lunes, 29 de junio de 2009

capitulo 10: demasiados cambios...


Menuda nochecita. Ángel y yo nos colamos en el despacho del director y robamos el dichoso libro para que luego nos lo robara una especie de duende con muy mala leche. ¿Un duende? Pero si los duendes no existen… cada vez entiendo menos todo esto. Raquel apareció a las tantas en la habitación, despues de que esa cosa nos estampara contra la pared y nos amenazara diciendo que su ama vendria a por nosotros… genial. Ahora una loca asesina se habia empeñado en nosotros tres. Jenny y yo no le dijimos nada, solo la observamos mientras salia del baño y se metia en su cama con una extraña sonrisita. Miré el despertador del escritorio, eran lasa 06:15 de la mañana, aun faltaban tres cuartos de hora para que sonora el despertador. Me incorporé y me senté en mi cama. Habia dormido muy poco, sin embargo jenny estaba profundamente dormida. No pude evitar sonreir. Esta era nuestra Jenny, siempre durmiendo, siempre. Le daba igual lo que ocurriera. Despues miré a Raquel y la sonrisa se borró de mis labios. Solo podia verle la espalda pero supe que no era ella. Siempre habia sido muy callada, hablando siempre lo justo y necesario, aunque de vez en cuando no habia quien la callara. Y ultimamente estaba cambiando mucho. Si, hablaba con nostros y sonreia, pero todos notabamos que algo iba mal. Fui al baño, me duché y me vestí. Faltaba media hora para empezar las clases pero aslí del cuarto y me fui a la sala de descanso de agua.
Allí, claro, no habia nadie, pues aun era demasiado temprano. Me dejé caer en uno de los puffs, dejé la mochila en un lado y apoyé la cabeza, quedandome mirando al techo.
Raquel, Marina… ¿Qué estaba pasando? Siempre habiamos sido amigos pero desde que llegamos aquí estabamos cambiando.A Marina se le notaba menos pero se le notaba. Desde que conoció al tal Carlos ese. Antes se sentaba con nosotros y era la de siempre, hablando con Ángel en ingles, tanto que a veces nos ponía a todos de los nervios, sobretodo a Susana. Pero ya no era así. ¿Y Raquel?, bueno… en Raquel era mejor no pensar… echaba de menos sus amenazas, sus “miradas asesinas” y su genio. Pero ya no era así. Algo fallaba entre todos.
Comenzé a escuchar ruidos y voces en los pasillos. Miré el movil y vi que ya eran las 07:10. Algo sorprendida por lo rápido que había pasado el tiempo, me levanté, cojí me mochila y me encaminé hacia el salón. Había muy pocos alumnos y algunos profesores ya desayunando y hablando. Fui hacia nuestra mesa de siempre y me senté a esperar a los demás. Me apoyé en la mesa y cerré los ojos. Estaba muy cansada. Escuché que alguien se sentaba a mi lado y pensé que era alguno de mis amigos, asique le hice un gesto con la mano a modo de saludo y seguí con los ojos cerrados.
- ¿Irene?
Abrí los ojos de golpe. Escuchar esa voz me sorprendió. Alcé la cabeza y lo miré. Ivan estaba a mi lado con las cejas algo juntas.
- Hola – lo saludé. La voz me sonó rara y me aclaré la garganta.
- ¿estás bien?
- Si. Esque no he dormido muy bien esta noche. ¿Qué haces ya aquí? Tú sueles venir más tarde.
- Esque he ido a tu habitación y jennifer me ha dicho que te habias ido. Y te he estado buscando hasta que te he visto entrar aquí. ¿Por qué estas tu sola? ¿no has venido con ella y Raquel?
- Ah… no. Me he levantado más temprano y me he ido a dar una vuelta. Tenía que pensar en muchas cosas.
- Ya…
- ¿por qué has ido a buscarme?
- ¿qué?- noté que se puso algo nervioso y lo miré extrañada. – bueno, esque queria hablar contigo. Iba a hacerlo ayer pero al final no me atreví – yo tragé saliva. Lo vi mirar por encima de mi cabeza hacia la puerta y luego a mí otra vez. ¿podemos ir a otro sitio?
