domingo, 9 de agosto de 2009

Capitulo 16 : ¿Amistad o Poder?


Dentro de poco sería la hora de cenar y como no, yo me encontraba sin apetito.
Todos me decían que no confiara en Marcos, que había congelado a Irene y no sería la última vez que les pudiera hacer algo malo a los demás.
Iba de camino a la sala de tierra pero cuando llegué no lo vi por ninguna parte, no sabía donde podía estar, y justamente cuando me iba a marchar una avalancha de alumnos de varios elementos me asaltaron, no me dejaban de decir que le diera una paliza a ese tal Carlos, que dejara a los de fuego en sus sitio que se lo tenían muy creído.
No estoy acostumbrada a que tanta gente me hable, ya que yo no era demasiado social y casi me desmayo del agobio, pero una mano me cogió del brazo y me tiró hacia él.

-Marcos.-susurré.-te estaba buscando.
-Lo suponía, creo que deberíamos hablar, en privado.-Dijo mirando a su alrededor.

El gentío nos dejó pasar y un grupo de amigos de Marcos empezó a bromear sobre nosotros.
Marcos me cogió de la mano cosa que me extrañó bastante ya que nunca lo había echo, pero yo no la rechacé y caminamos juntos hasta el bosque donde nos subimos encima de la rama de un árbol para observar el paisaje de la noche.

-La luna esta llena.-Dijo Marcos pasándose una mano por la nuca.

En sus ojos negros se podía un atisbo de culpabilidad, y eso me dejó muy desconcertada.

-No debería haber dejado a tu amiga Irene sola.-comenzó-pero yo no me esperaba que después de haberse dormido ocurriera algo así.
-¿A qué te refieres?

-Cuando yo salí de tu habitación Irene todavía seguía estando bien, solo se había dormido.
-Eso no tiene ni pies ni cabeza Marcos, dime entonces qué hacías en la maceta de Jennifer.

-Raquel, dime…-Hizo una pequeña pausa pero siguió hablando con la mirada clavada en mis ojos-¿Cómo un alumno de tierra podría congelar a alguien?

Me quedé perpleja, en eso tenía él razón el era alumno de tierra de segundo año pero no podía controlar ningún otro elemento que no fuera el suyo.

-¿Cómo podría haber hecho eso?

-Es todo tan confuso, siento haber dudado de ti.-Le dije rehuyendo de su mirada.-¿Pero y lo de la planta?

-Por favor Raquel, no dudes de mi..Dijo acercándose a mí y acto seguido me besó.

Todo era tan confuso, sabía que algo no iba bien pero no sabía en quien confiar, en mis amigos o en esa persona tan especial para mí.
Marcos no dejaría que me pasara nada malo, así como yo no dejaría que le pasara nada malo a él.

Bajamos del árbol y nos fuimos al comedor, Marcos esta vez optó por sentarse con sus amigos y esquivar las miradas acusadoras que nos dirigían a mi y a él mis amigos.
Le dí un pequeño apretón de mano a Marcos antes de soltarlo al fin, y me dirigí hacia mi mesa.
La gente aún hablaba del combate que teníamos Carlos y yo, la verdad es que no me sorprendió que fuera la mas votada para ganar, ya que Carlos apenas tenía amistades fuera de los de fuego y no hablemos de la continua guerra entre los elementos y el elemento de fuego.

Lo que sí me resultó extraño es que al pasar por su lado Carlos saltara y se pusiera delante de mí para no dejarme pasar.

-¿Estás preparada para la pelea?-Me dijo con aires vacilones.

Me giré y lo miré desafiante.
-¿Estás preparado tú para la pelea?

-No empecéis los dos ahora.-Dijo marina adentrándose entre nuestras miradas de odio y desafiantes.

-Voy a acabar lo que empecé en el bosque.

-Guárdate tus aires de grandeza Carlos, haré lo que sea por ganarte en la prueba, me dará igual tener que matarte.

-Ya veremos quien mata a quién.

Marina cogió a Carlos por el brazo y lo sentó a su lado aguantándolo para que no se volviera a levantar.
Todo el mundo se había girado para ver lo que ocurría y por si alguno de los dos comenzaba a conjurar hechizos.
Al pasar por su lado le dediqué mi mas arrebatadora sonrisa sarcástica, y me senté justo al lado de Jennifer para cenar, aunque con todo el jaleo se me habían quitado las ganas de comer.

-¿Sigues hablando con ese?-Preguntó Susana refiriéndose a mi encuentro con Marcos.

