
¿Sabe alguien lo que es estar atrapado en una pequeña esfera de cristal? Encerrado entre finas láminas transparentes, en una diminuta cárcel que aísla de la realidad pero que hace capaz de sobrevivir en ella. Enredado entre finos hilos que me limitan, que me llenan de impotencia como un mosquito atrapado en una telaraña. A veces pienso que sería tan fácil romper esta barrera… Tan fácil y simple como explotar una burbuja de jabón. ¿Pero acaso alguien lo intenta? ¿Alguien me tiende la mano? Miro a mi alrededor, las palabras de los demás alumnos que se encuentran en el comedor apenas penetran en mis oídos. Tal vez porque mi pequeña burbuja particular lo impide, o tal vez porque la falta de sueño hace que me lleguen sus voces de forma amortiguada, de todos modos tampoco intento buscarle una lógica. Estamos sentados en la misma mesa de siempre terminando de comer, miro a mis amigos y me siento solo. Pienso que si no hablara ni se darían cuenta de que estoy entre ellos. Dirijo la mirada hacia la mesa de Marina que se encuentra con Carlos y Lidia. Ahora que lo pienso quizás ella también se sentía sola y nadie supo escucharla. Quizás estemos ciegos y sordos. Raquel está sentada en la mesa de Marcos, se le ve tranquila y feliz, quizás ese tal Marcos haya conseguido romper la barrera que le reprimía…
Terminamos de comer, y nos vamos levantando poco a poco, yo me levanto el último y nadie me espera excepto Carlota que se encuentra apoyada en la puerta del comedor con una sonrisa dibujada en la cara. Le doy las gracias y nos dirigimos a la habitación de Irene, Raquel y Jenny pues hay una reunión de grupo, necesitamos hablar, y nunca he estado tan de acuerdo. En la puerta se encuentra el “Trío Calavera”, es decir Marina y sus dos amigos. Marina se despide de ellos y entra en la habitación, acto seguido entramos nosotros. Cuando entramos Carlota y yo los demás ya están allí sentados, repartidos en las camas: Susana, Pedro, Irene, Raquel, Jenny y Marina.
-Bien-dice Susana- Ya era hora de una reunión.
Todos estamos de acuerdo y no tardamos en demostrarlo.
-Sí, están pasando cosas muy raras- Sigue Jenny
-Y lo peor no es eso- Salta Irene- Lo peor es que el grupo se esta separando
Todos nos miramos y de pronto la sala se llana de un ambiente tenso.
Todos sabemos que es cierto, pero también sabemos que es algo inevitable.
-Creo que deberíamos hablar sobre el tema de esa tal Meredith y su duende asqueroso con forma de gato de ojos azules- Sugiere Raquel con un tono aburrido, está claro que para ella esto es una pérdida de tiempo.
-Sí, de eso quería hablaros- Dice Marina desde la otra punta de la habitación- Yo…
-Un momento- Digo de pronto cortando a Marina- Raquel ¿Cómo sabes que el duende tiene los ojos azules? Se supone que tú no lo vistes.
Raquel me mira y parece confusa.
-Tuve un sueño ayer por la tarde-Hace una pausa y parece que intenta recordar- Salía Marco y una criatura muy extraña, creo que era ese duende de que habláis.
-¿Coincidencia?-Pregunta retóricamente Carlota- Esto es muy extraño.
-Esto es una chorrada- Se burla Pedro- Tenéis demasiada imaginación.
Nos quedamos en silencio y Marina aprovecha para sacar el tema del que iba a hablar antes de que yo le cortase.
-Yo quería hablaros sobre ese tema- empieza un poco nerviosa- He hablado con el director.
-¿¡Qué!?- Saltamos todos al unísono.
-Dijimos que no haríamos nada hasta que no tomásemos una decisión en grupo- Digo.
-Se ve que para ella éste ya no es su grupo- Salta Susana sin poder guardárselo.
-Se me escapó ¿Vale?, sólo quiero ayudar.
