sábado, 8 de agosto de 2009

Capítulo 15: "Combate pacífico con fines educativos"


Mientras cenábamos, miré de reojo a la mesa de mis amigos y vi que faltaba Irene, no le di demasiada importacncia y seguí mi conversación con Lidia sobre el torneo de Navidad: iba a ser muy interesante habían dos categorías lucha y pruebas (yo, al igual que mi compañera, solo me había apuntado a la prueba), más adelante supe que tendría que habérsela dado...

Por segunda noche consecutiva volvieron a sonar golpes nervisos en la puerta, por suerte, esta vez no estaba dormida...
-¿Otra vez tus amigos? Que pesadilla. Marina... no me gusta meterme pero como te pillen te la vas a ganar...
-Lo sé...- no me gustaba saltarme las reglas por tonterías así que abría la puerta con la intenció de decirles que me contaran mañana la dichosa reunión clandestina... pero no pude. Tras la puerta se encontraba Susana con aspecto nervioso y mirada asustada.
-Te necesitamos ya.

Fue impactante ver a Irene en ese estado, completamente congelada yacía sobre la cama, su mirada no se posaba en ningún punto fijo, parecía un cadáver con piel de porcelana recubierta por la escarcha. A su lado estaban Jeny y Ángel mirándola preocupados...
-¿Crees que puedes derretirlo?
-Eso es fácil, pero es más difícil que no haya sufrido daños internos ¿cuánto tiempo lleva así?
-La hemos encontrado así hace nada, acabamos de llegar de cenar...- contestó atropelladamente Jeny.
Me concentré lo suficiente y fue transmitiendo el calor de mis manos a su cuerpo, el hielo se deshacía rápidamente empapando sus ropas, después comencé a evaporar el agua de sus ropas, pero seguía gélida al tacto y Ángel comprobó que no tenía pulso.
-¿Qué hacemos?- Preguntó nervioso.
-Creo que la sangre sigue congelada y no fluye...-contesté nerviosa.
-¡Pues descongélala!
-No puedo... en clase no trabajamos con sangre no se qué temperatura aplicar ¡podría matarla!
-Marina- contestó con voz calmada- puedes hacerlo... utiliza la temperatura corporal.
Pero yo no las tenía todas conmigo, los de fuego no actúamos bien cuando estamos nerviosos fue una de las primeras cosas que aprendí cuando llegué: el fuego se controla mejor cuando hay furia o rabia, al contrario que el agua que se controla con tranquilidad y serenidad; el viento es perfecto cuando se está contento y la tierra, irónocamente, cuando se está nervioso es cuando los hechizos mejor salen.
Aún así lo intenté y salió bien: Irene comenzó a volver en sí, parecía cansada pero estaba bien, nuestra curiosidad ganó a nuestro sentido común y empezamos a acosarla con preguntas, ella miraba entrecerrando los ojos y giraba la cabeza en señal de molestia, así que no tuvimos más remedio que dejarla dormir y seguir con el interrogatorio mañana.

Me dormí con el pensamiento de que el o los cupables de lo que le habían hecho a Irene debían de ser alumnos de agua bastante avanzados ¿o aprendían ellos a congelar cosas en primero? Había sido un intenso último día de clase...

Por la mañana me encontré con Ángel, Carlota, Susana y Pedro en el comedor y me dirigí hacia ellos con la esperanza de que supieran algo nuevo de Irene, pero acababan de volver de su habitación y aún no se había despertado. Sin ganas de comer me dirigí a la sala de fuego para encontrarme allí a Carlos con algunos de sus amigos. Lo miré pensativa, aún no le había dicho nada de lo que nos había contado Ángel, ¿debía hacerlo y así prevenirle de que tuviera cuidado con Marcos?, por otra parte no veía a Marcos capaz de acercarse mucho a Carlos, Meredith se había equivocado en ese punto: Carlos nunca confiaría en alguien que no llevase la túnica de fuego, eso me llevó a preguntarme si confiaría en mí: nunca habíamos hablado de nada personal y parecía más a gusto ahí con sus amigos...
-¿Necesita invitación una alumna de fuego para entrar en esta sala?- Iván me sacó rápidamente de mi ensoñamiento, sacudí la cabeza y lo miré desconcertada.
-¿Iván? ¿qué haces aquí?
-¿Sabes algo de Irene?- parecía realmente preocupado, ¿se había enterado tan rápido de lo que había pasado o se refería a otra cosa?
-Sigue durmiendo- respondí sin mojarme, él suspiró y siguió su camino hacia las otras salas.
Finalmente Carlos se percató de mi presencia y me arrastró hacia el sofá central de la sala.
-¡Mira!- dijo entusiasmado estampándome un papel en la cara- es el horario del torneo de Navidad.
Lo miré rápidamente: las pruebas serían al final del mes, mientras que para los combates solo quedaba una semana, los compañeros de mi grupo para la prueba serían: Carlos, su inseparable Alex y Lidia pero no ponía aún contra que grupo nos enfrentaríamos ni en que consitiría la prueba. Sin embargo sí que ponía las parejas de los combates:
Susana contra Pedro
Ángel contra Nicolás
Irene contra Marcos
Raquel contra Carlos
y varios nombres más que no me importaban para nada tanto como la lucha que tendrían que llevar a cabo Raquel y Carlos, sabía que iba a ser algo más que "un combate pacífico con fines educativos".
-Voy a terminar lo que empecé la tarde del diario...
-Carlos, no te lo tienes que tomar así...-comencé.
-Claro que se lo tiene que tomar así, tiene que demostrar que elemento es- me cortó Alex.