-No me toques las narices, que ya vengo cabreada por culpa de Carlos.-Todos se quedaron en silencio, no esperaban esa reacción por mi parte, ya que pensaban que me habían convencido de que Marcos era nuestro enemigo, y yo les había seguido el juego con lo de Meredith para que me dejaran un poco en paz.-Bueno, ¿habéis descubierto algo más de los acertijos?

-Estamos en ello.-Dijo Ángel mirando a Carlota.

-Nosotras necesitaríamos tu ayuda para conseguir la del agua, tres cabezas piensan mas que dos.-Dijo Irene relajando mis ánimos.

Me quedé en silencio observando como los demás cenaban y descubrí una cara extraña en Ángel, estaba ausente de toda la cena.
Quizás sería por la pelea que tendrían que hacer Nicolás y él.
Aunque más caras extrañas eran las de los demás, Jennifer e Irene estaban realmente calladas, quizás estarían pensando en el acertijo.


Cuando Irene y Jennifer acabaron de cenar nos fuimos directas a nuestra habitación , mientras Jennifer se estaba duchando aproveché el momento para hablar con Irene.

-Al fin podemos vestir como queramos, gracias a las vacaciones.-Dije para hablar de cualquier cosa.

-Si, al fin podré ponerme mi ropa.- me dijo Irene dejándose caer en su cama y mirándome intentando saber que pensaba.-esto no tiene nada que ver con la ropa ¿no?

-Dime Irene tu eres una alumna de agua, ¿podrías hacer crecer una planta o comenzar a arder algo o incluso flotar sobre el aire?

-No entiendo…, pero creo que solo puedo hacer uso del don del agua.

-Pues a eso mismo quería legar yo, Marcos es de tierra y aunque sea de segundo año no puede hacer uso de los demás elementos ¿Cómo explicas que pudiera congelarte?, eso solo lo hacen los alumnos de agua.

-Raquel es esbirro de Meredith, puede que le haya concedido poderes o algo así, no puedes dudar de mí, yo soy tu amiga nunca te mentiría.

-Pero tu dijiste que lo veías todo muy borroso, y que en ningún momento lo viste atacándote.
-Sé que fue él.

Suspiré y me metí en la cama deseando que me durmiera rápidamente, para no pensar en eso más.

Me desperté la primera como de costumbre, pero hoy era fiesta no habían clases solo para los alumnos que las querían de repaso o para aquellos que quisieran prepararse para las pruebas o combates.
Yo solo me había presentado para el combate, veía a las pruebas como una pequeña perdida de tiempo y yo no quería perder el tiempo.

Me vestí rápidamente con unos vaqueros y un jersey de pico color azul marino, dejándome el pelo suelto como de costumbre, y opté por dejar dormir un rato más a mis compañeras.
El aire era diferente, olía a libertad, la libertad de los días de vacaciones.
Faltaba menos de una semana para los combates en concreto seis días, pero la gente ya comenzaba a practicar, me senté en uno de los bancos del exterior y me quedé observando a varios alumnos peleándose amistosamente.

Comencé a reírme al pensar en que seguro que ni Carlos ni yo pararíamos de pelearnos aunque estuviéramos realmente agotados, solo por el orgullo que teníamos los dos.
Solo pararíamos hasta que el otro cayera.
Una voz familiar me sobresaltó, era Marcos que se acercaba a mi vestido con unos vaqueros y una camisa negra, nunca lo había visto sin el uniforme, y me extrañe un poco al verlo.

-Buenos días.-Me dijo besándome la frente.

-¿Y este repentino ataque de amor?

-Creo que la gente se da cuenta de lo que siento por ti y esta claro que estamos juntos ¿por qué no podemos demostrarlo?

Nunca me lo había planteado, estaba con Marcos eso era lo que veía la gente, pero me resultaba extraño demostrarlo, no me lo había planteado nunca desde que conocí a Marcos.
Pasábamos todo el tiempo juntos y muchas veces Marcos se acercaba mas de lo debido a mí, pero yo no me quejaba ni le decía que me molestaba.

Se sentó a mi lado y comenzó a mirar los combates como yo.

-¿Qué harás cuando te toque luchar con Irene?

-Supongo que iré a ganar aunque sea amiga tuya, ¿te molestaría que me lo tomara enserio?

-Yo intentaré ganar, así que creo que tú deberías hacer lo mismo.

-¿Qué tal vas con lo de Carlos? Ya vi la pelea de ayer.