-Al fin y al cabo es lo que íbamos a hacer-le defiende Irene- es la opción más lógica.
-Bueno… ¿y qué has descubierto?-pregunto cansado.
-No mucho pero sí lo suficiente.
Susana parece enfadada y no duda en pagarlo con Marina.
-¿Cómo qué?- pregunta irritada e impaciente- ¡Venga!
-¡Pues Meredith sigue viva!-Todos le miramos perplejos- Así que la teoría de la herencia desecharla porque no está muerta y nadie ha heredado su poder.
Marina mira a Raquel y puedo notar que nos sentimos incómodos.
-Según tiene entendido Alexandro, el director,-Continúa Marina- Meredith fue una estudiante de fuego en esta escuela, Alejandro dice que era una alumna muy extraña, al principio parecía nefasta para la magia pero con el tiempo llegó a controlar la magia con tal poderío que llegó a asustar a los componentes de la escuela, lo peor de todo según tengo entendido, usaba la magia por puro placer, para sus caprichos, para conseguir cualquier meta sin importarle nada más. Pronto su forma de transformar la energía cambió a una forma más oscura de transmitirla: Magia negra.
-¿Magia negra?-pregunta casi en un susurro Jennifer.
-Así es, según me ha explicado Alexandro la magia negra es la suma de los cuatro elementos, es todo tipo de magia concentrado en una, en la final, en la más poderosa, pero tiene una pega, tanto poder al final no se puede controlar y acaba consumiendo al mago.
-Pero, ¿Entonces Meredith no tendría que estar…?- pregunta Carlota confundida.
-Sí, eso es lo más importante y extraño de la historia, Alexandro no sabe cómo Meredith ha podido sobrevivir a lo largo del tiempo, no sabe como ha sido posible que Meredith haya podido lograr controlar la magia oscura.
-De todas formas tendría que estar muerta-digo- nadie puede sobrevivir al paso del tiempo.
Marina me mira perpleja.
-¡Estamos hablando de Meredith! ¡De magia negra! ¡De la maga oscura más temida! Algo como alargar la vida no tiene que ser difícil para ella.
-¿Y le contantes al director sobre la visita de aquel duende?- pregunta Irene.
-No, la verdad es que me costó sacarle esa información evitando contarle el suceso de la otra noche, me ha interrogado a fondo pero no he dicho nada
-La pregunta ahora es… ¿por qué vino esa criatura horrible a por su diario a estas alturas de la historia y no antes?-pregunta Carlota- ¿y para qué lo quiere?
Ha sido una reunión agotadora, no sólo por lo que respecta a Meredith sino también porque hemos hablado de todo, nos hemos puesto al día, hemos hablado con marina sobre ella y su grupo, todo parece ir bien, también con Raquel sobre Marcos, con Irene sobre Mario… y luego ha salido el tema de Nico, tema del que no he querido hablar.
-Aquí es- Dice Irene.
-Bien
Nos encontramos por un pasillo del segundo piso y delante colgado en la pared se encuentra nuestro objetivo. Se trata de una hoja de suscripciones para el torneo de Navidad de los de primer y segundo año, ahora que me doy cuenta lo demás del grupo ya están apuntados, entre ellos el trío calavera al completo, también Mario, Marcos y desgraciadamente también encuentro la firma de Nicolás
-Solo quedamos por apuntarnos tú y yo- dice Irene.
-Faltamos los más importantes –bromeo.
Leo un poco por encima las reglas del juego, el torneo consta de combates y pruebas. La verdad es que será entretenido, pues ahora en las vacaciones de navidad no hay clases y hay mucho tiempo libre que es bueno rellenar con algo. El ganador recibirá un trofeo, con solo un valor sentimental ya que valor económico poco tiene que tener un trofeo viejo. Irene firma y acto seguido firmo yo debajo suya.
