi cara, miré a Jennifer con una sonrisa pícara.
-Quizás por las buenas no, pero, si es para divertirme…-Susurré.
Algunas gotas de lluvia que se habían quedado en el marco de madera de la ventana, y las imaginé moviéndose en el aire y cayendo en la cara de mi compañera. Cerré los ojos y lo imaginé una y otra vez, y cuando estaba a punto de darme por vencida Jennifer me asustó del grito que pegó.
Abrí los ojos rápidamente y la miré, estaba completamente empapada de agua, me tapé la boca con las manos para disimular mi sonrisa. Irene salió justo en ese momento y nos miró con una ceja levantada.
-¿Qué hacéis?
-¡Irene me ha salido, me ha salido!.-Dije emocionada.
-¿El qué?
-He movido las gotas de agua hasta Jennifer, a ti ya te salió ayer, pero por fin me ha salido a mí.
Jennifer me miró con los ojos entrecerrados, y se levantó para entrar en el baño.
En el almuerzo todos se rieron cuando Irene les contó lo que había hecho.
-Sí, ayer estaba concentradísima, pero como hoy lo podía utilizar para fastidiar le ha salido a la primera.-Dijo Irene mordiendo una magdalena.
-Entonces sólo falta que Jenny mueva el agua ¿No?
-Sí Ángel sólo falto yo.-Dijo Jenny observando su libro-Pero es que es tan aburrido, además no se entiende nada.
-Mira los dibujos.-Dije cogiendo el libro de Jennifer- observa las imágenes que hay en cada página, y busca lo que te transmite, te están contando una historia, así es como lo hago yo.
Todos se me quedaron mirando extrañados y confusos.
-O es una mente privilegiada o está loca.-Dijo Ángel levantando la mano.
Todos se comenzaron a reír y el desayuno pasó enseguida, Irene, Jennifer y yo fuimos directas a nuestra clase y nos sentamos en las mesas del otro día, el profesor no llegó muy tarde y enseguida comenzó a hacer grupos de dos. A Jennifer le tocó con una chica pelirroja, a mí con un chico moreno y a Irene con Iván, el chico penúltimo de la lista de clase.
Cuando descubrí para qué eran los grupos me asusté mucho, Juan Carlos dijo que eran para casi todo el año, que así podríamos trabajar con el agua y con ayuda de el compañero o compañera. En esos momentos me imaginaba golpeándome la cabeza contra la mesa, ya que mi compañero Félix era un auténtico creído y sabelotodo.
Ayer fue uno de los primeros en mover el agua y parece que se le subió a la cabeza, pasados unos minutos estábamos todos separados por parejas y Félix no paraba de decirme que tenía que esforzarme mucho ya que ayer no había conseguido mover el agua.
-Para tu información esta mañana sí que lo he hecho.
-¿Enserio?-Dijo a modo de que no me creía-Pues esta tarde me lo podrías demostrar.
-Es un auténtico capullo.-Dije en medio de la comida.
-Pues mi pareja está bien.-Dijo Irene.
-Claro, la parejita, Iván y tú acabaréis juntos.
Marina contó que su cambio en clase había sido tremendo, ahora todos en clase la aceptaban y Carlos el chico que había conseguido calentar el agua como ella, parecía estar muy interesado en Marina.
Susana hoy se había ido a comer con Nicolás y con los amigos de este así que la comida transcurrió tranquilamente.
Estábamos en el río como ayer, pero esta vez con las nuevas parejas. Irene se reía con Iván y no paraban de hacerse bromitas con el agua. Jennifer hablaba con su compañera y de vez en cuando esta conseguía pasarle interés a Jennifer para que se interesara en sus estudios.
Y yo estaba sentada en un tronco observando cómo Félix se entretenía moviendo el agua y diciéndome que me esforzara, que lo de esta mañana me perdonaba que le hubiera mentido.
Seguro que si me pudiera ver tendría la vena de la frente hinchada, no podía soportar más a Félix. Una de las masas de agua que dominaba Félix se me acercó demasiado y me empapó entera.
-Ups, perdón.-Dijo riendo, casi se cae al suelo de el ataque de risa que le dio.
Lo cual me dio a entender que no había sido sin querer. No podía más el vaso de mi cabeza se había desbordado y una chispa dentro de mí estalló. De repente una masa de agua más grande de lo normal salió del río e impactó contra la espalda de Félix, en ese momento me comencé a reír.