Miré hacia la puerta y lo entendí. Ángel, Susana, Pedro y Carlota venian hacia nosotros. Volví a mirarlo y asentí. Nos levantamos y fuimos hacia la puerta.
- ¿A dónde vais? – preguntó Pedro cuando pasamos por su lado.
- ¿A dónde crees que van? Anda, callate y tira para la mesa. – le dijo Susana y me sonrió. Yo le devolví la sonrisa y después atravesé la puerta con Ivan a mi lado. Esta vez no fuimos al rio, pues fuera estaba lloviendo como nunca había visto en estos dias. Nos sentamos en la parte más alta de la escalera, pegados a la pared.
- Veras, queria hablar contigo de lo que pasó el otro día en el rio. – dijo sin rodeos.
- Ah! Claro…
- Bueno, no se me da muy bien hablar, asique…
Me quedé mirandolo con el corazón a cien por hora. Sus ojos negros estaban fijos en los mios. Se fue acercando lentamente hasta que me besó. Ahora si, creia que mi corazón iba a saltarme del pecho. Le devolví el beso aun nerviosa. Despues nos separamos y nos quedamos mirandonos ne silencio, sonriendo.
- Vaya, directo al grano ¿eh? – le dije.
- Creo que esto es mejor que hablar. Lo expresa mejor.
- Mucho mejor – le corrijo. El se rió.
Nos quedamos un rato más juntos, hablando y sonriendonos sin parar. Hasta que vi a Raquel atraveasar la sala para pararse a hablar con Marcos. El momento de descanso y despreocupaciones que había tenido y mi sonrisa desaparecieron. Ivan lo notó y siguió la dirección de mi mirada.
- ¿te has enfadado con Raquel?
- No. Esque ultimamente no es ella. Está rara.
- Bueno, yo no la conozco como tu, pero lo que si he visto es que a cambiado.
- No lo sabes tu bien…
El timbre sonó en ese momento. Nos levantamos y fuimos hacia nuestra clase. Miré a Raquel, que no tenia ninguna intención de moverse de allí. Al llegar a nuestra clase nos despedimos con un beso rápido y cada uno se sentó en su sitio. Primero entró jenny, que se sentó a mi lado.
- ¿cómo esta Raquel esta mañana?
- Bien parece. Ha hecho lo de siempre esta mañana.
- Yo la he visto hablando con Marcos ota vez. – le dije.
- No tengo ni idea de que se traen estre manos esos dos… pero no sé… - me dijo Jenny. Raquel apareció en ese momento por la puerta, sonriente. Al final si que ha venido a clase. Se sentó en su sitio y se puso a hablar con nosotras. Intentamos mostrarnos igual que siempre, pero nos resultaba dificil. Cuando Juan Carlos no dijo que ya había llegado la hora de ir al bosque, ya había parado de llover. Nos separamos con nuestras respectivas parejas y nos posicionamos a la orilla del rio.
- Bueno, hoy quiero que construyais figuras con el agua. – Ian y yo nos miramos y sonreimos – cuanto más grandes mejor. Es un ejercicio bastante sencillo asique despues de que lo termineis, debeis hacer aparecer agua de la nada. Normalmente, esto se enseña a final del curso o en el año próximo, pero ya que algunos alumnos lo saben hacer – todos miramos a Raquel de fiorma automática – el director me a pedido que lo intente con los demás. – dijo mi profesor. Parecia que lo decia obligado. – podeis empezar.
Como nos dijo Juan Carlos, el primer ejercicio era bastante sencillo y a casi todos nos salió a la primera. Esta vez Ivan construyó una ramo de rosas entero y yo unas manos que lo cojian. El segundo no fue tan fácil. Tardé bastante, pero casi al final de la clase, logré hacer aparecer de la nada una pequeña esfera de agua, que fue creciendo debilmente hasta que me fallaron las fuerzas.
Cuando terminaron todas las prácticas, estabamos todos sentados en nuestra mesa del salón, incluidos Ivan y Nicolás. Todos menos Raquel y Marina, que estaban con Marcos y Carlos respectivamente.
- ¿Qué tal hoy con Raquel? – nos preguntó Ángel a Jenny y a mí. Le contamos como se había comportado desde que se habia levantado hasta que habiamos terminado las clases.