Irene se despide y sale corriendo a su cita con Mario, yo no tengo prisa y me acerco al primer ventanal que encuentro. Está nevando, es hermoso, la vegetación se encuentra bajo un blanquecino manto de nieve. Los copos son como blandos algodones redondos que caen al suelo con delicadeza. Afuera debe de haber un frío que pela. Me quedo un rato hipnotizado por el paisaje, un paisaje que me parece hermoso pero no sabría explicar por qué. Pronto me doy cuenta de la causa, abajo en el patio jugando solo con la nieve se encuentra él, Nicolás. Nico hace que el paisaje sea mil veces más hermoso. Me fijo en él, en su pelo dorado, en sus labio tiernos y jugosos y en sus ojos claros que me miran fijamente, por lo que deduzco que él si que se había dando cuenta de mi presencia mucho antes. Le miro serio y él me sonríe con esa sonrisa tan suya, a pesar de eso yo le miro serio. De repente se da la vuelta y parece alejarse, vuelve a jugar con la nieve, se ha cansado de mí. Entonces recuerdo la conversación que tuvimos el día anterior.
-¿Sabes que es que te marginen?-Me había dicho-Yo no puedo vivir así, la gente me señala y habla a mis espaldas, ¡me llaman maricón! ¿Y mis padres qué? ¿Cómo voy a contárselo? No creo que pueda seguir así, no puedo.
-Sé que es duro, pero vale la pena.
-No estoy muy seguro.
-Joder Nicolás, ¿acaso eso es más fuerte de lo que tenemos tú y yo?
-Creo que sí-y dicho esto se fue sin más dejándome solo.
Intento arrancarme sus palabras de mi cabeza aunque el “creo que sí” se resiste. Decido darme la vuelta y marcharme de allí cuando me doy cuenta de algo: Nico no me ignora. Abajo, en el patio nevado ha dibujado un corazón enorme en la nieve y me mira fijamente. Y aunque no quiero que me afecte y quiero aparentar ser fuerte mi corazón empieza a latir más fuerte de lo normal y siento una extraña sensación en el pecho. Me mira como si estuviera esperando una respuesta. Sin pensármelo acerco mi boca al cristal y dejo salir mi aliento calido hacia el vidrio que no tarda en empañarse, acerco la yema del dedo al cristal, enseguida aprovecho para dibujar otro corazón más pequeñito. Él me vuelve a sonreír y me siento como un títere, como una marioneta manejada por su encanto. ¿A qué juega? ¿Acaso sabe el poder que ejerce en mí? Se encuentra todo el día en mi cabeza y una sola palabra de él hace que caiga a sus pies, le odio por eso. No le devuelvo la sonrisa y enseguida, arrepentido, paso la mano por el cristal borrando así el corazón dibujado. No tardo en dar media vuelta e irme mientras una canción me viene a la cabeza:
“Por creer, por confiarme, por seguirte voy sin dirección, sé que nuestro camino hoy se parte en dos…”
Tic
Tic
Tac
Tic. Tac. Tic. Tac…
Abro los ojos. Todo se encuentra oscuro y lo único que puedo escuchar son los ronquidos de mi compañero Pedro. Miro el reloj, son las 2:45 de la mañana, es muy tarde y quiero volver a dormirme pero no puedo. A pesar de los ronquidos de Pedro consigo oír un extraño ruido, parecido al abrir de una puerta. Me levanto sin dudar de la cama y abro la puerta muy despacio intentando no hacer ruido, me asomo por el pasillo aunque sé que si me pillaran me sancionarían pues está prohibido ir a estas horas por el colegio. Oigo los pasos de alguien al andar, la curiosidad me pica y cierro la puerta decido a averiguar quien es la persona que deambula por los pasillos a estas horas, sea quien sea es seguro que tiene que ser un alumno de tierra. Y ahora que caigo ¿Por qué siempre me pasa a mí esto de ir por la noche? Voy caminando despacio, intentando aguantar la respiración. Pronto llego a la sala circular pero está todo tan oscuro que no distingo a nadie. Parece que sea quien sea se ha