Instantes después, Pedro vino a avisarme de que Irene acababa de despertar y estaba llamándonos a todos para no tener que repetir su relato. Una vez en la habitación nos acomodamos como pudimos para escuchar a Irene como si de un ritual indio se tratase.
-Ayer por la noche vino Marcos buscando a Raquel- miré furtivamente a Raquel como si ella tuviese toda la culpa- así que le dejé quedarse a esperarla.
-Irene ¿cómo se te ocurre? después de lo que hablamos...- la reprendió Susana.
-Estaba cansada y no me apetecía otra pelea ¿vale? Bueno al principio, todo normal, no hablaba demasiado y miraba distraído la habitación hasta que se fijó en la planta de Jenny, entonces empezó a desenterrarla con ansiedad, le dije que parara pero me pidió que le dejara en paz, me puse pesada para que se estuviera quieto pero no paró... entonces... dejé de notar todo... y no recuerdo mucho más hasta ahora.
-Te congeló- expliqué con clama.
-Irene,- comenzó Raquel casi divertida- no pudo ser Marcos estoy segura de que hay una explicación lógica para...
-¡Ya vale!- salté- no, no la hay, fue Marcos. Irene lo vió y punto. ¡Abre los ojos de una vez Raquel!
-Tranquila, Marina- susurró Carlota que estaba a mi lado.
-De todos modos ¿qué podría haber en mi planta que le interesara tanto?
-Ángel dijo que había una puerta que se podría abrir y cerrar si se encontraban las cuatro piedras- dijo Irene dando una confusa explicación...
-¿Qué sentido tendría esconder una piedra en mi maceta?
-En cada hueco había una especie de adivinanza...- dijo Ángel como si todo comenzara a tomar sentido- en la de agua ponía que la piedra se encuentra donde empieza la vida... La semilla de una planta no es un mal ejemplo de ello no?
Todos asentimos.
-Bueno- comenzó Raquel- la mejor solución es encontrar las piedras antes que Marcos para cerrar la puerta esa y que Meredith se olvide de él...
Yo no tenía los mismos motivos para encontrar la piedra que Raquel pero, aún así era la mejor solución y solo contaban conmigo para encontrar la de fuego, Ángel fue comentando las adivinanzas a cada uno de nosotros la mía, según recordaba, decía que la piedra se encontraba en el sol de las doce...

Cuando comprendí lo que iba a tener que buscar durante las vacaciones supe que no iba a poder hacerlo sola, aún teniendo el apoyo de mis amigos, no conseguiría descifrar el enigma. Volviendo a mi cuarto tras la cena, me encontré con Ángel y Carlota que se dirigían también al suyo comentando sus adivinanzas.
-¿Cómo lo lleváis?- pregunté no muy animada.
-Está jodido, pero tenemos algunas hipótesis- me contestó Carlota muy concentrada.
-Yo estoy completamente perdida...
-¿Por qué no le pides ayuda a Carlos o a Lidia?- propuso Ángel.
Que alguno de mis amigos me lo propusiera fue la pieza que faltaba para convercerme, así que busqué a Carlos y le conté todo. Al principio parecía sorprendido pero terminó por creerme y no parecía asustado ni nervioso ni nada, mis palabras no parecieron despertar ninguna emoción en él...
-Entonces ¿me ayudarás a encontrar la piedra?
-Claro... aunque a ti se te da mejor la teoría... no encuentro lógica en eso del sol de las doce... ¿a qué se refiere?
-No tengo ni idea. Tú piénsalo a ver si te se ocurre algo ¿vale?
-De acuerdo.

Todo el colegio se había entusiasmado con el torneo y ya habían comenzado las apuestas a favor y en contra de Raquel y Carlos, a nadie le pasaba por alto que ambos habían sido los que habían montado una grande en el bosque del colegio, por supuesto, por el momento Raquel tenía más apoyo ya que todas las casa se apoyaban entre sí si era en contra de los de fuego. Entre los demás no había tanta tensión pero la había, sobretodo entre Nico y Ángel... Pedro y Susana lo llevaban bastante bien, bromeaban a cada instante sobre su pelea; y la pelea de Irene sería una gran vengaza por parte de ésta, por cierto, hablando de Marcos, hace días que no lo veo...

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