
Me levanté como de costumbre la primera, la cabeza me daba vueltas no quería que hoy fuera otro día como los demás, no quería que todos volvieran a preguntarme lo mismo de siempre.
Esta vez no abrí la cortina, hice el menor ruido que pude para no despertarlas y entré en el baño para vestirme.
Todo volvía a mi cabeza como de costumbre, la pelea de Carlos, los comentarios de los demás, la forma en que me miraban ahora todos mis amigos.
Hice un esfuerzo para recordar la pelea de Carlos, me senté en la taza del váter y apoyé mi cara entre las piernas cogiéndome la cabeza con las manos.
Encontré el libro dentro de uno de los árboles del bosque, dentro de la madriguera de alguna ardilla.
Lo cogí y lo abrí extrañada de ver un libro tan antiguo por ahí, lo miré por encima y vi algunos dibujos parecidos a los libros de los estudiantes de fuego, leí atentamente y me dí cuenta de que no era un libro de fuego, sino que era un diario.
Era el diario de una chica, al parecer llamada Meredith, leí varios días por encima y para cuando Jenny se percató de que había encontrado algo ya me había centrado en un trozo de el libro.
A la chica le costaba mucho hacer los ejercicios de primer nivel con dificultad, todos incluido el profesor la trataban como si no existiera, hasta que un día reventó cuando uno de los alumnos comenzó a burlarse de ella, y de pronto una llamarada gigante de fuego lo absorbió completamente, sino llega a ser por el profesor ese chico hubiera muerto.
Desde ese momento ella se sintió mejor por que sabía que tenía poder, que ahora todos la respetaban por miedo, y eso le gustaba.
No llegué a leer más cuando Carlos y Marina llegaron de la nada, él al ver el libro que tenía entre las manos comenzó a enfadarse y me dijo que se lo entregara enseguida.
Al oír su tono de voz me comencé a enfadar, ese libro, esa chica, se parecía mucho a mí y necesitaba saber lo que le ocurría.
Me negué y entonces Carlos avanzó para quitármelo pero enseguida le lancé una tromba de agua, el libro se me cayó cuando intentaba esquivar una bola de fuego, y así seguimos hasta que llegaron los demás.
Levanté la cabeza y miré al frente, no podía seguir más así.
Ya estaba vestida así que salí del baño y justo antes de irme abrí las cortinas para que Irene y Jennifer se levantaran.
-¿Raquel..?-Preguntó Irene-¿Qué haces ya vestida?
-Hoy me adelanto.-Dije cerrando la puerta detrás de mí.
Llegué a las aulas de agua, y me senté en mi sitio. Todavía no había llegado nadie, ni siquiera el profesor.
Así que me volví a sumergir en mis pensamientos.
Esta vez pensé en las horas perdidas en el despacho de Juan Carlos, en los comentarios que me hizo, en las desconexiones de mente que hice durante algún tiempo.
Me dijo que se avergonzaba de mí, pero yo por dentro no me lo podía creer, era la única persona de primer año que había conseguido hacer eso, y sin embargo mientras que a Carlos lo premiaban con palmaditas en la espalda a mi me regañaban.
Justo antes de salir del despacho desconecté completamente, ya daba igual lo que dijera, en esos momentos me daba todo igual.
Empezó a llegar gente, ya habrían desayunado, y de entre la multitud pude ver a Irene y a Jennifer.
Se sentaron a mí lado y mientras que Jennifer actuaba como si nada hubiese ocurrido Irene me preguntó.
-¿Por qué te has ido así esta mañana?¿Por qué no has venido a desayunar?
-No tenía ganas de vuestros interrogatorios, y porque no tenía hambre.-Dije sin mirarla.
-Hace tiempo que no desayunas, cenas cuando quieres y no comes casi nada.-Dijo Irene poniendo su cara delante de la mía.-¿Quieres caer enferma?
No respondí a Irene, aparté la mirada pero Irene me cogió por la muñeca.
-No pienso ver como una amiga se hace daño a ella misma y no hacer nada, tienes que volver a ser la de antes.
Me solté de Irene casi sin problemas y la miré desafiante.
-¿Crees que me gusta estar así?
