miércoles, 1 de julio de 2009

Capítulo 12 : Mentiras


Estaba sentada encima de la rama de un árbol, observando como Marcos jugueteaba con una ardilla. Él era una persona muy especial para mí, era la única persona de aquí con la que podía hablar y contarle todo lo que me pasaba, no le ocultaba nada de lo que sentía.

-¿Te aburres?-Preguntó mientras se acercaba a mí con la ardilla entre sus manos.

-No deberías acercarla a mí, ya sabes lo que podría pasar.
Marcus soltó a la ardilla y con un pequeño salto subió a la rama sin dificultad y se puso a mi lado.
-¿En qué piensas?-Me preguntó.
-En por qué no te alejas de mí.
Marcus cogió mi cabeza y la acercó a su pecho abrazándome sin dejarme apenas ver nada a nuestro alrededor.
-Eres demasiado especial para mí, ya lo sabes.
Esas palabras no me alegraron nada, Marcos y yo teníamos una relación muy extraña, yo lo necesitaba a mi lado pero para comunicarme con él, para desahogarme con alguien.
En cambio no sabía que sentía Marcos por mí, si era amistad, o algo más.

Me soltó de su abrazo y me miró fijamente con sus ojos marrones oscuros.
-Aunque me lo pidas, nunca te dejaré marchar.
Marcos esbozó una pequeña sonrisa y saltó del árbol riendo.
-Pienso demasiado en mí como para que por la cabeza se me ocurra dejarte sola alguna vez. Bajé del árbol de un salto y nos pusimos a andar hacia el comedor.

Todos estaban en mi mesa, pero como de costumbre me senté en la mesa de Marcos, todos los de segundo año me aceptaron muy bien hace días, así que no veía ninguna complicación por la que no quedarme allí. Bueno, casi ninguna, miré hacia atrás y me quedé observando la espalda de Jennifer.
Hacia demasiado tiempo que no hablaba con ella, no amenos como antes. La echaba de menos y en cierto modo tenía miedo a perderla, era una buena amiga

.
-¿En qué piensas?
-Eh, Marcos…-Volví a la realidad de los ojos marrones y el rostro de Marcos.-Es Jennifer.
-La echas de menos.
-Si, pero no puedo hacer nada por arreglar todo esto.

Marcos se quedó pensando con la mirada fija en la espalda de Jennifer, y con la cabeza un poco girada le tiró una mini zanahoria que impactó en la cabeza de Jennifer.
Esta se giró con cara enfadada y al verse me le cambió la cara.
Marcos le hizo un gesto para que se sentara en nuestra mesa, y Jennifer se levantó enseguida. -Ya tienes una escusa para hablar con ella.-Dijo mientras la saludaba con la mano. Jennifer se sentó a mi lado, y se quedó esperando a que la presentara.

-Ah, claro…-Dije al darme cuenta que en todo este tiempo no les había presentado a ninguno de mis amigos a Marcos.

-Jenny este es Marcos, Marcos esta es Jenny.

-Encantada.
-Por fin conozco a Jennifer.-Dijo con su media sonrisa la que me había acostumbrado.
Marcos y Jennifer comenzaron a charlar de los momentos con los que había vivido con cada uno.

La hora había pasado rápidamente y en el momento en el que me iba a ir a mi clase práctica Marcos me cogió por la mano.

-Me gustaría decirte una cosa.
-Claro.-Susurré.-luego nos vemos, Jenny.
-Creo que tardaré bastante en hablar contigo.

Lo miré extrañada pero lo seguí saliendo hacia la sala de tierra, nos sentamos en dos pufs de color verde y Marcos comenzó a hablar.
-¿Te acuerdas de el otro día?
-Lo del libro…
-Sí, gracias a que yo te vigilaba pude ver que tus dos amigos robaron el diario de Meredith. -Gracias a que me vigilabas a través de las paredes…-Susurré.

Marcos se quedó parado un rato sin saber como expresar las palabras que lo ahogaban.
-Ayer, me puse a vigilarte para ver si llegabas bien a tu habitación.
-¡Marcos!-No podía soportar de que ahora Marcos me estuviera vigilando todo el tiempo como si algo malo me fuera a ocurrir como a Meredith.
-Espera, miré directamente en tu habitación pero tu no estabas, al contrario parecía que estuviera todo el mundo menos tú.

Marcos cogió la cabeza con una mano y me miró fijamente.
-Estaban todos tus amigos y dos chicos de fuego, estaban hablando de Meredith, y una chica…

la de fuego dijo que tú posiblemente eras la reencarnación de ella.

Comencé a pensar, me parecía a ella pero no podría llegar a hacerle daño a alguien, o tal vez si.
Estos días todo el mundo me confundía, los profesores actuaban como si nada el director se interesaba por mis avances y mis amigos hablaban de mí a escondidas.
Quizás si, podría hacer daño a alguien.

-Eso son tonterías.-Le dije a Marcos mientras me levantaba de uno de los pufs.
-Me voy a clase, no quiero faltar más días.


Paseaba sola por los pasillos exteriores dispuesta a ir a mi clase práctica cuando vi a Nicolás. Estaba con Ángel, este estaba serio muy serio y Nicolás lo miraba extrañado.
Seguí mi camino, sin pararme a escuchar lo que decían esos dos, ahora tenía cosas más importantes.
Llegué a la orilla del río y para mi sorpresa ahí estaban todos los elementos Aire, Tierra e incluso Fuego. Me acerqué a Irene y Jennifer.