Todo el mundo se me quedó mirando con los ojos como platos, casi todo el mundo podía controlar pequeñas cantidades de agua, pero yo había conseguido mover una cantidad considerable.
Félix se levantó enseguida y me miró extrañado, en esos momentos estaba tranquila e intentaba mover otra vez las gotas de agua pero ahora ya no podía.
-¿Has sido tú?-Preguntó Juan Carlos detrás de mí.
-No lo sé.
Irene y Jennifer se me quedaron mirando y después de que la gente volviera a sus asuntos se acercaron a mí.
-¿Cómo has hecho eso?-Me preguntó Irene.
-No lo sé, estaba totalmente enfadada con Félix, y la ira me dominó durante un momento, ese momento en el que levanté el agua.
-Raquel.-Dijo Irene riendo-no dominarás una simple gotita de agua, pero cuando te enfadas o cuando es para hacer algo malo puedes mover un litro de agua.
Irene tenía razón esta mañana había mojado a Jenny pero no con unas gotas, sino con casi un cubo de agua. Y ahora casi muevo a Félix de la cantidad de agua que le e arrojado. Todo hecho por odio o por ganas de molestar, sería una especie de mal mago ¿o algo así?
No sabía que pensar, quizás solo fuera una paranoia mía pero desde el incidente con Félix algo en mi cabeza había cambiado en la forma de pensar.
Ese día pase de la cena, no me apetecía comer nada así que me conecte en el Messenger del ordenador, había gente conectada, hacía mucho tiempo que no hablaba con ellos así que comencé a hablar con una chica.
Le pregunté acerca de magos oscuros y tonterías de esas, le pedí que me buscara información ya que a ella le interesaba mucho los mundos de fantasía y todo eso.
Me desconecté enseguida y cogí mi Flement book, lo miré por encima y comencé a visualizar las imágenes de las hojas del libro. Me sumergí en un nuevo mundo diferente a el mundo al que estaba acostumbrada, dejé la mente en blanco y comenzaron a venirme imágenes de los demás elementos, ¿y si no fuera agua? por eso no lo controlaba bien ¿y si fuera otra cosa?
O quizás sea tan tonta de no poder controlar unas gotas de lluvia. Miré por la ventana y ya no llovía salté a la cama de Jennifer y abrí la ventana de par en par me senté en el borde de madera y comencé a mirar el cielo y hacia donde estaba el río ya que no quedaba muy lejos.
Seguía llevando mi túnica azul e iba a quitármela cuando unas voces captaron mi atención, miré hacia abajo y vi dos sombras en la oscuridad.
Me quedé observándolas callada e intentando no hacer ruido, estaba demasiado oscuro pero como si me hubieran leído la mente una de las personas encendió una especie de antorcha, me fijé bien en las personas y pude ver a Nicolás, parecía estar con otro chico aunque no le veía la cara, casi me caigo de la ventana intentando ver quien era pero estaba de espaldas.
En uno de los momentos se abrazaron, en ese momento pensé que tal vez era Susana ya que era grande y su voz se podría confundir con la de un chico.
Las dos figuras hicieron un amago de besarse ya que yo no lo veía muy bien no sabía que hacían realmente.
La otra figura al fin se giró y dejó ver su cara al resplandor del fuego.
-¡ÁNGEL!-Grité, pero me escondí sentada en la cama de Jennifer al notar que lo había dicho en voz alta.
Ángel estaba con Nicolás, era imposible ¿Cómo había pasado todo eso? Alguien se habría enterado, Irene o Carlota. Se le habría notado en la cara, estaría todo el rato detrás de él. Me tapé la boca con las manos escondiendo la gran sonrisa que tenía en la cara, por fin sabía algo que los demás no.
Me fui al baño y me puse el pijama, estaba demasiado emocionada para seguir intentando calentarme la cabeza pero decidí seguir mirando las imágenes del libro, hasta que el sueño puedo conmigo y me dormí.
Después de un rato noté como abrían la puerta, supuse que eran Irene y Jennifer que por fin habían llegado de cenar. No encendieron la luz ni hicieron ruido, yo estaba demasiado dormida para reaccionar así que hice como si nada y continué durmiendo. Lo último que noté fue como alguien me tapaba con las mantas y susurraba algo.


1 comentario:
Me encanta esta foto!
Soy Ángel! :)
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