Y salí de la clase justo cuando Juan Carlos entraba.
-Señorita Carreres, ¿Adónde se cree que va?
-Me encuentro mal.-Dije cortantemente y me fui hacia la biblioteca.
En estos momentos prefería estar en un lugar seco antes de que ir al bosque y recordar la escena del otro día.
Cuando entré no había casi nadie, solo algunos alumnos de segundo año que buscaban información para trabajos.
Fui a la sección del agua para encontrar algo que me distrajera, cogí un libro donde explicaban algunos conjuros de defensa.
Me senté en una mesa donde no había nadie y comencé a leer el libro; enseguida comencé a aburrirme y busqué en mis recuerdos alguna imagen gratificante.
Entonces di con un recuerdo de días atrás.
Estaba en el bosque dando un paseo para distraerme cuando di con alguien, era un alumno de segundo de tierra que buscaba algunas plantas por el suelo o por los arbustos.
Se percató de mí y enseguida me saludó con una sonrisa, era pálido, con el pelo y ojos negros, no llevaba la túnica de color verde oscuro porque la había dejado encima de una rama de árbol.
Yo me dí la vuelta y comencé a alejarme pero el chico gritó su nombre.
Yo me volví a girar y con media sonrisa dije el mío.
Ese día no volví a verlo ya que me fui rápidamente de allí, pero pasados unos días lo volví a ver en uno de los pasillos de los exteriores.
Esta vez si que iba con su túnica y al verme pasar por su lado me saludo estrechándome la mano y con una gran sonrisa.
-Raquel…
Me quedé petrificada mirando a mi alrededor observando como la gente nos miraba.
-Eh… hola.-Dije soltándome la mano, estaba demasiado nerviosa como para hablar con nadie, ya que en esos momentos me sentía muy mal.-Tengo que irme.
Notaba como si alguien me observara mientras me alejaba y sabía que era él, me giré para comprobarlo y cuando lo miré me despidió con una sonrisa y un movimiento de mano.
No sé porque pero yo también sonreí y desde ese momento me sentí mucho mejor.
Volví a la realidad y me dí cuenta de que los de segundo año no paraban de mirarme, me pregunté porque sería y me dí cuenta de que no estaba en clase, todos pensarían que me había fugado o algo así.
Dejé el libro y salí casi corriendo de la biblioteca, estuve paseando un buen rato hasta que me topé con algunos alumnos de segundo año de varios elementos, estaban probando sus poderes unos con otros y de entre ellos me fijé en un chico pálido y con el pelo negro.
Me apoyé en la barandilla de piedra y me quedé observándolos, el chico se me quedó mirando y se acercó a mí.
-Raquel…-Susurró.
-Marcos…-Susurré.
No se lo que hacía y porqué me comportaba de esa forma cuando estaba con él, parecía que cada vez que me acercaba a él todo desaparecía y por fin podía estar en paz.
-¿Qué tal estás?
-Mal, ¿acaso no se nota?
Abrí los ojos como platos al ver lo que le había dicho, no me podía creer que le hubiera hablado de esa forma.
-Todos pasamos por un mal momento alguna vez, pero al final pasará.
No sabía lo que me ocurría, quería contarle todo lo que me pasaba, pero no quería contarle nada.
-Creo que debería irme, no tendría que estar aquí.-Dije al ver a lo lejos a un profesor de los de segundo año.
-Tranquila, no te pasará nada.-Dijo y me cogió por la muñeca tirando de mí.
-¡NO! Marcus.
Para cuando me di cuenta ya estaba con los demás alumnos de segundo, todos emitían pequeñas sonrisas al mirarme y cuando llegó el profesor me miró de arriba a abajo.
-¿Tenemos una nueva alumna?
-Oscar.-Dijo Marcus -esta es Raquel.
-Es una de los dos chicos de primero que se pelearon el otro día.-Dijo una chica.
-Estupendo, es extraño ver a varios alumnos de primero que sobresalgan tanto de sus demás compañeros.
-Yo no…-No sabía que hacía allí, su profesor se entretendría hablando de la pelea o me mandaría a mi clase.