escapado sin yo darme cuenta. Fuerzo la vista y descubro un movimiento en las escaleras cerca de la puerta del comedor. La misteriosa figura está bajando, se dirige al sótano. Voy lo más rápido posible hacia él para no perder la pista. El sótano se encuentra algo para desgracia o para bien alumbrado por unas antorchas por lo que puedo distinguir por detrás que el misterioso alumno se trata de un chico. Ahora debo de ir con más cuidado pues él también me puede ver. No sé que hará a estas horas despierto y menos aquí pues tengo entendido que en el sótano no hay nada, es un camino sin salida. El chico dobla a la izquierda y se para. Me asomo nervioso. Enfrente del chico hay una pared, no hay salida. Nervioso por si acaso decide volver hago un hechizo de camuflaje básico. El hechizo camaleón hace que mi piel y mi ropa se convierta en el color de la pared hasta tal punto que parezco invisible. El Joven parece esperar algo, está mirando fijamente la pared. Ahora que me fijo hay un escudo dibujado divido en cuatro partes, una para cada elemento, en cada parte es como si faltara una pieza, es decir cuatro piezas para formar del todo el escudo, arriba de él en latín hay escrita una frase, que en castellano quiere decir algo como “Solo los cuatro elementos juntos igualan a la oscuridad”, abajo del escudo hay otra frase: “Solo el que complete el escudo obtendrá el poder de abrir o cerrar esta puerta a su antojo”
¿Puerta? Miles de preguntas recorren mi cabeza pero enseguida tengo respuesta. De pronto la pared cruje y se abre. El sótano se llena de un ambiente violento.
-Mi señora- Dice el joven y de repente su voz me suena familiar.
-¿Cómo va tu trabajo, siervo?- pregunta una voz femenina con rabia y desdén.
-Creo que nos equivocamos de chica, mi señora.
-¡Imposible!-Ruge ella furiosa- El diario solo podía encontrarlo alguien con poder. Alguien destinado a ser poderoso.
-S-Sí, mi señora- tartamudea el chico asustado.
-¿Y el chico?- pregunta otra vez la misteriosa figura con una voz fría y autoritaria.
-Aún no he conseguido avanzar con él, pero ya tengo mucha confianza con la chica.
-¡Agg inútil! ¡No hay tiempo! ¡Tienes que atraerlos a mí!
-Sí mi señora, pero es que están sus amigos, ellos dificultan todo.
-¡Pues destrúyelos! ¡Quiero a esos alumnos de fuego que encontraron el diario ya! ¡Están destinados a hacer grandes cosas y los quiero para mí! ¿Entendido?
-Sí mi señora- dice con terror el chico con esa voz que me suena tan familiar.
-Bien, espero que la próxima vez que me molestes traigas mejores noticias.
De pronto la tierra vuelve a crujir y la brecha de la pared (justo en el escudo) se cierra como si nunca hubiera existido. El joven se da la vuelta y se marcha, he podido verle la cara: Es Marco. ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué? Miles de preguntes me vienen a la cabeza pero hay tres cosas de las que estoy seguro.
Una: Meredith vive y Marco está con ella.
Dos: Meredith quiere al chico y a la chica que encontraron el diario, quiere a Raquel y a Carlos.
Tres: Y nosotros, el grupo, somos un impedimento y si hace falta no dudará en quitarnos del medio.
Creo que es hora de actuar, esto es un tablero de ajedrez y Meredith ya había empezado a jugar, había movido pieza y no nos habíamos dado cuenta, y su peón es Marco. Creo que es hora de romper esta barrera que me limita por mí solo, es hora de que empecemos a mover piezas en esta partida. Es hora de empezar a jugar. Miro el escudo de la pared y pienso en una única cosa: Si al menos consiguiéramos las cuatro piezas del escudo podríamos cerrar la puerta para siempre y así impedir el contacto entre Meredith y Marco.


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