- Y cuando se ha puesto a crear el agua, ha creado una catarata entera. Pero tenias que haber visto la catarata… - le tyerminé de decir. Respiré profundamente y le pregunté.- ¿pudiste dormir algo anoche?
- Que va. ¿cómo quieres que durmiera? Si con todo lo que pasó… lo del diario, lo que decia esa tal Merediht, y luego lo del enano que nos atacó… no pude pegar ojo.
- Igual que yo. ¿Crees que Raquel hará lo mismo que esa chica? ¿Qué demostrará su poder con la magia oscura?
- No lo sé, pero espero que no la verdad.
- Shhh, callaros que viene. – nos dijo Jenny.
Finjimos estar hablando con los demás hasta que llegó a nuestro lado.
- ¡Hola! – saludó alegremente. Todos alzamos la cabeza para verla.
- Hola Raquel, ¿te sientas? – le preguntó Jenny.
- No que va. Solo vengo a deciros algo a ti, Irene y Ángel.
- ¿asi? ¿Qué?
- Pues que ya se Irene y Ángel entraron anoche al despacho del director y que cojieron el diario. Y que luego, los tres juntos lo leisteis en nuestra habitación. – soltó.
- ¡¿cómo?! – preguntaron los demás que estaban sentados en la mesa, mirando alternativamente a Raquel y a nosotros tres.
- y vengo a que me lo devolvais – terminó de decir extendiendo la mano.
Ángel, jenny y yo nos miramos algo nerviosos. Nos pusimos en pie.
- Verás Raquel, esque no lo tenemos. – le dijo Ángel. Raquel retiró la mano.
- ¿Qué quieres decir?
- Que nos lo quitaron.
- ¿Quién? – preguntó alzando más la voz.
Contamos lo que había pasado a Raquel y a los demás, que miraban con la boca abierta. Y cuando terminamos, vimos como el rostro de Raquel iba cambiando de colores hasta que recuperó el original.
- No sabeis lo que habeis hecho. – nos dijo, moviendo la cabeza de un lado a otro. – ahora va a ir a por vosotros.
- ¿quién va a ir a por ellos? – preguntó Susana. Pero Raquel no contestó. Se dio la vuelta y desapareció por el pasillo.
Vale, ahora estaba asustada. Lo que habia pasado y lo que Raquel no había dicho no era normal. Nos sentamos en el banco, blancos como la cera y tras contestar a los atolondrados cometarios de Susana y las nerviosas preguntas de Ivan y Nicolás, me levanté y fui a mi dormitorio. Ivan me acompañó hasta el. Nos paramos en la puerta.
- ¿me vas a contar que es lo que ha pasado?
- Ya lo sabes todo. Lo que has oido en el salón es lo que ha pasado.
- Y esa cosa que apareció anoche en tu cuarto… ¿Qué fue lo que os dijo?
- Dijo: Oh, Oh, no deberías haber hecho eso, y tambien, Oh Oh, ahora irá a por vosotros. Lo mismo que nos ha dicho Raquel antes.
- Entonces… Raquel sabe algo.
- Ya lo creo que lo sabe, pero estas que suelta algo. Y encima Jenny y yo tenemos que dormir con ella… - le digo. Puse mala cara al imaginarmelo, pero no me quedaba otro remedio. Tras convencer a Ivan de que me dejara entrar a mi cuarto y de despedirme de él, entré a mi habitación. Me quedé apoyada contra la puerta, observando la oscuridad. Buscando que se yo hasta que encendí la luz. Fui hacia la ventana, me quedé mirando como un increible rayo caia a lo lejos. Le siguió una gran tromba de agua, que cada vez caia más y más fuerte. Todos los dias llovia, ¿porque hoy iba a ser diferente?. Me sobresalté cuando Raquel y Jenny entraron. Nos quedamos calladas mirandonos entre nosotras, muy serias. Sin saber muy bien que decir. Algo se habia roto en esa habitación y tuve la extraña y triste impresión de que el sonido de las gotas al caer contra el suelo y la ventana era lo único que se escucharia a partir de ahora en ese cuarto.

No hay comentarios: