
Me despertaron unos leves toques en la puerta de nuestro cuarto. Al ser la que más cerca estaba, me levanté y fui hacia ella con el mayor silencio que era capaz.
- ¡abridme! Soy Ángel.
Ya relajada, le abrí la puerta y le ví mirando a sus lados hasta que paró la vista en mi y se dibujó una sonrisa en su cara.
- vaya pinta llevas Irene- me suelta mirandome de arriba abajo. – me gusta tu pelo.
- ¡Callate! ¿Qué haces aquí?
Se puso serio de golpe.
- Necesito hablar contigo y jenny. Ahora. Pero no despiertes a raquel.
- ¿para?
- ¡Tu hazme caso!
Le miro con mala cara y voy a despertar a Jenny, o mejor dicho, a intentarlo. Sorteo la cama de Raquel, mirandola por si despierta y llego hasta ella.
- Jenny… ¿Jenny? ¡Jenny! – nada.
Ángel tambien habia entrado y miraba riendo.
- Tengo una idea – le digo y acto seguido le tapé la boca a Jenny con una mano y con la otra la nariz. El resultado fue inmediato. Jenny se levantó de golpe mirandome de mala manera.
- Lo siento. Esque no había manera de despertarte – me disculpo.
- Jajajajaja – interrumpe Ángel riendose sigilosamente – ¿podemos salir fuera por favor?
- ¿fuera?
- Si. Vamos a mi habitación.
No dejó que hicieramos más preguntas, nos cojió de la mano y salimos al oscuro pasillo.
- ¿te das cuenta de que esta es la segunda vez que vamos de noche por los pasillos aun sabiendo que esta totalmente prohibido? – le susurro.
- Si, me doy cuenta. Pero teneis que saber una cosa.
Al llegar a su habitación, Pedro estaba despierto con Susana sentada en su cama y medio tapada con la colcha, y Carlota y Marina en la de Ángel, ambas bostezando. A Jenny y a mi nos tocó sentarnos en el suelo, con la espalda apoyada en la pared.
- Vaya pintas que tenemso todos – dijo Pedro.
- ¡Va! No es la primera vez que nos vemos asi – se quejó Susana. - ¿Qué es lo que tenias que decirnos Ángel?
- Si, y venga que tenemos sueño – dijo Jenny.
- Se trata de Marcos. Lo he seguido y…
Ángel nos contó todo lo que habia oido y nuestra atención se despertó de golpe.
- ¿y quien se lo dice a Raquel?
- A mi ni me mireis.
- Tu eres su mejor amiga Jenny, si vas tu a decirselo no creo que te haga nada… ¿no?
Jenny puso los ojos en blanco y miró para otro lado.
- Tendremos que ir todos – dijo Ángel.
- Por mi vale.
- ¿y cuando se lo decimos? – preguntó Carlota.
- Veamos ¿Cuándo esta más tranquila? – dije yo.
- Cuanto antes mejor. Por la mañana en cuanto nos sentemos a desayunar se lo decimos ¿vale? – sugirió Susana.
- ¿y con Marcos que hacemos? Porque recordar que quieres acabar con nosotros. – dijo Ángel.
- No sabe que lo sabemos asique vamos a comportarnos como siempre con él. No hablamos mucho con él, y eso es mejor. Pero en cuanto veamos algo sospehoso, le pegamos. ¿vale? – dije yo.
- Me gusta. – dijo Carlota sonriendo.
Tras estar todos de acuerdo y decidir que ya habiamos solucionado el tema, nos dimos las buenas noches y volvimos a nuestros dormitorios de forma muy silenciosa.
Al levantarnos por la mañana todo fue de lo más normal. Raquel se levantó la primera y nos despertó a Jenny y a mí, como siempre. De hecho estaba más contenta. Fuimos las tres juntas hasta el comedor y alli ya estaban todos los demas, esperandonos.
Al sentarme al lado de Ángel, lo vi algo dacaido y cai en la cuenta, Nicolás ya no se sentaba con nosotros. Lo busqué en las mesas de sus amigos y tambien estaba algo triste, aunque miraba a Ángel de reojo de vez en cuando.
- Veras Raquel – la voz de Susana me devolvió a la realidad – tenemos que hablar contigo de Marcos.
- ¿Qué pasa?
Lo pregunto de forma brusca.
- Ángel te lo va a explicar. ¿Ángel?
Todos lo miramos y este entre sorprendido y enfadado, echó una mirada rápida a susana y luego a Raquel.
- Bueno, ayer por la noche escuché ruidos en el pasillo y salí a ver. Resultó ser Marcos y… - Ángel contó toda la historia y entre nosotros se notaba la tensión. Raquel estaba sentada en una de las esquinas y la que más cerca estaba de ella era Jenny, que mantenia la cabeza hacia abajo. Cuando Ángel terminó de explicarle lo sucedido todos la miramos. Su expresión no había cambiado en absoluto.
- Eso es imposible Ángel. Marcos no tiene nada que ver con todo esto ni tampoco quiere haceros nada a ninguno.
- Me temos que no es así Raquel, lo siento.
Raquel se levantó, cojió a Jenny del brazo y se la llevó fuera del comedor bajo la atenta mirada de todos nosotros.
- Bueno, ha ido bien… ¿no? – soltó Pedro, y todos lo miramos.
En clase las tres llegamos a nuestra hora, nos sentamos en nuestros sitios y nos pusimos a hablar, como soliamos hacer antes. Me puse a pensar en si Raquel habria escuchado alguna palabra, y la verdad es que todo parecia indicar en que no era así. Era como si hubiera decidido ignorar todo. Que raro…
Por fin terminó la clase. Teniamos 20 minutos de descanso, me despedí de mis dos amigas y me reuní con IVAN para salir un rato al rio.
- ¿alguna novedad? ¿os ha vuelto a atacar algun otro duende o lo que fuera eso?
- No de momento no. Nada de duendes. Pero…
- ¿pero?
¿Se lo cuento? Bastante teniamos con preocuparnos nosotros como para que el tambien lo hiciera, pero esque…
- Nada importante la verdad, solamente que Ángel ecuchó a Marcos, el amigo de Raquel, hablar con esa tal Meredith mientras le ordenaba que se la llevara y que si hiciera falta que nos matara… pero no es nada. ¿y tú que tal?
Mi estupida sonrisa se fue borrando mientras le veia la cara, mmm…, al parecer no iba a poder cambiar de tema tan facilmente. El timbre sonó en ese momento, y creo que nunca me había alegrado tanto que tuviera que volver a clase. Pero de la charla no me libré. Desde el momento en que nos levantamos de la orilla del rio, (asunto en el que tuve que ayudarle, porque se había quedado totalmente congelado), hasta que entramos en clase, no paró de hablar y hablar. Mucho la verdad es que no entendí, pero lo que si escuché fueron ls palabras <>,
Mientras Juan Carlos explicaba, miraba a IVAN de vez en cuando, se le veia… ¿enfadado?, nose… no tenia que haberle dicho nada.
¿Y la charla que me habia echado? ¡Ni que a mi me gustara todo esto!, yo no he hablado con esa tal Meredith en mi vida, y claro que sabia que esto era peligroso, yo y mis amigos… amigos. De repente me acordé de Ángel, de la cara que tenia en el salón.
En cuanto terminaron las clases salí escopeteada de allí, tenía que hablar con Ángel. Por suerte lo encontré por uno de los pasillos.
- ¡Ángel! – lo llamé antes de que se fuera. Este se dio la vuelta
- Hola. ¿Qué pasa?
- ¿A dónde vas?
- A mi habitación, ¿por?
- ¿puedo hablar cotigo?
- Ehh, si. – dijo extrañado. - ¿de que?
- Esque en el salon te he visto muy serio, bueno, trsite en realidad, y como hace tiempo que no veo a Nicolas tanto como antes me preguntaba si tendria algo que ver…
Se puso serio de repente y empezó a andar hacia su cuarto, yo lo seguí.
Pero en cuanto dimos tres pasos escuché como Ivan me llamó por detrás y me di la vuelta. Vino hacia nosotros y se plantó enfrente nuestra.
- Hola ivan. ¿pasa algo?
- Hola. – saludó muy friamente a Ángel y luego me miró de nuevo. – tenemos que hablar.
- Ehh, esque ahora mismo no puedo – le dije algo apurada.
- ¿no puedes separarte un poco de tus amigos y hablar conmigo?
Su pregunta me sorpendió.
- ¿Qué quieres decir?
- Que siempre que te veo estas estas con ellos. O mas bien deberia decir que siempre estas con Ángel – dijo
Abrí los ojos ompletamente alucinada.
- Bueno es normal ¿no? Es uno de mis mejores amigos, al igual que los otros.
- Ya. Pero mira todo lo que os está pasando. ¿puedes venir por favor?
- Pero si esque no se de que quieres hablar – cada vez estaba más enfadada. – no te puedo decir nada más por que no se nada más. Estas exagerando mucho todo Ivan.
- ¿Qué lo estoy exagerando?
- Sí. – dije seria.
- Perdona si me preocupo por ti. Perdona si quiero pasar más tiempo contigo, al contrario que tu.
- ¿pero que estas diciendo? Nos vemos todos los dias y claro que quiero pasar más tiempo contigo, pero en este momento mis amigos y yo tenemos un problema y tenemos que solucionarlo y tú sabes que puedes venir cuando quieras y podemos hablar cuando quieras pero en este momento no puedo.
- Vale. Dejalo. – despues de decir eso, bastante enfadado, se dio la vuelta y se fue.
- ¡Ivan! – lo llamé, pero no hizo ni caso.
Me di la vuelta y vi a Ángel medio escondido en la pared.
- Lo siento – le dije.
- Puedes ir a hablar con el eh, luego hablamos nosotros.
- No, da igual. Más tarde lo buscaré. Vamos a tu cuarto.
Ángel me contó lo que le había pasado con nicolas y aunque siempre me había caido muy bien, debo decir que en ese momento no me hubiera importado matarlo. Estuve un rato largo con mi amigo, y tras aconsejarle lo mejor que pude y supe, y asegurarme de que estaba mejor, me despedí de el y salí de su cuarto a buscar a Ivan. Su compañero me dijo que no estaba, que se había ido a dar una vuelta, asique volví a mi cuarto directamente. Ángel y yo nos habiamos perdido la cena, mejor, porque no estaba yo como para comre nada. Lo bueno de la noche es que había hablado con mi amigo como antes, y me alegraba más el hecho de que fuera un tema normal, y no nada relacionado con intentar matar a nadie. El grupo no se habia separado del todo a fin de cuentas.
Y lo malo es que me habia peleado con Ivan…
Me di una duche rápida y me puse más cómoda mientras esperaba que mis compañeras llegaran del salón cuando escuché que llamaban a la puerta. Pensando que podria ser Ivan, abrí sin preguntar quien era y vi a Marcos al otro lado.
- Hola. ¿esta raquel? – dijo sonriendo como siempre. Será falso…
- No, lo siento, aun no ha terminado de cenar. Ven un poco más tarde. – dije, y empecé a cerrar la puerta. Pero Marcos puso el pie.
- ¿te importa que la espera aquí? Esque me he peleado con mi compañero de habitación y no me apetece ir allí.
- ¿y porque no vas al salon? – le dije entrecerrando los ojos.
- Esque ir hasta allí… puf, no hay ganas. Por favor, no molestaré, lo prometo.
Lo pensé durante un rato, se que no deberia dejarlo entrar, pero ya habia tenido suficientes discusiones por esta noche y no me apetecia tener otra más. Y no creo que Raquel y Jenny tardaran mucho… Suspirando profundamente abrí la puerta y Marcos entró en nuestro cuarto.


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