-Tranquila, sabemos que deberías estar en clase, pero Juan Carlos no reconoce un verdadero mago cuando lo ve.-Dijo Oscar sonriendo.-Creo que te vendría muy bien que te quedaras a observar lo que hacemos.
-Yo no sé si…
-No pasa nada, quizás podrías enseñarnos algún truco tuyo.
Me asusté al oír esas palabras y después de un rato me vi sentada en la hierba rodeada de gente viendo como dos chicos intentaban ganar, uno creando una flor de agua y el otro intentando deformarla.
En ese momento estaba muy bien, me hubiera gustado entrar directamente a segundo año, esas personas eran más maduras y no se hacían tanta competencia por ser los mejores como en primer año.
Me reí al ver como uno de loa chicos empezó a crear un montón de bichos y la chica con la que tenía que luchar empezó aplastarlos todos con ligeros movimientos de mano.
-¿Por qué no hay ningún alumno de fuego?-Le pregunté a Marcos.
-No se quieren mezclar con nosotros.
Oscar nos hizo un gesto a mí y a Marcos, este me cogió de nuevo por la muñeca y
Me llevó hasta donde todos hacían sus prácticas.
-Tranquila no te haré daño.-Me dijo Marcos en broma.
Marcos creó una pequeña mariposa hecha de hojas y de pequeñas ramas y la empezó a mover como una mariposa auténtica.
Todos me miraban, no sabía que hacer así que me centré en la mariposa y la comencé a visualizar en mi mente cerré los ojos y volví a recordar los momentos de la pelea de Carlos.
Los volví a abrir y vi. a una especie de persona de agua un tanto deformada que cogía la mariposa y se la tragaba destruyendo los pedazos poco a poco.
Me asusté al ver esa cosa, y de pronto todo el agua cayó al suelo empapando a los que estaban cerca.
Todos me miraban sorprendidos pero Oscar me miraba con cara de curiosidad.
Ya casi era la hora de comer y me fui rápidamente de allí despidiéndome de todos.
Cuando llegué al comedor vi la cara de todos al verme, me miraban como si apenas me conocieran, cuando estaba con los alumnos de segundo año me comportaba de otra forma, quizás debería comportarme con ellos así.
Quizás debería guardarme lo que siento y mostrar otra cara a los demás, debería actuar para seguir conservando a mis amigos.
Cogí comida y me senté al lado de Irene que ni siquiera me miró esta vez.
Volví a recordar como me debía comportar y le dí un abrazo a Irene pidiéndole disculpas por todo lo que había echo, me disculpé con los demás también y al ver que no estaba Marina me levanté de la mesa y me acerqué a la mesa de los de fuego, al ver que me acercaba Carlos se levantó pero yo le ignoré y lo saludé con una amplia sonrisa.
Marina se dio la vuelta y al verme sonreír se quedó parada.
La abracé y me quede callada durante un rato.
-Sé que tú no tienes culpa de nada, la culpa es solo mía, por favor perdóname.
En ese momento Carlos y los demás me miraron con aún más odio de lo que estaba acostumbrada a ver.
Tenía que hacerles creer que todo había cambiado en mí, aunque eso no fuera cierto.
Oscar se acercó a mí y me dijo que el director me quería ver otra vez, me quedé extrañada, quizás le había molestado que hubiera estado en la clase de los de segundo y que por eso me volvería a castigar.
Me dirigí a la salida del comedor y me despedí de todos mis amigos con un gesto de mano.
Pasaba por los pasillos del exterior, el camino era un poco más largo pero no tenía prisa, me sabía el camino de memoria.
Llegué pero me dijeron que esperara un poco que enseguida me harían pasar, me quedé mirando por la ventana, estaba lloviendo como de costumbre pero algo en el exterior captó mi atención.
Una mariposa se acercaba hacia el cristal de la ventana, cuando se poso sobre el cristal pude observar que estaba echa de pequeñas hojas y de ramas.
Abrí la ventana y cogí la mariposa en mis manos no pude evitar sonreír y me la guardé dentro de uno de los bolsillos de la túnica.
Alguien abrió la puerta del despacho haciéndome un gesto con la mano para que pasara


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