-Después tenemos que hablar.-Les dije.

Los alumnos de fuego mostraban caras amargadas mientras que los demás alumnos estaban extrañados.

-Dentro de poco vendrá la navidad.-Dijo Isaac.-y antes de las vacaciones es normal que algunos de los alumnos que quieran exponer su poder al público lo haga en la celebración del hielo.

Isaac miró con una sonrisa a todos sus alumnos parándose en Marina y Carlos.

-Pueden participar en parejas en solitario o como lo deseéis, al final de la celebración se le entregará un pequeño premio a el ganador o ganadores.
Todos parecían emocionados, y más los alumnos de fuego.

Estaba claro que Carlos quería ganar a toda costa, ¿Pero yo participaría? No lo tenía claro, no participar y seguir a lo mío sin que nadie me molestara o ganar el premio y restregárselo por la cara a Carlos.
Una pequeña risita salió por mi garganta y Jennifer e Irene me miraron confusas.

-¿De qué nos quería hablar?-Preguntó Jennifer.
-Quería deciros que cuando habléis de mí me lo digáis a la cara, y me refiero a lo de ayer por la noche.

Las dos se quedaron paradas con la piel pálida.
-Raquel, nosotros no…
-No hace falta que hablemos ahora, quizás en una fiesta de pijamas como estáis acostumbrados.

La tarde pasó muy despacio, yo practicaba sola ya que Félix hacia un tiempo que dijo que no quería estar más conmigo.
Había comenzado a llover, pero nos dijeron que nos quedáramos debajo del agua para intentar vencer a la lluvia.
Justo antes de irme me percaté en la cara que tenía Carlos, toda la tarde no había parado de mirarme, pero no con la cara de odio a la que me había a acostumbrado, sino a otra cara que no sabía bien lo que significaba.
Me fui a uno de los bancos del exterior y allí me quedé sentada ordenando mis pensamientos.
Estaba cansada de todo esto, daría lo que fuera por otra vida lejos de aquí. Yo no había querido venir a este internado, no quería estar con la familia que me había abandonado a mi suerte, estaba cansada de fingir ser la otra Raquel, estaba harta de fingir que Marcos no sentía nada por mí.

Subí los pies al banco y me agarré las piernas con los brazos, estaba cansada así que cerré los ojos por un momento.
Estaba oscuro, estaba sola, solo se veía a Marcos a lo lejos que se iba acercando a mí, era yo pero parecía otra persona, mi pelo castaño ahora era negro y liso, tenía la piel más pálida de lo normal y mis ojos marrones ahora eran negros.
Cuando Marcos ya casi estaba a mí lado me cogió de la mano y me sonrió. Era su típica sonrisa pícara que me hacía sentir mucho mejor, acaricié su pelo negro con mi mano libre, pero justo cuando por fin me decidí a besarle, justo cuando mis labios iban a rozar los suyos lo empujé lejos.

Sonreí y una pequeña risita salió de mi garganta.
Marcos estaba desconcertado, pero le negaba con la cabeza aún riéndome.


-Nunca…-Susurré.

Entonces una especie de gato con alas apareció detrás de mí y se posó en mi hombro derecho.

<<Mi ama, por fin te he encontrado >>

Desperté enseguida de ese sueño, tuve un impulso de levantarme pero algo o alguien me lo impedía, miré hacia atrás y vi a Marcos

-¡¿Qué haces?!-Le pregunté chillando.

Marcos me cogía por detrás sentado en el banco, me rodeaba con sus brazos como si quisiera protegerme.

-Te encontré aquí, durmiendo.-Dijo con dulzura-no te querría despertar, pero cogerías frío así que me senté a tu lado y te puse encima mía para abrazarte y que no tuvieras frío.

Me tranquilicé un momento, y volví a recordar el sueño, estaba jugando con Marcos, no quería que se alejara de mí, pero tampoco quería quererle por si me hacía daño.
Por eso siempre lo alejaba de mí. Entonces sentí un aliento gélido detrás de mí, miré y no era Marcos detrás de él se encontraba el extraño ser de mis sueños.
Y en sus manos tenía el diario de Meredith.
Quería salir corriendo de allí, pero Marcos no me soltaba, tenía que irme de allí pero él tenía mucha más fuerza que yo.

-No tengas miedo…-Susurró Marcos.

La criatura se iba acercando lentamente a mí con sus alas de murciélago, mientras que Marcos me cogió de las muñecas y me acercó a él, poniendo mi cabeza entre su pecho y su cabeza. Me besó la frente y volvió a repetir.

-No tengas miedo.

1 comentario:

Lune dijo...

yeee, gente...!!!pido mas sosiego n la subida de entradas k no m da tiempo a leermelo y se me van acumulandoXDsk no s puede...por favor!!!s sta kedando geniial, d verdad...mu originaL!!!!

os dejo mi blog por si os apetece pasaro a leer la historiia por la cual no tengo mas tiempo para leer la vuestraa y k m tiene ocupada casi toas las noxes...si pasaiis kmntad k angel ya sta viciaoo!!!
ala besos a todos!!!
www.cronicasdelcieloyelinfierno.blogspot.com