-Yo iré a muerte. -dije bromeando y me comencé a reír.

-Sabes quizás podría ayudarte a entrenarte.-Me dijo mirándome de reojo- vamos, ven.

No se como acabó convenciéndome Marcos para que fuéramos bosque adentro, pasando las vallas que delimitaban el terreno del internado.
Si nos pillaban lo más seguro es que nos expulsaran de allí.
Fuimos andando por el bosque más espeso que en la vida haya visto, no había ningún trozo que no estuviera recubierto por musgo o algún arbusto.

-¿Qué hacemos aquí?-Le pregunté bufando del cansancio.

-Te estoy entrenando.-me dijo con media sonrisa señalándome un gran lago que había frente a nosotros.

Me acerqué despacio hacia el lago, era el paisaje mas hermoso que en la vida había visto, era el tipo de paisaje que ves en las películas o te imaginas en los cuentos.

-Que preciosidad…-susurré.

-Vamos a entrenarte…

No sabía lo que realmente pretendía Marcos, pero en un impulso tuve la necesidad de quitarme los zapatos y remangarme los pantalones.
Me metí en el agua hasta la rodillas, realmente me gustaría tirarme entera al agua.
Y entonces pensé.

-Soy del elemento del agua, después podría hacer que el agua se evaporara y me dejara seca.-No lo pensé dos veces y me tiré d cabeza al agua buceando por la superficie.

-¿No entras conmigo?- le pregunté a Marcos.

-Raquel estamos aquí para entrenarte.

Los minutos pasaban, y yo hacía todo lo que me decía Marcos, pero eso sí, sin salir del agua cristalina.
Creaba formas con facilidad, creaba remolinos en el agua, abría el agua estilo Moisés.
Hasta que Marcos me dijo que me fusionara con el agua.
Realmente al principio no sabía que quería decir, pero después me hice una idea.

Me quedé tumbada en el agua mirando hacia el cielo, e intenté dejar la mente en blanco, notaba las pequeñas corrientes que me rodeaban, el agua que me sostenía y comencé a oír a los pequeños peces que se escondían entre los nenúfares.

Estaba relajada, y poco a poco comencé a dejar de sentir las manos y a sentir las pequeñas moléculas de agua.
Poco a poco ese adormecimiento se trasladó a todo mi cuerpo y al final dejé de sentirme encerrada en una cárcel, ahora era libre y me sentía mezclarme con el agua como si fuéramos una, ahora era como si formara parte de mí, como si ya no me pudiera guardar ningún secreto.
Pero algo comenzó a ir mal, no podía respirar, abrí los ojos pero no me veía en la superficie del agua, sino que yo era el agua y me estaba hundiendo hacia el fondo y dispersándome por todo el lago.

No había pensado en las posibles consecuencias de lo que podía pasar, ahora intentaba volver a mi cuerpo pero me costaba demasiado comprimirme y volver en mí.
No sé como lo hice pero con mi última bocanada conseguí volver a mi cuerpo.

Salí corriendo a la superficie del agua pero estaba en el centro del lago y no hacia pie, intenté flotar en la superficie pero estaba muy cansada y de no ser por Marcos que creo una rama de árbol que me ayudó a no hundirme lo as probable es que me hubiera ahogado.

Estaba intentando vestirme en el agua ya que al haberme fundido en ella mi ropa se había quedado flotando en la superficie del lago.
Marcos había intentado llegar hasta mi andando por la rama del árbol que él había creado, pero yo no le dejé llegar hasta mi hasta que no me había acabado de vestir.
Poniéndome el jersey vi algo brillar en la superficie del lago, estaba flotando junto al tronco cerca de donde yo estaba y no me costó cogerlo.
Era una piedra pequeña de un color marfil, todo el puzzle estaba acabado, las piezas encajaban y esta piedra posiblemente era una de las piedras que Ángel y todos buscaban ahora.
Me guardé la piedra en el bolsillo del pantalón y salí del lago subiéndome al tronco de Marcos.

-No quiero morir de una hipotermia.-Dije bromeando cuando Marcos llegó hasta mi y me abrazó.
-Siento haberte echo esto, no sabía donde estabas, casi te as tirado cinco minutos debajo del agua.

Las palabras de Marcos apenas llegaban a mis oídos, solo pensaba en la piedra, en que debía dársela a mis amigos.
¿O quizás debería dársela a Marcos?
Estaba segura que Meredith me estaba buscando a mí, y no sabía si era capaz de renunciar a tanto poder.

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